sábado, 20 de septiembre de 2014

La vida



La vida está llena de espinas y nadie va a venir a secar tus lagrimas,
camina con la fuerza del que busca lo que encuentra y nunca la baja la guardia,
mantén fuertes tus piernas, firme tu cabeza, tus principios y tu condena,
aquí solamente eres tu quien maneja lo que en el fondo te revuelva.


Búscatela para ver las cosas desde mas puntos de vista
siempre ayuda mirar las cosas de maneras distintas,
aun recuerdo lo días en los que pasaba lista,
de nada me sirve planificar si al final lo único que sale es rascarse la barriga.


Coge las cosas en el momento como vengan
observándolas pero sin darlas demasiadas vueltas
y saborea de la forma más placentera que tengas
cada día en esta maldita y puta vida de mierda.


A. AlPa

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Arcadas estacionales.

Por fin empieza a llover, el olor a ozono de las tormentas, los truenos que agudizan los sentidos y ponen muchas veces los pelos como escarpias, la fuerza del viento soplando con furia para empezar a arrancar las hojas de los árboles que caducos, se preparan para otro nuevo letargo.

Las hormigas están haciendo los últimos esfuerzos para retocar sus galerías y para aprovisionarse de cualquier cosa que les pueda servir de alimento, o tal vez de abrigo, quién sabe que traman ahi debajo durante este largo hastío que se avecina.

También, a quien le guste el campo, se puede encontrar con los diversos aromas que brinda la naturaleza húmeda, entre vastos pinares y robledales en el caso que a mí me atañe, que se tornan de mil colores con los hongos tan preciados que a veces salen, no sin peligros incluso para el experto micólogo. 

Es tiempo diferente, al que hay que saber apreciar en su medid y saber adaptarse. Porque en realidad, el otoño y el invierno en muchas zonas son muy duros, y hay que estar preparados para algunos/as sufrirlo, para otros/as disfrutarlo.

No llega el frío de momento ni las nevadas, pero ya empieza a avisar. Ya se oye el característico sonido de los neumáticos de los coches rompiendo la calma tensa de los charcos. Ya se ven los primeros paraguas, y los viejos y viejas cada vez se abrigan mas para aprovechar al máximo los días antes de que se tengan que quedar en casa para evitar riesgos. 

Pero tiene muchísimos matices el otoño, y es capaz de vestir los campos de bellos colores, desde el amarillo vivo al marrón mas oscuro, pasando por reverdecer las praderas que al sol, han sido abrasadas durante largas horas de verano. 


Pero no importa que sea Otoño, no importa que sea Verano, ni Invierno, ni Primavera, para reflexionar una y otra vez sobre la gran cantidad de cosas bonitas que nos brinda simplemente la naturaleza, y que nosotros mismos, en gran parte cegados por yo que sé qué, nos empeñamos en vomitar y ahogarnos a su vez en nuestros propios vómitos, sin saber siquiera si tal vez sea nuestra última arcada empeñados en no resolver los problemas.



Pablo A.K.

martes, 16 de septiembre de 2014

La lista de la compra.

La lista de la compra de la mayoría de las personas suele tener comida, droguería, productos de limpieza, bebidas, algún utensilio que necesitemos, etc. Suele tener muchas de esas cosas, algunas muy comunes, otras sin embargo mas raras y esporádicas. 

La lista de la compra de los animales, si es que la hacen, suele tener siempre lo justo y necesario para sobrevivir ellos y su prole, aunque sea generalmente a costa de otros animales, aunque evidentemente estos no quieran. Pero nunca hay exceso ni avaricia por así decirlo, ni artículos de usar y tirar. Diríamos que sobretodo se impone la lógica.

La lista de la compra del capitalismo la forman las personas, marcadas a fuego para devorarlas un día tras otro, como una bestia con un estómago insaciable y con nula empatía por cualquier tipo de bonanza en los sentimientos de las personas-artículos que la componen. 
Lo más curioso de esta lista, es que las personas están contentas de estar en la misma, de firmar para servir de alimento a la bestia hambrienta, igual que gilipollas, y de engordar-consumir para que la bestia mas las saboree y disfrute.

En realidad, menos casi siempre en la naturaleza, se imponen las opciones ilógicas, y la mayoría de nosotros, productores-consumidores, anuncios-artículos, nos devoramos unos a otros en un acto caníbal, sólo para que nuestras entrañas, sirvan de alimento a la bestia capitalista.


Pablo A.K.

Flemas.

El esfuerzo con los calores, en la obra, en la mina, en el campo, en las factorías.
El sudor de la frente, de la espalda, del culo, de todo el cuerpo, rancio olor.
Los callos de la piel, de las manos, de los pies, de la cara curtida por el viento.
El volver a casa, deshechos, a dar felicidad a los tuyos, grato agradecimento.
El sabor a salitre de los que están lejos en el mar, en la peligrosa e impredecible mar.

El riesgo, de aquellos y aquellas que quizá ya no volverán, no, no son accidentes... No son accidentes hijos de puta, es terrorismo. No, no son simples víctimas, no tienen menos valor, son héroes. Héroes cotidianos, en los que la costumbre de la rutina ha despojado de ellos el sentimiento de saber que puede ser el último día de sus vidas. Ojalá fuera esa sensación la vuestra, ojalá... 

No para la maquinaria el estado cuando alguno de ellos se revienta o es aplastado por la prensa, o cuando pierde los dedos arrancados por sierra, o cuando una temible ola hunde sin remedio el barquito, o las quemaduras del ácido... No les rinden honores, nunca. 

Y son los verdaderos y verdaderas héroes. A diario. Como si nada. Sin ganar talegadas aberrantes. Y nos quejamos de vicio. Id a África, id a América Latina, y también, que no se dice, id a dar una vuelta por vuestra ciudad, a observar en los barrios, las calles, la jodida miseria reinante en la puta desigualdad mas infame.

Puto asco de héroes impuestos joder... Puto asco....



Pablo A.K.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Las plantas



Una vez, hace muchísimo tiempo, un grupo de nómadas caminaba hambriento por prados y desiertos, sin ver un ápice de comida. Llevaban días así, apenas comían un poco de hierba para tener algo de energía. Para colmo estaba nublado y no llovía, al menos, no les pegaba de pleno el sol.

Llego el día en que acabaron en un lugar donde nacía un arrollo. Estaba plagado de una planta con preciosas flores y cardos. Todos los del grupo se alegraron. Prepararon su olla y con las plantas secas hicieron el fuego. Con las plantas, raíces y cardos, después de lavarlos en el arroyo, hicieron una suculenta sopa.

Todos bebieron, y al día siguiente, todos estaban muertos. Encontraron sus cuerpos putrefactos  y todos sus enseres otro grupo que buscaba el nacimiento del rio, ya que, sus aguas bajaron intoxicadas hace semanas. Y si; sorpresa la suya que cayeron en la cuenta de que ese grupo de gente había consumido una de las plantas sagradas sin saber manipularla.

Amontonaron los cuerpos, y los hicieron arder.

A. AlPa