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domingo, 7 de febrero de 2016

Antes, manicomios.



Si, quiero. Pero recuerda, hasta que la muerte os separe. Y el asesino disparó, mientras reía y sus babas se convertían en delatoras de aquella persona que se encontraba detrás del Colt. Bendidas babas de agua bendita. Se había agazapado antes detrás de la puerta de la habitación de invitados, y había logrado permanecer en silencio justo en el crítico momento en el que pudo soltar una carcajada, porque cuando esa persona se ponía nerviosa, reía. Pero como habéis leído ya, sólo en el momento que apretó el gatillo no una, si no tres o cuatro veces consecutivas, rió. Conociendo a esa persona, también os puedo decir que en ese instante no se rió precisamente porque no pudo templar sus nervios, si no porque supo que en el fondo su tormenta había acabado, para dejar paso a la mas absoluta calma que solo llega no después, si no en la propia locura, en la propia demencia, en este estado catatónico, en ese clímax, en ese estado de semimuerte cerebral, en absoluta armonía con el cuerpo, porque la mente, se va.  En el zenit de nuestra esquizofrenia.
Así quedó, y así debe de estar, eso sí, ahora producto de los barbitúricos proporcionados por la seguridad social, atado de pies y manos mientras sonríe con la mirada perdida atado en una de las cientos de camillas del manicomio. Porque hace tiempo se conocían como manicomios. 

Conociendo a esa persona sé que probablemente ahora mismo está feliz, y que el problema de reírse cuando está nervioso se fue en aquellos cuatro balazos, ahora sólo ríe de gusto, de felicidad.
No creo que vaya a ver a esa persona nunca al manicomio, pues sobre quien disparó, fue sobre mí. Y yo me encuentro muy bien pensándolo cómodamente entre las sábanas. 

 

domingo, 17 de enero de 2016

Incierto

Cerró los ojos, y contó hasta quinientos. Se hizo eterno, no porque fuera un número elevado, ni porque pasara los números por su mente despacio, si no porque el verdugo, nunca llegó a apretar el gatillo. Tras esto vomitó, empapado en sudor, mientras creyó por enésima vez que no iba a poder más.

Otro día de cautiverio, con la espada de Damocles sobre tu yugular, con la incertidumbre de si este será tu último amanecer. A miles de kilómetros de casa, con esa duda que te machaca, con cientos de preguntas sin resolver, pues aunque naciste allí, has descubierto que la política no habla tu mismo idioma, ni entiende de compasión, ni de vidas, ni de nada. 

Te das cuenta de que a nadie le importas desde hace muchos días, los medios ya callaron hace tiempo y a tu mujer se le secaron las lágrimas, pues la hicieron ver que no había esperanza alguna, a sabiendas de que a lo que ellos llaman esperanza, simple y llanamente consiste en su interés.

Van a llegar dentro de muy poco las elecciones, y su impoluta corbata no les ahoga el cuello precisamente por tu situación. Ya tienen sus culos en sus poltronas, para qué van a azuzar ahora tu asunto, si estás muerto en vida. Sólo esperan que el verdugo que esta mañana te perdonó la vida por el simple hecho de jugar contigo, no acabe contigo la siguiente, y tu reguero de sangre se convierta en asunto de estado, en la melodía de los altavoces mediáticos.

Te engañaron, te dejaste engañar, y ahora pagas la consecuencia. Les creíste pocos en número, les pensaste escasos, pero su odio exacerbado es aún mayor que el tuyo antes de saborear las mieles de la victoria, que se ha vuelto amarga, rancia y podrida, mas letal que el peor de los venenos.

Pero obviaste un matiz, que no es otro que ellos, en vez de estar engañados por la política, están engañados por su Dios. Por el mismo estúpido Dios. Y sólo él todo lo puede.


Pablo A.K.

Pausa, movimiento.

Mucho tiempo varado, sin rumbo, luchando por mantenernos a flote en la constante tempestad, esperando la calma que viene después de esta última, al fin y al cabo la esperanza es lo último que se pierde. O eso nos dicen los viejos y gastados dichos, a veces tan al día, a veces tan desfasados. Y se hace pequeña la habitación cuando el agua te empieza a llegar al cuello, porque debajo del agua nos ahogamos, pero fuera de ella nos intoxican con aire viciado desde las atalayas de la desinformación, desde los constantes baños de sangre que se han convetido en rutina, del sonido de sirenas, del ruido de las explosiones... Y ya no te encuentro, ya me hundo en el mar de las miserias, ya está empezando a ser demasiado tarde, ya no vamos a esperar mas, aunque tengamos que aprender a respirar como los peces, y a dejarnos llevar como la espuma, y a ser rebeldes como el viento del otoño... Y a escupir un millón de versos que den sentido a este loop, a esta eterna turbulencia.



Pablo A.K.

lunes, 27 de julio de 2015

Cerebro conjunto

Con la única finalidad de descubrirnos a nosotros mismos nacimos y morimos cómo nacemos y morimos para otra vez en esta tierra haber nacido. Paraíso terrenal que pensamos destruimos cuando sólo somos hormigas a escala comparándolos con nosotros, ¡buh!¿Menudo susto eh? Te creías grande y eres solo una pequeñez, te creías único y eres igual que todos aunque no entiendes el por qué, si, te creías libre y ves que no lo eres.

Con la única finalidad de descubrirnos a nosotros mismos cuando nos descubramos veremos como poco a poco nos destruimos dejando nuestra voluntad a manos de quien la truncó sin permiso.


Estamos jodidos, persiguiendo esa felicidad que nunca existió y si existió la destruimos con nuestra arrogancia y nuestros caprichos, hoy estamos sentados ante las circunstancias, cuando ayer volábamos, curioso es que mañana seamos gusanos pintando de creadores a quien desea seguir estancándonos, creación es una energía, energía que no entra en tu cabeza idiota, porque haces una casa y te proclamas dueño de ella.

Inhóspitos parajes cerebrales nuestros, vastas llanuras neuronales las vuestras muertas y marchitas por el bombardeo constante al que estáis sometidos a todas horas, hasta en vuestros sueños, donde creéis descansar y tan solo ordenáis procesos que realizáis. Por eso nuestra eskizofrenia, que no es tal para nosotros, si para vosotros. Por eso nuestra lírica perversa y diabólica.


No nos creemos nada pero sabemos que tenemos la semilla maldita, a la que germinamos orgullosos para que bebáis y toméis de su fruto y de nuestras fuentes. Somos la ira de vuestra supuesta paz, somos la llave de vuestra celda para liberaros de vuestra falsa libertad, somos la paranoia del demente, somos vuestra morfina, somos la manzana del edén y la serpiente que dijo cómela, tan solo es una manzana, y aunque no creo en mierdas bíblicas ni en deidades, ya nos entendéis, somos pura eskizofrenia.


Yo seguiré vomitando y escupiendo mierda que no va a ninguna parte, pero espero que te despierte sensaciones... a mí, me relaja esta eskizofrenialirika.


A. AlPa & Pablo A. K.





miércoles, 17 de septiembre de 2014

Arcadas estacionales.

Por fin empieza a llover, el olor a ozono de las tormentas, los truenos que agudizan los sentidos y ponen muchas veces los pelos como escarpias, la fuerza del viento soplando con furia para empezar a arrancar las hojas de los árboles que caducos, se preparan para otro nuevo letargo.

Las hormigas están haciendo los últimos esfuerzos para retocar sus galerías y para aprovisionarse de cualquier cosa que les pueda servir de alimento, o tal vez de abrigo, quién sabe que traman ahi debajo durante este largo hastío que se avecina.

También, a quien le guste el campo, se puede encontrar con los diversos aromas que brinda la naturaleza húmeda, entre vastos pinares y robledales en el caso que a mí me atañe, que se tornan de mil colores con los hongos tan preciados que a veces salen, no sin peligros incluso para el experto micólogo. 

Es tiempo diferente, al que hay que saber apreciar en su medid y saber adaptarse. Porque en realidad, el otoño y el invierno en muchas zonas son muy duros, y hay que estar preparados para algunos/as sufrirlo, para otros/as disfrutarlo.

No llega el frío de momento ni las nevadas, pero ya empieza a avisar. Ya se oye el característico sonido de los neumáticos de los coches rompiendo la calma tensa de los charcos. Ya se ven los primeros paraguas, y los viejos y viejas cada vez se abrigan mas para aprovechar al máximo los días antes de que se tengan que quedar en casa para evitar riesgos. 

Pero tiene muchísimos matices el otoño, y es capaz de vestir los campos de bellos colores, desde el amarillo vivo al marrón mas oscuro, pasando por reverdecer las praderas que al sol, han sido abrasadas durante largas horas de verano. 


Pero no importa que sea Otoño, no importa que sea Verano, ni Invierno, ni Primavera, para reflexionar una y otra vez sobre la gran cantidad de cosas bonitas que nos brinda simplemente la naturaleza, y que nosotros mismos, en gran parte cegados por yo que sé qué, nos empeñamos en vomitar y ahogarnos a su vez en nuestros propios vómitos, sin saber siquiera si tal vez sea nuestra última arcada empeñados en no resolver los problemas.



Pablo A.K.

martes, 16 de septiembre de 2014

La lista de la compra.

La lista de la compra de la mayoría de las personas suele tener comida, droguería, productos de limpieza, bebidas, algún utensilio que necesitemos, etc. Suele tener muchas de esas cosas, algunas muy comunes, otras sin embargo mas raras y esporádicas. 

La lista de la compra de los animales, si es que la hacen, suele tener siempre lo justo y necesario para sobrevivir ellos y su prole, aunque sea generalmente a costa de otros animales, aunque evidentemente estos no quieran. Pero nunca hay exceso ni avaricia por así decirlo, ni artículos de usar y tirar. Diríamos que sobretodo se impone la lógica.

La lista de la compra del capitalismo la forman las personas, marcadas a fuego para devorarlas un día tras otro, como una bestia con un estómago insaciable y con nula empatía por cualquier tipo de bonanza en los sentimientos de las personas-artículos que la componen. 
Lo más curioso de esta lista, es que las personas están contentas de estar en la misma, de firmar para servir de alimento a la bestia hambrienta, igual que gilipollas, y de engordar-consumir para que la bestia mas las saboree y disfrute.

En realidad, menos casi siempre en la naturaleza, se imponen las opciones ilógicas, y la mayoría de nosotros, productores-consumidores, anuncios-artículos, nos devoramos unos a otros en un acto caníbal, sólo para que nuestras entrañas, sirvan de alimento a la bestia capitalista.


Pablo A.K.

Flemas.

El esfuerzo con los calores, en la obra, en la mina, en el campo, en las factorías.
El sudor de la frente, de la espalda, del culo, de todo el cuerpo, rancio olor.
Los callos de la piel, de las manos, de los pies, de la cara curtida por el viento.
El volver a casa, deshechos, a dar felicidad a los tuyos, grato agradecimento.
El sabor a salitre de los que están lejos en el mar, en la peligrosa e impredecible mar.

El riesgo, de aquellos y aquellas que quizá ya no volverán, no, no son accidentes... No son accidentes hijos de puta, es terrorismo. No, no son simples víctimas, no tienen menos valor, son héroes. Héroes cotidianos, en los que la costumbre de la rutina ha despojado de ellos el sentimiento de saber que puede ser el último día de sus vidas. Ojalá fuera esa sensación la vuestra, ojalá... 

No para la maquinaria el estado cuando alguno de ellos se revienta o es aplastado por la prensa, o cuando pierde los dedos arrancados por sierra, o cuando una temible ola hunde sin remedio el barquito, o las quemaduras del ácido... No les rinden honores, nunca. 

Y son los verdaderos y verdaderas héroes. A diario. Como si nada. Sin ganar talegadas aberrantes. Y nos quejamos de vicio. Id a África, id a América Latina, y también, que no se dice, id a dar una vuelta por vuestra ciudad, a observar en los barrios, las calles, la jodida miseria reinante en la puta desigualdad mas infame.

Puto asco de héroes impuestos joder... Puto asco....



Pablo A.K.

domingo, 15 de junio de 2014

El estado de reflexión.

No en mi nombre, no. No quiero que me sigan tomando como uno más cuando yo lo detesto. Ni siquiera se pregunta, se da por hecho, vives aquí, y así ha de ser. Pero, ¿por qué? Es algo tan básico que quizá ni nos lo preguntamos. Pero es así, todo se enfoca para que ni tan siquiera la gente se lo plantee, si no para que lo acate y lo tome como una verdad absoluta e irrefutable. Pero vaya si se puede discutir, de entrada es un gigante con pies de barro, pero de un barro realmente duro, al que sólo le salpican pequeñas gotas, gotas en forma de actos, de voces, de piedras, de cualquier cosa. No digo que haya que cuestionar y/o dudar absolutamente todo, al final llegaríamos quizá a la famosa conclusión de Descartes, Cogito ergo sum, (Pienso, por lo tanto existo). No, no es eso, pero es algo tan simple como la libertad. ¿Os habéis preguntado alguna vez si sois plenamente libres? ¿Y si es así, hasta donde llega vuestro concepto de "libertad"? Y si todavía podéis responder esa pregunta, ¿quién tiene la suficiente "ética moral", o como lo queráis llamar para poner límite lo que es la libertad, lo que está bien, lo que está mal, a lo correcto o incorrecto? 

En realidad la mayoría de las personas no somos puramente libres. Si que podemos elegir entre gran cantidad de opciones, no infinitas pero si miles. Lo que pasa es que no te puedes salir de esas opciones, de ese esquema, porque desde bien pequeños, al nacer y a medida que vamos creciendo ya nos imponen dichas opciones. No hablo de las leyes o normas a seguir, hablo de algo mucho mas básico, del sentirse libre pero de verdad. Es utópico, pero por lo tanto realizable. O sea, que no es quimérico, no es como si mañana mismo nos fueran a salir branquias y pudieramos nadar. 

Pero a lo que voy, en mi opinión, el principal instrumento de opresión, quizá no de opresión, de limitación de la libertad pura es el Estado y los conjuntos de los Estados o cualquier forma similar. El Estado incluye absolutamente infinitas formas diversas de limitación personal, de atenazamiento, de falta de libertad. No sólo legislativamente insisto. Claro, tiene que haber leyes para que esto no se convierta en un caos absoluto, en el extremo y ejemplo que pone la gente, que este o aquel mate a alguien por que si, porque es libre. Pero no van por ahí los tiros, nunca mejor dicho. Creo que a todos nos da para saber que eso no puede ser así, pero en vez de fabricar armas y armas, que es lo que hace el Estado, por qué no se invierte en conductas más cívicas, que fomenten unos valores creo que en los que estaríamos de acuerdo todos, en solidaridad, en libertad, en honradez, etc... Pues creo que simplemente porque no le interesa al Estado, a los poderes que lo manejan. No les interesa porque es el fin de su coto. Es el fin de su interés, que es mantenernos en esencia con una libertad limitada si se puede llamar así, es decir, darnos algunas opciones intermedias para que podamos elegir y sintamos que somos realmente útiles. Es como si podemos elegir solo entre blanco y negro, podemos escoger gris claro, gris oscuro, gris plateado... Pero no podemos escoger el resto de colores, el rojo, el verde, el amarillo... Que en definitiva es lo que hace el propio Estado con nosotros. 

Supongo que me entendáis por donde voy, lo que quiero explicar mas o menos. Nada más... De momento.



Pablo A.K.



La pérdida.

Bajo el viejo roble, casi milenario posiblemente, tuve una de las conversaciones mas reveladoras que jamás hubiera podido imaginar. Me lo dijo susurrándomelo al oído, casi sin apenas forzar su voz,  y al empezar a pronunciar las palabras el viento se paró, las hojas dejaron de emitir sonidos y las ramas no se quejaron más. Fue una pausa, la naturaleza también quería escuchar, y todos los que hubieran estado allí seguramente hubieran estado enmudecidos, conteniendo la respiración, para intentar captar algún sonido de sus cuerdas vocales. Pero sólo me lo dijo a mí, solo quiso que Yo lo supiera, nadie más. 

Podría sentirme privilegiado, que quizá seguramente lo sea, pero no es así. Es algo tan obvio como evidente, pero en lo que nadie repara. Está ahí, siempre, y no, no es el supuesto Dios omnipresente, si existiría como le describen quizá estuviera enfurecido, o se hubiera largado mucho mas lejos para no volver jamás. 

No lo sé, no puedo deciros más, porque dejaría de ser algo secreto, aunque en cierta medida ya no lo es, porque ya lo sabemos dos personas. Es más que nada una especie de confesión. No lo había pensado. Nada más. Tan sólo es una anécdota. Tan sólo fue fruto de la eskizofrenia (lírika)...


Pablo A.K.
                                                                                                                           

jueves, 12 de junio de 2014

La culpa.

Entró en la habitación del hijo, que estaba haciendo las cuentas del pequeño negocio, y tras un silencio incómodo, le gritó enfurecidamente, sacando fuerzas de donde no las tenía debido a su terrible enfermedad. Es más, no sé ni como pudo subir las escaleras, seguramente lo haría de forma penosa, casí sin aliento. Por eso lo del silencio incómodo. Pero como decía, sacó fuerzas para gritar, para reprochar al hijo que sólo se había preocupado de su negocio y de su nuevo amor, y había dejado de lado a su amigo y a su propio padre, gravemente enfermo, a sabiendas de que hacía mal, pero con la poca vista de creer que no se darían cuenta de los desmanes y desprecios, de su ensimismamiento, de su astucia. 

Pero había sido él el principal damnificado con todo esto, con todo este lío en el que se había metido. Los doctores ya le dijeron que le quedaba poco tiempo al padre, aunque pareciera que tuviera cierto interés en quedarse la herencia, nada despreciable que como hijo único le tocaba y que aún no administraba. No era por eso su comportamiento. Era algo mucho peor, era su propio interés. Y al ver a su padre colérico, esputando hasta casi sangre al hablar debido a su ardiente enfermedad en los pulmones, y al saber que se había acabado la paciencia de su gran amigo debido al maltrato que había sufrido por su parte, el hijo, visiblemente afectado, recogió los papeles cuando su padre paró de gritar y de toser, cuando empezó a bajar las escaleras y oyó cerrarse la puerta que daba a la otra estancia, sólo cuando pasó eso, comenzó a llorar desconsoladamente, sabiéndose maldito, sabiéndose que había obrado mal, y que el poco tiempo ganado para él, lo había perdido para siempre con los que eran de verdadera importancia.

Fue al armario, cogió su traje más caro, se puso las botas, y salió a la calle sin decir absolutamente nada a nadie. Ya había apuntado los últimos albaranes. Llamó por la cabina telefónica a la sirvienta que iba a ayudar para que llevara a su padre un trozo de pan con una botellita de aceite de oliva, y ordenó que también le sirviera un poco de leche caliente con café para cenar. Tras esto, se fue al paseo marítimo, y se arrojó al mar, porque sintió que las aguas, al morir, siempre van al mar.


Pablo A.K.

Off

En la oscuridad
ahí fuera
aquí dentro
cierro los ojos
por un momento
se pone en marcha
mi pensamiento.
Gran verdad
no está escrita
en los muros
de ladrillos rojos
y gris cemento,
gusanos de alimento.

...

Locura, enfermo,
caigo, respiro,
pero sigo cuerdo,
húmedo sueño,
lento, despacio,
que lo padezco.
Breve instante,
mirada de tuerto,
clamo al cielo
que llueva fuego,
para que ardan
vagos recuerdos.

...

Ladran los perros...
Inciertos...
De lejos...
Confusos...
Nerviosos...
Árboles secos.
Ruinas de gozo,
cementerios
todo mugrientos.
Caen despojos,
su lastre su muerto,
su padre nuestro.

...

Pablo A.K.

miércoles, 4 de junio de 2014

Psíquico.

Dijo Satán que hacía tiempo que conmigo,
perro viejo, ya no sabía ni qué hacer.
Ayer le gané la partida de mi vida
y anda ahora todo "encabronao".
Dice que me ha cogido miedo
porque soy la encarnación del mal.
Hace ni sé ya que perdí el sentido
y solo me gusta a las viejas atracar.
Y hago tríos con la virgen y su hermana
en mi paranoia mental soy el padre de Dios.
Fui yo el que habló con una zarza en llamas
y también el que mató a Cristo al resucitar.
Si me tocas prendo como un destello
que te abre la vista y ensucia tu terreno.
Déjame tranquilo que hoy voy a explotar
arrancarme la piel quiero por delante
para poder ver que cojones hay detrás.
Volando sin alas me he vuelto a estrellar
cayendo de la barra contra el suelo del bar.
Borracho de licores nunca tengo de más.
Crecen las flores cuando sale el sol,
y cuando él se pone, yo empiezo a carburar.
Nauseas me das hijo de puta al oír tu voz
y se me dan la vuelta las tripas, vomitar!

Pablo A.K.

Silencios...

Se hacía tarde joven amigo
y tuviste que partir lejos.
No hubo despedida alguna,
sólo la mirada todo lo dijo.
Y ahora la distancia se mide en días,
tal vez semanas, meses o años.
Las rejas no permiten volar al cuerpo
pero si a la mente despierta,
y en el recuerdo, nuestros sueños,
y las voces, los gritos, el aliento,
con los ojos cerrados para vernos.
Las lágrimas en el justo momento,
los abrazos cálidos, y un te quiero
en las cartas cuando, conmigo,
contigo, sé que converso.
Porque es duro que la condena 
se produzca tan y tan lejos,
porque si te tengo cerca,
tal vez ya no te tengo.
Y las preguntas sin respuesta,
y las respuestas sin preguntas,
las dudas hábiles y esquivas, 
punzantes y excesivas,
duelen muy adentro,
duelen en el segundo eterno,
en el que calmados y relajados,
separaron nuestros anhelos.
Ahora caigo enfermo,
y no hay medicamento,
la soledad de estar muerto,
el reloj va despacio,  demasiado lento.
Tic... Tac... Tic... Tac...
Para ti, para mí...
Para los que estamos lejos...



Pablo A.K.

Las ciruelas y el hambre.

Los niños que comían ciruelas en las huertas de al lado del río se han empachado y no pueden correr, viene el viejo dueño del ciruelo y al final les va a coger, con el garrote golpeando las zarzas del camino, que arañan las piernas sin vello de los mozos empachados, que andando, no sin un brutal esfuerzo, intentan escapar de los feroces golpes del viejo. Si no hubieran comido tantas podrían correr para mal del viejo, pero su inocente avaricia y lo ricas que estaban les ha jugado una mala pasada. Al final el viejo enganchó a uno de ellos, y le dio un buen bofetón. Le agarró de una oreja y consigo se lo llevó.

Ahora dicen que el niño al que le cogió, sus padres como castigo le enviaron a ayudar al viejo en las labores del huerto, y ahí sigue desde hace unos meses, porque por cada ciruela que comió, un día de trabajo a petición del viejo se acordó. Y los otros niños, por comer tantas ciruelas e intentar correr despavoridos, al no ser cogidos, van de vez en cuando a verle y se ríen de él.

Historias de cuando los viejos eran niños, de cuando había hambre, como ahora, de cuando se podian coger ciruelas de la huerta de algún viejo.

Pablo A.K.

Noche de Noviembre de 1935.

Las sirenas de la noche
que iluminan las aceras,
llenas de vicio y derroche
de personas marroneras.

Los criminales en sus coches
y la ciudad que no se altera.
Póker y whisky es su broche
viene y va dinero a las carteras.

Suenan en el suelo los tacones
de las mas sobadas rameras.
No hay buenas intenciones
al subir por las oscuras escaleras.

Un blues suena en los altavoces
que tapa los gemidos y golpes.
Y el humo de los cigarros enrojece
los ojos de los hombres mas precoces.

En el viejo burdel de ciudad centro
putas añejas venden su podrido sexo,
chupitos baratos y peleas de viejos
unos salen fuera y otros para dentro.


Pablo A.K.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Exteriores

Hablan de poder,
no de repartir.
De competir,
y no de disfrutar.
De repetir,
y no de crear.
De controlar,
y no de pensar.

Cuántos son los que se han ido
dejándonos toda su sabiduría,
nosotros mientras olvidamos
día a día los principios
de la libertad y el respeto mutuo.
Todo ahora es una fachada
decorada con flores que están marchitas
y pretenden que no digamos nada.

Musitan en sus pensamientos impuros
aguas lodosas y prados de estiércol,
y en el enjambre de las ciudades
los actos rebeldes calan los huesos.

Agitan las manos y alzan las voces,
llegan de todos los sitios feroces,
claman sedientos venganzas pasadas
de heridas en el alma, sangre que emana.

Pero todo termina, todo se acaba,
plácidas vidas de pronto truncadas.
Balas invisibles de formas macabras,
terminan con la agonía, sin querer, acatada.

A. AlPa & Pablo A. K.

lunes, 12 de mayo de 2014

Ventanas.

Una bocanada de aire fresco. Sintió que le volvía de nuevo la vida, sintió otra vez la sensación de llenar los pulmones de algo que no fuera aire viciado. Tan sólo abrió la ventana. La ventana que da al mundo, no a la calle. Porque en las calles nadie nos espera. Porque de las calles viene el aire viciado, contaminado de mierda, de las voces, del ruido, de las chimeneas, de los micrófonos. Y también el volumen de la otra ventana, la de la televisión, tapa el sonido de los pájaros, frena el viento nuevo, y como el monóxido de carbono, mata lentamente, como sin enterarse. Porque su miedo se ha instaurado en la calle, y ya pocas veces abrimos las ventanas, las que dan a la vida. Pero casualidad, un día se equivocó de ventana, y abrió la que no era, y volvió a sentirse joven, y sus podridos pulmones fueron insuflados de nuevo del más puro de los aires, y su cerebró pensó, y sus extremidades se tensaron, y su vello se erizó... Y al abrir la ventana adecuada, de nuevo, volvió a sentir. Tan sólo abrió la ventana...



Pablo A.K.

Su bucle, nuestra miseria.

Pasa el tiempo, constante, no espera,
si cambias la rutina, te alteras
la calle cortada, rotas las aceras,
mueres de asco y la vida macera.

Cada vez mas grande el desierto,
todo está seco, no hay nada nuevo
te roes los huesos, duermes despierto,
cierras la boca porque no hay nada cierto.

Algunos que van y otros que vienen
dicen que no hay sitio, saben que mienten,
luego van a misa porque temen la muerte
mastican el alma, de caries sus dientes.

Y los agujeros están llenos de cenizas y banderas,
no valen de nada sus medallas y guerras.
Los gusanos de los cuerpos tienen sustento,
para unos petróleo, para otros simple alimento.

Desarrollan los tanques para erradicar el hambre,
de paz sus discursos, las fronteras de alambres.
Emiten los sueños televisados, y engañados
en su vano intento, muertos y ahogados, fiambres.



Pablo A.K.

Miradas...

- Vivimos en una sociedad capitalista, prácticamente a nivel global, exceptuando cuatro "dictaduras terroristas explotadoras y tiránicas" de las que los medios de comunicación nos recuerdan constantemente lo crueles que son, de hecho, creo que es probado que comen niños. Pero bueno, no es ahí donde me voy a parar.
En la actual sociedad, lo primero que nos venden es que consumamos, es la regla máxima para que en teoría todo funcione. Nos bombardean las retinas con sus sueños, con su felicidad de cartón, con sus proyecciones habituales de que si compras este producto, automáticamente eres más, te realizarás en vida, hasta nueva actualización. Y todos asentimos con la cabeza, porque es así, es un dogma irrenunciable, irrefutable y es la verdad absoluta. Eso es. Ya sabes, lejía y fregona del futuro para las mujeres, y cervezas y ocio para los hombres. Así ha de ser, ¿o no? ¿Lo discutes? Eres un/a puto/a loco/a.

Usar y tirar, otra gran verdad. Todo efímero, ojo, incluidas las personas. Hagamos de las relaciones entre nosotros un símil de usar y tirar, sin respeto, sin honestidad, sin amor, sin nada. Los escaparates de las multinacionales nos recuerdan qué importante es lo material, si no compras no podrás satisfacer a tu amigo/a , a tu familia, a tu novio o novia. Su cariño y confianza tienen precio, acorde claro está a la calidad, cuanto mas caro, mejor. ¿Qué es un paseo andando por el monte comparado con ir de tiendas por el centro comercial? ¿Estamos tontos? ¿Qué prefieres, pasar desapercibido o ser la envidia? Está claro, disfruto de la jodienda a los demás antes que mi propio beneficio.

No pienses, tercer mandamiendo. Simple y directo, otros lo pueden hacer por ti, no alces la voz, no grites, no desentones. Viste a la moda, y no te metas en complicaciones. Y si no puedes, pues te jodes. O te endeudas claro está.
No les gusta nada de nada que tengas un rato libre. Ellos se han encargado de aborregarnos en la era de la información. Todos tenemos los mas y mejores conocimientos disponibles con un solo click. Pero estamos tan saturados, que no sabemos ni por donde empezar. Ellos se encargan de encauzarnos, de clasificarnos la información entre lo aceptable y lo que no, y ya está. No te agobies, enciende la tele, fuma el nuevo cigarro con sabor a semen y todo irá como la seda. Si quieres discutir, habla de la Esteban, no te compliques.

Cuarta verdad. No hagas. No hagas joder, no hagas nada creativo o de provecho, sólo lo que se te ordene en beneficio del dinero. Si no da dinero, no vale. Así que tranquilo, yo te facilito una serie de cosas para que te acomodes. Pero a cambio, tienes que dejarte joder por un salario de mierda, para que semiahogado y con miedo, no hagas nada, y cumplas nuestros mandamientos. Y si no tienes ese salario, pues te jodes.

Quinta verdad. Para que unos vivan "bien", otros tienen que vivir peor. No hay recursos para todos. Mientras los alimentos sobran. Pero tranquilo, estamos en todo. Siempre puedes acercarte al contenedor de la esquina para rebuscar algún desperdicio, y joder, no te quejes que te lo damos gratis, aunque incluso a alguna le guste hacer negocio de eso. Pero date prisa, las ratas y gatos son hábiles y se pueden llevar la mejor parte. Es común encontrar por la ciudad a gente que rebusca en los contenedores, y han hecho de ello algo normal, algo en lo que no nos paramos a pensar, y si lo hacemos, sea para discutir si es bueno o no para la imagen de la ciudad. Recordad joder, tenemos que ser la envidia, y esos desahuciados del sistema, quedan bastante feo en nuestras calles.
Si no tienes donde caerte muerto, o tienes frío, hemos habilitado los contenedores azules, y hemos permitido, y fíjate si somos buenos, que las cajas  que sobran, por las noches, las puedan recoger los indigentes para que se acomoden en las bonitas calles de nuestra ciudad. Como para quejarse, a ver quien cuida de la gente como el sistema capitalista.

Estoy hasta los huevos de vomitar mierda. Queda en ti despertar, que yo ya me quiero ir a sobar. No pienses que te lo van a dar todo hecho, por muy cómoda que sea tu existencia. No te envidio, tampoco me la sudas. Soy así de gilipollas...

- Naciendo en este mundo que parece estar maldito, si caes en un entorno sin dinero, estarás jodido, y si el entorno goza de lujos tendrás que caer en una familia con poder adquisitivo, si no, estás jodido.
Sólo podemos cambiar el entorno por nosotros mismos, pues estamos encadenados a un sistema en el que sólo somos números, guiados por unos medios de información que transforman la realidad en la que vivimos, haciéndonos vivir en una realidad efímera, rodeada de miedo, para que si por un casual te da por pensar y salirte del surco, manches los calzoncillos.

Somos más en número y en voluntad que los que manejan los hilos, pero como ya he dicho, pintan la realidad para que vivas felizmente confundido, y aunque seamos muchos, muchos se dejan llevar por esa realidad abrazandose a algún fanatismo, ya sea político, religioso o deportivo, y así convierten a las personas en extras de su teatro.
Si tienes corazón estas jodido, aquí quien luce es perseguido, continuamente degradado, la envidia de los que caminan automatizados hará que seas el hazme reír y un incomprendido. En donde sólo hay oscuridad, luce, y molestarás.

Luego está esa historia que cuentan de que somos inventos de unos seres de las estrellas, los cuales están estancados y necesitan de nuestras experiencias para cubrir sus deudas, rodeandonos de opulencia para que sigamos dormidos, sin preguntarnos por que estamos ni de donde venimos. Que no te engañen, de la tierra somos hijos, aunque cierto es que a muchos les interesa que estemos perdidos, llorando, o yendo en manada a reírnos de la desgracia ajena, o a vitorear a un equipo, partido religioso o político. 

Pero... Pero... Pero hay un pero. Llevamos ya mucho tiempo con lo mismo, la misma historia, siguiendo ese camino que es un bucle que se repite una y otra vez, ya se sabe y ya se ve, quien no lo vea es porque no le interésa o porque simplemente no lo quiere ver, hay quien está demasiado incrustado en el teatro como para que la auténtica realidad le haga sentir bien, pero olvidémonos de el, y de todos. La revolución y el cambio sólo puede nacer en cada uno de nosotros, más suframos un poco, esta historia tiene que ser destruida para que los que vengan después de nosotros no vean como algo normal el ser en masa los esclavos de unos pocos que por llamarse como se llaman tienen poder sobre nosotros, seres superiores, y una mierda,  aquí conciencia tenemos todos, nadie está por encima de nadie, todos tenemos estómago, corazón y unos ojos, que nos hacen ver esta miseria que sustentamos desde hace...

Recuerda siempre, ser libres no es un delito, de errores se aprende y esto es lo que hemos aprendido, ya sabemos que el poder que les damos sobre nuestro camino es nuestro, con lo cual nosotros como siempre, decidimos.

Apaga la tele, la radio, cierra los libros, abre los ojos y los oídos, respira, e intenta escuchar a la tierra de la que somos hijos si te asaltan las dudas o si no comprendes por que te sientes tan vacío, aún estando rodeado por un paraíso.

Aunque a mí tampoco deberías hacerme demasiado caso, sólo soy otro gilipollas en este lugar que parece maldito, y como tú, sentado, casi todos los días cago.

Pablo A.K. & A. AlPa

lunes, 5 de mayo de 2014

Por los que estaís aquí

Seres superficiales invaden hoy las calles destruyendo el sentimiento que nace de los corazones que despiertos arden, no creas que puedes pararles, es una plaga y en los cerebros pasó se abre incrustándose apegados a la imagen que en los espejos ven unos ojos perdidos y tristes que no tienen ni idea de que sentido ni camino escoger, jodida imagen, pero la esperanza es lo que vale sabiendo que somos capaces con fuerza de voluntad cambiar esta idea repugnante que el sistema que creo el dinero nos hace sobrellevar, nunca olvides, existe la libertad y nada puede parar a la única y auténtica verdad.

Sin embargo, confunden desde las antenas de los tejados los conceptos básicos, añadiendo a la idiotez un puñado de somnolencia, para que los sentimientos de libertad, armonía y respeto queden lo suficientemente lejos de los que no piensan, y que los que de vez en cuando lo hagan, despiertos, con los ojos cerrados y soñando, pongan un grito de cordura en sus vidas y sean tildados de cuanto menos, tarados. Pero aquí estamos, a un click de distancia, a unos 20 cm de tus ojos, escupiendo nuestra verdad, su mentira. Porque somos lo que somos, la ponzoña mas miserable que su sistema puede parir, y orgullosos estamos de serlo.

Eskizofrenialirika.

Pablo A. K. & A. AlPa