Por fin empieza a llover, el olor a ozono de las tormentas, los truenos que agudizan los sentidos y ponen muchas veces los pelos como escarpias, la fuerza del viento soplando con furia para empezar a arrancar las hojas de los árboles que caducos, se preparan para otro nuevo letargo.
Las hormigas están haciendo los últimos esfuerzos para retocar sus galerías y para aprovisionarse de cualquier cosa que les pueda servir de alimento, o tal vez de abrigo, quién sabe que traman ahi debajo durante este largo hastío que se avecina.
También, a quien le guste el campo, se puede encontrar con los diversos aromas que brinda la naturaleza húmeda, entre vastos pinares y robledales en el caso que a mí me atañe, que se tornan de mil colores con los hongos tan preciados que a veces salen, no sin peligros incluso para el experto micólogo.
Es tiempo diferente, al que hay que saber apreciar en su medid y saber adaptarse. Porque en realidad, el otoño y el invierno en muchas zonas son muy duros, y hay que estar preparados para algunos/as sufrirlo, para otros/as disfrutarlo.
No llega el frío de momento ni las nevadas, pero ya empieza a avisar. Ya se oye el característico sonido de los neumáticos de los coches rompiendo la calma tensa de los charcos. Ya se ven los primeros paraguas, y los viejos y viejas cada vez se abrigan mas para aprovechar al máximo los días antes de que se tengan que quedar en casa para evitar riesgos.
Pero tiene muchísimos matices el otoño, y es capaz de vestir los campos de bellos colores, desde el amarillo vivo al marrón mas oscuro, pasando por reverdecer las praderas que al sol, han sido abrasadas durante largas horas de verano.
Pero no importa que sea Otoño, no importa que sea Verano, ni Invierno, ni Primavera, para reflexionar una y otra vez sobre la gran cantidad de cosas bonitas que nos brinda simplemente la naturaleza, y que nosotros mismos, en gran parte cegados por yo que sé qué, nos empeñamos en vomitar y ahogarnos a su vez en nuestros propios vómitos, sin saber siquiera si tal vez sea nuestra última arcada empeñados en no resolver los problemas.
Pablo A.K.

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