sábado, 26 de abril de 2014

Recordándote


Me alegro tristemente
recordando la perfección de tu vientre,
echándote de menos,
tu imagen me calma
pero el no tenerte me pone de los nervios.

Entre tanto voy a entretenerme
recordando el placer de verte,
recordando  la imagen
que tu presencia ha dejado en mi mente.

Me encantas tu y tus cosas,
me vuelve loco tu boca,
esos labios carnosos que tu tienes
que me teletransportan.

Aunque suene típico
tus ojos son como dos soles
vivos, calientes, despiertos,
basta mirarnos para entendernos.

Me gusta tu pelo,
me gusta tu carita,
me vuelven loco tus mejillas,
tus orejas y tu sonrisa.

Tu cuerpo me desborda,
esas curvas que tienes
convierten este mundo en otro mundo
y ponen al paraíso en frente de uno.

Pienso en tu ombligo, en tus muslos,
en tu culo y en tu pecho,
pienso y no controló mi pensamiento,
más voy a dejarme de delicadezas,
me pones cachondo chica,
mi sangre alteras,
mi estado se transforma si te tengo cerca,
tu personalidad me despierta,
que me aceptes me apasiona,
quiero meterme entre tus piernas
y sentir en mi
el calor que tu cuerpo emana,
comerte entera,
de arriba a abajo,
no saltarme ni un poro de tu piel
moldeando con mi lengua
el placer que me regalas...

Más cierto es
que podría pasarme el día escribiéndote,
pero ya paro,
me jode el que no estés,
me jode el no tenerte
Tomándome.



A. AlPa

viernes, 25 de abril de 2014

Ahora

Otra vez más a sopesar mis decisiones,
a crear una balanza y medir mis razones.
Es simple y fácil de entender
que cuando uno no esta a gusto
no quedan más cojones que desaparecer,
aunque por una parte cueste y pese,
aunque el miedo invada mi mente
yo no voy a abrazarme a la desgana,
ya perdí muchos ratos de mi vida
rindiéndola pleitesía
y hoy no me queda nada
más que seguir viviendo mi vida
decidiendo por mi mismo
lo que venga con el paso de los días.

A. AlPa

Avtomat Kaláshnikova.

Avtomat Kaláshnikova.

Mi arma las palabras
mi verso contra tus babas,
disparos que te taladran,
lee, calla y ya no hagas nada.

Avtomat Kaláshnikova.

Tormenta en tu cabeza,
un áspero verso resonaba.
Soy inmune a tu maleza,
a tus sentimientos, mis balas.

Avtomat Kaláshnikova.

De fuego tus lágrimas
que deshacen mi cara.
Antes era puro hielo.
Ahora soy todo lava.

Avtomat Kaláshnikova.

Disparos certeros al alma
a mi puntería una oda.
El mar que estaba en calma,
ahora golpean furiosas sus olas.

Avtomat Kaláshnikova.

Cargador repleto de historias
que haces tuyas si te emocionan.
Cojo aire y subo a tu alcoba,
apunto, abro fuego y ya me sobras.

Avtomat Kaláshnikova.

Deseos y envidia de modas,
que pasan sin pena ni gloria.
Tu las sigues, son tus drogas,
te envenenan la mente y lloras.

Avtomat Kaláshnikova.




Pablo A.K.

Manuel.

En el monte, en un lugar realmente lejano, cubierto por una densa niebla, que lo hacía mágico, estaba paseando Manuel. Paseaba para alejar las penas y preocupaciones diarias que tanto le atormentaban. Su vida, había sido dura y no precisamente fácil. La mala suerte era una constante, pero él, siempre optimista, confiaba en que algún día cambiaran las tornas. O eso creía.

Estaba húmedo, y los olores eran penetrantes, olía a pino, a musgo, a tierra, a vida. Así debe de oler el paraíso. El suelo presentaba un bonito manto de distintos tipos de hongos y setas, de mil colores y tamaños, mientras los pájaros, siempre tan madrugadores, acompañaban con algún tímido canto al sonido de las pisadas de Manuel.

Los momentos de paz se saborean a cuentagotas, vivimos muy deprisa, y no apreciamos los pequeños detalles. Manuel se paró de repente, y comenzó a llorar. Manuel comprendió que había cometido un grave error, del cual, no se podría arrepentir jamás. No había tampoco marcha atrás. Sinceramente, no había nada. Manuel ya no existía porque hace tiempo que había muerto. 

A Manuel lo mataron, acabaron con su vida los bancos, las deudas, los impagos. Ellos empujaron a Manuel a cometer el error mas grande y grave de su vida. Y ahora, llora Manuel. Como también llora su mujer, y también lloran sus hijos e hijas. Lloran por el profundo dolor al que fueron sometidos en vida, y lloran ahora porque Manuel no pudo aguantarlo. Les quitaron la vida, cuando todavía no estaban muertos. No dieron opción.

Manuel salió con su escopeta al monte, pero nadie se fijó en que los perros seguían en la caseta. Hasta que Manuel tardó demasiado en volver. Manuel se fue sin decir nada, sin dejar notas, sin dar explicación. Porque todos sabían que Manuel en realidad, aguantaba una gran presión encima, y todos conocían su motivo.

Manuel ahora, a veces, pasea por el monte, disfrutando de esos pequeños momentos que permite saborear la vida. De las mañanas con niebla de Otoño, del manto de las setas, del olor a humedad, de lo mágico de los árboles. Pero de vez en cuando, se muere de sed, porque no puede beber. Se muere de hambre, porque no puede comer. Se muere de soledad, porque no puede hablar. Se muere de tristeza, porque no puede reír. Y se muere en vida, porque en vida sentenciado, se dejó morir.

Pablo A.K.

miércoles, 23 de abril de 2014

Un hasta luego

Aunque me duela
y este enrabietado como un niño
por los adentros,
yo no voy a llorar por esto,
no quiero llorar por esto,
en este mundo
en el que cada vez se hace más pequeño el pañuelo.

No voy a llorar por dejar de vernos
un tiempo...
Pero es cierto que me duele y pesa
saber que echaré de menos tus besos,
mientras observó agonizar al mundo,
me olvidó de lo que me duele por dentro...
Hay tristezas más grandes
que la mía en este momento.

Aunque duela, siempre será un buen recuerdo,
en el fondo tampoco es un final todo esto.


A. AlPa

Quizá


Yo no vengo aquí de guapo, ni de bueno,
ni a buscar que me cuelguen etiquetas,
hago esto porque quiero seguir caminando
sin imponerme metas,
porque el hacerlo por dentro me despierta
y me conecto
con el ser interior o como queráis llamar
a la mierda esta que se siente como adentro.

Escribir me descubre por dentro
regalándome sueños nuevos,
nuevos paisajes, nuevos momentos,
nuevas ganas de hacer,
siendo consciente de que tengo los pies en el suelo.

Escupo por que se exprese mi cerebro,
si notas mi actividad y te mueve los sesos
yo me alegro, yo me alegro, yo, me alegro,
la historia de compartirlo es por hacerlo,
pues todo lo que no compartes se muere,
jamás olvides eso.

Quizá camino buscando un corazón
que me vuelva a hacer sentir aquello
de que estamos vivos
por eso que hace sentir.

A. AlPa

Según se mire


Como cuando bufan los gatos, así se pasaban la noche. Iban de un lado para otro todos juntos, unidos, manteniendo una base común aunque cada uno tuviese sus principios. Revoloteaban y alborotaban cada sitio que pisaban, no les importaba nada, nada más que disfrutar del brillo de la luna y el mundo que regalaba. En el mundo de las sombras, donde todos los gatos son pardos, donde la gente, llamémosla normal, ni se asoma. Bailaban, compartían, se olvidaban de la monotonía diaria y nacían nuevas ideas, siempre perduraron las buenas. Y como cuando bufan los gatos, así pasaban la noche, y ni los perros, ni las ratas, ni los pajarracos, se acercaban, las bufadas los espantan.

Aquí estamos
Nuca nos vamos
Aunque no queramos
Recordamos
Que siempre es el mismo sentimiento
Una mirada despierta
Ideológicamente en continuo movimiento
A los que no ves, pero están

Eskizofrenilírika

A. AlPa

lunes, 21 de abril de 2014

Rabioso

Piensa bien en lo que afrontas
Siempre hay algo a lo que te enfrentas
Calcula bien tu ofrenda
Aunque importa bien poco lo que ofrezcas

En este mundo se oye hablar de supervivencia
En bocas de muertos que se creen vivos
Que de la escasez se quejan
Olvidándose de la miseria que sustentan

El mundo no ha cambiado mucho
Con esa escusa de la crisis
En África siguen alimentándose las moscas
Con cadáveres que ni siquiera aún tienen nombre

Pero tu síguete quejando
De que no te da pa llenar el depósito del coche
Sigue llorando cuando caiga la noche
Porque ayer no quisiste verlo

Crees que estos peleles manejan nuestro futuro 
Cuando eso es cosa de los pies de cada uno
No le des el poder que no se merecen
Pues simplemente eso es lo que quieren


A. AlPa

viernes, 18 de abril de 2014

Placenterx

Las gotas resbalaban por su cuerpo desnudo,  brillando al sol, vistiéndola, convirtiendo su piel en otro universo dentro de este mundo. Sobre la arena de la playa se tumba, estirada, mientras el sol seca lo que parecen estrellas, estas se van apagando poco a poco sobre su piel.

Si la observas puedes contemplar, percibir, oler el placer que emana por sus poros, pues esta a gusto, los planetas alineados, perfecto, todo en su sitio, ahora mismo la vida se expresa con todos sus sentidos, gritando, la razón por la que elegimos vivir aquí, respirar esto, sentir el aire, el sol... Ella no necesita nada más para ser feliz que esta paz, se nota, se siente.

Más tarde o más temprano se vuelve a sumergir entre las olas,  gran espectáculo, su piel hace destellos de luz y deslumbran sus curvas, el paisaje y su cuerpo mimetizado con el agua hacen del placer algo palpable, y en estos momentos me basta el respirar y poder ver para sentirme en un paraíso. Yo tampoco necesito nada más que esta paz para ser feliz, ¿Lo palpas? ¿Lo sientes?.

A. AlPa

domingo, 13 de abril de 2014

Cazando moscas

Una vez tuve conciencia,
una vez la perdí,
dejándome llevar por esto que nos rodea,
pero más tarde o más temprano. Volví.

Precioso mundo este que nos rodea,
tanta belleza y tanto por descubrir,
aunque muchas veces la vida nos pesa,
somos nosotros a quienes toca decidir,
que color traer entre tanta maleza,
que camino escoger para seguir
con esta historia de la conciencia,
con esta cosa del porvenir.

Nadie sabe que hacemos aquí
pero todos lo saben,
estamos y luchamos por sonreír,
seguiremos haciendo por que deje de existir
esa historia de unos arriba y otros abajo,
el dinero y toda la miseria que le rodea,
pensamiento del ser y sentir de una forma correcta,
la moralidad enferma que impusieron,
los que hoy reinan pretendiendo
analizarlos completamente para que así,
agachemos la cabeza y les limpiemos
el sendero por el que caminan sin pensar en ti.

Acabaremos extinguiendo
eso de mirar sólo por quien queremos,
ese pensamiento
clasista y lleno de falsos argumentos
que apaga lentamente
lo que por dentro tenemos,
capados pero lo sabemos,
aquí estamos todos
y todos sustentamos esto.

(Cada uno es una gota más en el océano
que guarda el universo)

A. AlPa

sábado, 12 de abril de 2014

Inés

Coco, así lo llamaban. Coco vivía en la calle desde que Inés se fue -Ahí te quedas, búscate la vida, yo ya no puedo contigo- Así se despidió la asquerosa de ella en medio de ese bosque, habían ido a hacer un picnic, Coco estaba ilusionadisimo, pero toda ilusión se volatilizó cuando Inés se fue, haciendo verídicas sus palabras.

Desde entonces Coco vive en la calle, se alimenta de algún animal que consigue cazar a duras penas, pues jamás hizo tal cosa. También se alimenta de la caridad de algún bar o algún restaurante, cuando hay suerte, si no, rebusca sobras en la basura.

Todas las noches duerme en un callejón en el que hay un extractor de algún restaurante, ahí está más calentito. Siempre sueña con lo mismo antes de dormir, sueña que Inés vuelve a buscarle y le lleva a casa, sueña con sus suaves manos acariciándolo, sueña con su voz diciéndole cómo fue el día, y así cae rendido al sueño todas las noches.

Una mañana la suerte de Coco cambió, un tipo vestido con un mono blanco y una visera a juego lo despertó en el callejón bruscamente, atándolo el cuello con una cuerda que salía de un gran palo de metal, Coco no entendía por qué tanta agresividad, así pues gruñó y ladró con todas sus fuerzas, un deseo de morderle y arrancarle una pierna a aquel tipo nació dentro de él. Él hombre lo metió a un furgón con otros perros y se lo llevó.

Ahora Coco duerme, vive, come, caga y mea en una jaula. No le gusta la comida que le ponen y tampoco le gusta que venga tanta gente a mirarle con cara de pena, aún así, por suerte, lo sacan a dar un paseo de media hora todos los días, a él y a los demás los sueltan a que corran y desfoguen en una pradera vallada, y siempre que vuelve, su jaula esta limpia, que no seca, pues la humedad del suelo tarda un buen rato en desaparecer, y esto a Coco no le gusta, aunque agradece que limpien la mierda.

Dentro de una semana sacrificarán a Coco si no viene nadie a recogerle, cosa que por cierto no sabe. Él, todas las noches sigue soñando con la persona que lo convirtió en un perro callejero, Inés.

A. AlPa

jueves, 10 de abril de 2014

El revelado de las fotos.

Se preparó su café como todas las mañanas, y mojó en él dos tostadas, de mantequilla y mermelada. Una vez que acabó, se fue al ordenador y se puso a ojear los periódicos por encima, para ver que le podía deparar el nuevo día. Leyó una noticia sobre el medio ambiente, que decía mas o menos que el calentamiento global era una farsa, y otra sobre la contaminación, que avanzaba a pasos agigantados. Mas tarde, fue a mirar el tiempo, para ver si cogía el coche y se iba a dar una vuelta al monte, para respirar un poco de aire limpio, tan necesario cuando se vive en una ciudad puramente industrial. Vio que hacía bueno, y animada, se vistió rápidamente con un cómodo chandal, se calzó unas deportivas, cogió una mochila con agua y un tentempié, bajó al garaje, y puso el coche en marcha. 

Al llegar al monte, aparcó el coche al borde de un camino, y al bajarse de él, respiró profundamente. Una gran sonrisa se formó en su cara, mientras cientos de olores y sobretodo oxígeno, inundaron sus pulmones, ciertamente necesitados de aire puro y limpio. Acto seguido, comenzó a andar por el camino, dirección a la cima de una colina cercana, desde la que se contemplaban unas magníficas vistas, excelente recompensa para los sentidos.

Por el camino, iba observando el buen hacer de la primavera y de las lluvias de las últimas semanas, dado que habían cubierto de flores algunos prados, que resaltaban en el bonito verde de la hierba. Cantaban los pájaros, y de vez en cuando, se escuchaba el zumbido de los insectos, mientras alguna mariposa se dejaba ver revoloteando por el aire con esas trayectorias imposibles de adivinar, irregulares y a como a saltitos. Era ciertamente bonito, y decidió pararse un poco en una roca que lindaba con el camino, y que un gran árbol la daba sombra. Sacó su cámara de fotos e hizo varias a la naturaleza. Después, puso la cámara en el camino para sacarse una foto a sí misma. 



Una vez hecho esto, continuó, y a la media hora más o menos, alcanzó la cima del alto. Soplaba una ligera brisa que resultaba de lo mas agradable, que aliviaba el calor y el esfuerzo realizado por conquistar dicha cima.
Estuvo allí un rato, bebió y comió un poco, sacó más fotos, se hizo otras pocas a ella misma con el paisaje por detrás, y al mirar el reloj, vio que era prudente ir volviendo sobre sus pasos, para coger el coche y regresar a casa a comer y descansar un poco. Volvió por el mismo camino, mas despreocupada y a un ritmo ligeramente superior que con el que comenzó la caminata, debido a que el camino era prácticamente en bajada. Llegó al coche, puso un poco de música y se fue camino de su casa.

Al llegar a su casa, encendió el ordenador, y se dispuso a guardar las fotos para poder verlas mejor. Copió los archivos, los pasó a una memoria, y cuando fué a abrirlos, ocurrió una cosa muy extraña. Las fotos, en la pantalla del ordenador, parecían cobrar vida, es decir, las hojas se movían, los insectos también, las nubes... Era como si estuviera viendo por una cámara lo que estaba pasando justo en ese momento, a través de las imágenes que había tomado. Ella cuando salía no se movía, estaba estática, pero todo su alrededor sí que lo hacía. Sorprendida, decidió comer bien, ya que pensó que quizá estaba cansada y el esfuerzo la estaba jugando una mala pasada. Cuando terminó, volvió a visionarlas y se hizo más evidente que salvo ella, todo lo demás se movía, es más, hasta el sol había cambiado de posición. Desconectó el USB del ordenador y lo puso en la televisión, para descartar que hubiera algún virus o similar. Y ocurría lo mismo. Estaba muy sorprendida, ¿qué era el causante de ese efecto?

Por la noche las volvió a mirar, ¡y descubrió que en las fotos se había hecho de noche también! ¿Qué es lo que estaba ocurriendo? Buscó por internet en vano la respuesta, miró las especificaciones de la cámara, hizo más fotos en casa, pero sólo en las del paseo por el campo sucedía ese fenómeno. Se metió en la cama con las imágenes en la cabeza.

Al día siguiente, al despertar, cayó en la cuenta de imprimirlas. Al hacerlo, en el papel, la imagen no se movía, permanecía inalterada. Decidió ir al campo otra vez, para hacer mas fotos y comprobar si se movían o no. Hizo muchísimas, en todas las direcciones, distancias, etc. Corriendo, cogió el coche y volvió de nuevo a casa dispuesta a cotejar las fotos una tras otra. Pero ocurrío algo todavía mas inaudito. Las fotos, que eran fotos, también tenían sonido. Y tras pasarlas, podía comprobar como los árboles, ¡hablaban!. Y no, no eran vídeos, eran fotos, estaba segura. Entonces fue al monte otra vez, y al bajar del coche, se dirigió al lugar de donde había hechos esas fotos, en las que aparecía un viejo árbol, e indecisa, se puso a hablar al árbol.



 Lo intentó durante diez largos minutos. Pero el árbol no hacía nada. Se puso a gritarle más, y de repente, el árbol habló:

- No grites tanto por favor. Te he escuchado todo el rato. No te asustes de verdad.- dijo el árbol con una voz dulce y preciosa.

Ella, desconfiada, se puso a dar vueltas alrededor del árbol para comprobar si existía algún micrófono oculto o algo, o si era fruto de una broma.

- Tranquila de verdad, no busques, soy yo, el árbol. Sé como te llamas, porque soy muy viejo y muy sabio, y he visto muchísimas cosas por aquí. Y por fin, me he decidido a hablar a alguien en mi larga historia. En realidad, los árboles somos muy tímidos, y nunca hablamos. Somos reservados, y sobretodo nos gusta observar tranquilamente lo que pasa a nuestro alrededor, nos gusta que los pájaros se posen en nuestras ramas, nosotros les cuidamos, y ellos nos cuidan a nosostros.

Ella estaba atónita, seguía sin creer lo que estaba sucediendo.

- Confía en mí. Tengo miles de años, y conozco vuestra historia. No me plantó nadie, tuve suerte de que una de las miles de semillas de mi madre pudiera germinar y en haberme convertido en lo que soy. Quiero contarte una historia.

Ella, se sentó a su lado, se acomodó un poco y el árbol comenzó a hablar.

- Hace muchos años, muchcísimos, cuando no había ni siquiera coches, ni fábricas ni nada de eso, había a pocos kilómetros de aquí un asentamiento humano. Ellos, tenían unas profundas creencias, y siempre venían a sentarse en bajo mis ramas a realizar rituales, en los que a veces también traían animales y demás para sacrificarlos y dárselos a sus dioses. Creían, que si lo hacían, las cosechas les irían mejor, tendrían mejor salud y los hijos e hijas que tuvieran, crecerían fuertes y sanos. Otras veces, hacían luchas aquí, para prepararse ante invasores o animales. Aquí antes, hace muchísimo, había osos y lobos, por increíble que parezca. Después, ese asentamiento se fue de aquí y muchoa mas tarde vinieron otras gentes, de costumbres diferentes. Pero siempre subían aquí a mi sombra a hacer reuniones y a charlar. También creían en dioses, y también hacían sacrificios. Pero siempre cuidaban de nosotros y sobretodo de mí, calmaban mi sed si no había llovido suficiente, y me quitaban las ramas viejas que ya no me servían para nada. Pasó mucho tiempo, muchos años, siglos, cuando de pronto vinieron otros hombres, y les echaron de aquí. Esos hombres estuvieron muchísimo tiempo aquí, pero sólo se dedicaron a talarnos, a cortarnos, no sé muy bien para qué. No respetaban nada, y sólo querían conseguir madera y matar a los animales que estaban por aquí. Mataban a muchos mas de los que ellos podían comer, sin necesidad, por vicio. El monte entristeció, y la naturaleza les pagó con lluvias cuando sus tierras estaban ahogadas, y con sol abrasador, cuando ellos clamaban al cielo por una gota de lluvia. Aun así, siguieron con su implacable carnicería, con su tala indiscriminada y para colmo, ocasionaron un gran incendio, el gran incendio que asoló gran parte de mis compañeros y amigos. La naturaleza tuvo que intervenir. Y ahora, esos hombres y mujeres que estuvieron aquí y que tan mal nos trataron, se han reencarnado en vuestra sociedad actual. En realidad, el viento nos transporta los mensajes de otros árboles del mundo, para decirnos su situación. Y su situación es incluso peor que con aquellos malévolos hombres. Ahora, cada vez hay menos mensajes, y los que hay en su mayoría son de otros árboles agonizando, árboles milenarios, como yo, que han visto y saben muchísimas historias.

Ella estaba cautivada con la sabiduría del árbol, y escuchaba con la boca abierta al árbol.
- Ahora, todos vosotros habláis del cambio climático, pero es la propia naturaleza la que toma cartas en el asunto. Es a nivel global. Tú eres científica. Tú conoces las causas, tú sabes que la contaminación ahoga a los seres vivos. Pero es la naturaleza la que quiere que sea así. Es la mayor fuerza que existe. La subestimáis, y las riadas, terremotos, sequías y demás, son los primeros castigos que está desatando. Vuestra técnica no estará a la altura de ella, ni vuestra sabiduría, porque vuestra técnica generalmente está ligada al servicio de la producción, y no del bienestar del conjunto de la naturaleza. No respetáis. Y la naturaleza se ha enfadado.Yo me he decidido a hablarte para que tú puedas cambiar e intervenir, tomar cartas en el asunto. Has venido a por respuestas para los movimientos de las fotos, y a cambio, te he hablado en nombre de la naturaleza. Por favor, encuentra la manera de que la situación cambie, o en las propias fotos, cuando las vuelvas a ver, verás la evolución si no consigues dicho cambio. Ahora, me despido para siempre. La naturaleza y el mundo, te espera. 

Volvió rápidamente a casa, y se puso a observar las fotos. Sólo pudo llorar, debido que las bellas fotos que había tomado, se habían transformado en un paraje prácticamente apocalíptico, sucio, feo y sin vida. Acabado. Decidió que entonces, dedicaría sus esfuerzos a concienciar y a promover un desarrollo sostenible, para calmar a la naturaleza, para que la respetemos como es, para que la cuidemos y conservemos, para quien sabe, quizá dentro de muchos años, otro árbol vuelva a contar una bonita historia de como cambió la humanidad con la naturaleza para bien, para bien de todos.


Pablo A.K.

Poesía conjunta

Caminando por la vida ya me he cruzado
con unos cuantos demonios,
me he parado a hablar con ellos
y con mas de uno ha habido muy buen rollo.

De todo se aprende, y mas de los demonios.

También me he encontrado con ángeles,
estos suelen ser mas aburridos,
aunque también les hay muy locos,
con alguno hubo algún mal rollo.

De todo se aprende, de unos y de otros.

Lo que he aprendido hablando con ellos
ha sido a ser consciente sobre todo
de que ninguno de ellos cree en dios
y tampoco en el  demonio.

De todo se aprende, con buscarlo basta.

Quien juega con fuego se quema,
quien no se mueve ni pierde ni gana,
quien se cree una mentira currada
es a si mismo a quien primero engaña.

De todo se aprende, siempre que lo enfrentes.

Nos cogimos de la mano para dar una vuelta,
un rato por el aire y otro bajo tierra.
Quemaron nuestros corazones de hielo,
porque cerramos los ojos y tocamos el cielo.

De todo se aprende, a todo no te niegues.

Masticando hierros comprendimos
que sin lucha hoy, perdidos nuestros hijos.
Salid de vuestras casas y gritad malditos,
que los sueños ahí están, y hay que perseguirlos.

De todo se aprende...

A. AlPa & Pablo A.K.

Él

Llegó desnudo, frágil y húmedo
a un mundo que le venía grande,
de parajes desconocidos,
rodeado de peligros y bestias,
le temblaron las piernas.

Creció libre, sin límites, experimentando
y experimentando con lo que le rodea
aprendió a usar herramientas,
herramientas que más tarde
serán las mismas que lo entierran.

Inventó dioses, creó guerras,
buscó excusas para olvidarse de si mismo
y de todo lo que le rodea,
lloró de nuevo por las pérdidas
y hoy otra vez, le tiemblan las piernas.

A. AlPa

La elección.

Caminaban deseosos de encontrar una fuente para calmar su sed, ya que llevaban muchas horas de camino bajo un sol abrasador. Cuando de pronto se encontraron con una lugareña, que a paso lento, llevaba encima un gran canasto el cual posiblemente estaba lleno de agua.

- Hola, buenos días. ¿Sabría usted decirnos donde podemos encontrar una fuente de agua, o manantial o lo que sea para poder calmar nuestra sed?

La lugareña se quedó mirando, y sin decir nada, continuó su camino, lentamente.

Siguieron caminando, cada vez mas cansados, mas sudados y desgastados. Eran las horas centrales del día y pesaban ya hasta los calcetines. Entonces vieron un hombre con un caballo, que se acercaba al trote. Le hicieron una señal y éste hizo parar al animal para que pudiera saber qué querían los caminantes.

- Hola buenos días. Estamos intentando encontrar una fuente donde podamos beber un poco de agua, estamos agotados y llevamos horas sin beber. ¿Sabría decirnos alguna?

El hombre, se quedó pensativo, miró a su alrededor, y sin decir nada, dio un golpe con el estribo al caballo y se pusieron en marcha tal y como venían.

Los caminantes estaban frustrados. Pensaron en dar media vuelta, pero sabían que podía ser su final, ya que era mucho camino y no aguantarían. Decidieron continuar, se la jugaron.

A la media hora, ya completamente desfondados, vieron a un niño pequeño, que llevaba un botijo con agua. Sedientos, le atacaron, pero el botijo se rompió, y el agua fue absorbida por la tierra, formándose un barro asqueroso. El niño, se puso a llorar desconsoladamente. Ellos, tras ese último esfuerzo, se desmayaron en medio del camino. Los buitres llegaron rápidamente. Les comieron vivos, aunque no se enteraron. Al poco rato, empezó a llover con fuerza.



¿Quién tuvo la culpa del cruel final? ¿Los lugareños que no dieron agua ni indicación alguna de donde la podían encontrar, o los sedientos protagonistas de esta breve historia por atacar al indefenso niño que portaba el botijo?

Yo escribo la historia, en ti queda sacar una conclusión.


Pablo A.K.

miércoles, 9 de abril de 2014

La partida.

Dispararon cinco veces, al aire. Por su honor, por su cuerpo mutilado y mugriento, del que tuvieron que sacar un trozo de diente que andaba a tomar por culo de donde había explotado la bomba. No le reconoció ni su otrora mujer, ahora viuda. Lloró a un tarro de barro y cenizas, lloró a un cachito de su traje, medio calcinado. Y de consolación, unos hombres viejos y con trajes de muchos galones, la dieron una medalla. Al mérito debía de ser. Creen que Dios le tendrá en su gloria, si es que él también le reconoce ahí arriba.

Cavaron un buen hoyo, metieron el tarro dentro de un ataúd, sencillito, sin estridencias, le pusieron un trapo encima, por el que los viejos decían que había muerto, y venga, para dentro. Tiraron unas flores, a juego con los colores del trapo. Pusieron cara de como si andaban estreñidos y llevaran un mes sin echar un buen cagado. Palmadita en la espalda a la viuda, y se metieron en sus flamantes coches oficiales, negros esta vez para la ocasión, a juego por supuesto, con su corazón, o como la ceniza en la que se había convertido el cadáver.

Cogieron el teléfono y ordenaron sacrificar a varios de sus hombres y mujeres en otro ataque de una guerra sin sentido. En su negocio. Gran partida de ajedrez, retransmitida por televisión ante el pueblo anestesiado, con árbitros de un color muy claro, imparciales, y como peones, soldados rasos y civiles que no entienden nada, que confundidos, creen que tienen mucho que ganar y poco que perder. El colmo de la ignorancia.

Mañana, otras setenta nuevas muertes por la patria. ¡Aleluya! Es todo tan normal... Pero por si acaso, una buena dosis de anestesia por el cristal de la pantalla. Saturados de mierda. Y ellos, los viejos con galones, contando sus ganancias, mientras están echando una buena cagada, aquella, que no les salió el día en el que despidieron a un "hijo".




Valientes hijos de perra...


Pablo A.K.

El plan.

Día tras día, haciendo lo mismo, tareas repetitivas, el mismo trayecto, el mismo autobús, las mismas caras, el mismo café aguado por las mañanas, la misma cagada por la noche, las mismas conversaciones, las mismas noticias, la misma mierda precocinada, los ruidos de los vecinos follando, o escuchando música hasta altas horas de la madrugada, el mismo asco de todos los putos días. Mis días son una continua fotocopia.

Todo eso en parte ha creado dentro de mí un ser maligno, depravado y psicótico. Tan solo me evado con las drogas, que me hacen reafirmarme aún más en mis ideas macabras y psicópatas. Hay que poner una solución a este problema, y sé perfectamente cual es. No es una cuestión de dinero no, va mucho mas allá de lo material, de un cambio de forma de vida radical. También va mucho mas allá de la ética moral, del bien hacer, de la solidaridad que llevamos dentro. Lo siento por su desgraciada vida, pero ahora es aquí, y aquí es ahora. Y esta es mi situación, y sinceramente creo que a los demás les da exactamente igual como esté yo, o cómo están los viejos que agonizan mientras consumen químicos. 

Pero no es la raíz del problema, no, ni mucho menos es la puta raíz del problema. Sólo la gente totalmente perdida, es la que puede llegar a entenderlo. Es decir, cuando ya no entiendas nada, empezarás a comprender. Y comprenderás que para atajar el problema, hay que atacarlo donde de verdad le jode, donde de verdad le duele, donde se hace daño. 

Me he comprado una pistola y he rellenado una olla con explosivo, rodeada a su vez de un cinturón de clavos y barras de hierro, para hacer daño, para joder. Ahí está condensado todo el odio. Ahí está condensada toda la rabia, toda la frustración, y va a ser la piedra angular del cambio, la punta del iceberg, el primer trueno de la majestuosa tempestad que os va a venir encima.

Primero, por la noche, subiré a casa de mis vecinos, para apuntarles con mi flamante pistola y volarles el tarro mientras lloran suplicando mi clemencia todavía mas  aterrorizados por mi expresión de pura felicidad, mi primer paso hacia la liberación.

Segundo, dormiré plácidamente, sin ruidos, sin agobios. Cuando me levante, será el día en el que más feliz vaya al trabajo. No sólo porque habré dormido bien, ni porque en vez de en bus, voy a coger mi coche para ir a la empresa, si no porque voy a pedir un mas que merecido ascenso al jefe, mientras me incordiará con más y más trabajo. Si joder, vaya que sí. Incauto él, me lo denegará, y entonces, sacaré de mi bolsillo una navaja y le asestaré unas 40 puñaladas, en los riñones, para que vea que cuando me dolía la espalda, no me quejaba de vicio. Esconderé el cuerpo y limpiaré la sangre lo mejor posible.

Tercero, me cambiaré de ropa en el mismo puesto de trabajo, y saldré pitando, sin tiempo que perder, para llenar el depósito de gasolina del coche a rebosar, para luego, aparcarlo lo mas cerca posible de la sede del gobierno central. Contando que mañana además hay sesión de control, y estará lleno de chupasangres. Gracias a mi olla, o a mi ida de olla, la haré detonar desde un café cercano, viendo la escena desde unos seguros 500 metros, listo para causar el mayor daño posible. 

Y todo irá como la seda, y mi nueva vida habrá cobrado sentido. Y el gigante con pies de barro se tambaleará, y caerá por su propio peso sobre sus quebrados tobillos. Porque su seguridad quedará en entredicho, porque les haré vulnerables, porque me he tomado la justicia por mi mano, he hecho lo más necesario tras meditarlo durante largos y aburridos años, con el jefe cabrón, con los políticos hijos de puta, y con la gente irrespetuosa, demostrando así que un jodido lunático ha hecho tambalearse su sistema, su vida o su fabuloso puesto de trabajo. Ahora, son ellos los que tienen miedo, los irrespetuosos, los hijos de puta, los ladrones, los cínicos, porque el mundo, para su desgracia, está lleno de retrasados como yo.

Pd: Ficticio e improbable.

Pablo A.K.

Quiero pruebas

Buscando pruebas que me demuestren que estoy vivo, encuentro miles de dudas y mas de una decepción. No es la primera vez, tengo más decepciones guardadas, decepciones de ayer. Las guardo para no olvidarme de ellas, para no huir, aunque es verdad que no me paro mucho a verlas, me asquean, así pues procuro mirarlas lo menos posible, aunque hay algunas que viven conmigo, esas que parecen tener vida propia, esas que tienes que vigilar continuamente, pues si no lo haces tarde o temprano tiran a acabar contigo. Cierto es que son decepciones personales, con uno mismo, cosas que se hicieron, que aunque hoy día entienda mas o menos, me siguen asqueando como persona, pero las tengo educadas. Más ya no me limitan mis decepciones como antes, ahora procuro vivir saboreando las dudas mientras busco las pruebas que me demuestren que esta vida es, que camina, vida intranquila y que a la vez, parece muchas veces dormida, menuda ilusión, la vida jamás dormirá.

Miro a mi alrededor y veo, pues es lógico, porque estoy mirando. Ya no miro como antes, ya no me preocupan tanto las personas, con el tiempo cada vez me doy mas cuenta de que cada uno elige por si mismo, que se haga lo que se haga cada uno mira las cosas desde si mismo, desde su perspectiva, o desde la de otra persona, o desde la perspectiva que le inculcan, pero al fin y al cabo, es él el que elige la misma, y no me valen escusas tipo "no hay salida, te obligan a" pues la rebeldía va implícita en nuestro ser, como la respiración va implícita en el cerebro, digan lo que digan todos sentimos, digan lo que digan siempre puede uno encabronarse, defender que el blanco es negro hasta que por si mismo se ahostia... en fin, a lo que me voy es que cada uno tiene lo que quiere y lo que busca, cada uno es como es y afronta las cosas como puede, pero lo que esta claro es, que no vives, si no te mueves, si no decides, si no eliges tu forma de ver las cosas, tu persona.

Persona, que linda palabra, y que curiosa. La persona de hoy día es una masa caótica, sin pensamiento fijo, sin base establecida. El sistema que mueve el mundo quiere hacer una persona que se mueva por impulsos lógicos, adaptados a su forma de ver la vida; nacer, consumir/producir con maquinas, depender, procrear, consumir/producir con maquinas, morir. Pero este modelo va en contra de la persona, que se basa en; nacer, aprender, transmitir, sentir, experimentar, corregir, experimentar, transmitir, compartir y sentir, crear, sembrar, cosechar, experimentar... en fin la persona en si es algo hermoso y caótico, infinito, algo como la naturaleza y el universo, algo que lleva en sí el continuo movimiento, por eso la persona hoy día es un caos, porque en el fondo de ella misma quiere expandirse y recrearse, pero la rodea un ambiente que defiende y recalca el pararse, encerrarse a competir  y seguir perfeccionando los barrotes de estas jaulas artificiales que cada vez nos limitan mas sin decidirlo, inconscientemente, mientras nuestro inconsciente, libra una de las mayores batallas del universo.

¿Hasta cuándo seguirá imperando en parte de este mundo el capitalismo y la moral que va ligada a él? Quién sabe, pero mientras seguimos escupiéndolo y destapando su miseria el sigue creciendo a ciegas, sin importarle la vida que se lleve por delante, le trae sin cuidado que el mundo y la razón del ser humano  este estancada, pues mientras siga envenenando los espíritus de los mismos, o dándoles la oportunidad de envenenarse, este mundo seguirá permitiéndole estar, pues va con nosotros y nosotros vamos con el, es una partida entre dos amigos en la que hace mucho tiempo alguien decidió hacer trampas por nuestra parte.

Buscando pruebas que me demuestren que estoy vivo encuentro dudas a patadas y alguna que otra decepción.

A. AlPa

El exilio

Erase una vez, al comienzo del día, en una gran isla, una mujer, una madre, dando a luz. Desde la calle se podían oír los gritos, el niño venía grande, y le costaba salir, pero al fin lo consiguió. La abuela de la criatura corto el cordón, lavó un poco al crío y lo puso en los brazos de su madre, empapada en sudor. Las dos se alarmaron, pues el bebé no emitió ni un sólo llanto, respiraba, pero no lloraba. El crío se puso a mamar en cuanto su madre, Teisha, lo acercó al pecho. Esto las tranquilizó y la abuela se puso a preparar la comida, mientras Teisha y la criatura se rendían al sueño, tranquilos.

Paso el día sin mucho ajetreo, igual que todos los días en sus vidas, y llegó la noche. Teisha se volvió a alarmar, esta vez a solas con su hijo, al que llamó Tatanoc. Tatanoc parecía no coordinar bien su cuerpo, apenas emitía sonidos, y Teisha intuyo lo peor, quizá Tatanoc había nacido con alguna insuficiencia física, esto en la época en la que transcurren los hechos era motivo para asesinarlo, pues en donde vivía, cualquier bebé o niño que mostrará deficiencias era sacrificado, ya que cuando fuese un adulto no sería útil como guerrero y era a lo que se dedicaban la mayoría de los hombres de la isla.

Como ya he dicho antes, la isla era muy grande, el poblado apenas ocupaba una parte de ella, y fuera de el, no había nada más que bosques, acantilados, playas y parajes que en muchos de los cuales, el hombre aún no había puesto el pie. Teisha decidió esa misma noche fugarse con Tatanoc al interior de la isla, sin decir nada a nadie, ni a su madre, pues era una gran defensora de las costumbres y de la cultura, no permitiría que Tatanoc seguiría con vida. Teisha no iba a dejar que nadie quitase la vida a su hijo, antes, prefería morirse junto a el, lejos de ese pueblo, de esa cultura, lejos de asesinos. El padre de la criatura partió meses atrás en un barco, hacia la batalla, seguramente a esas alturas ya estaría muerto, con lo cual Teisha ni se preocupó.

A la mañana siguiente, antes de que la luz del sol lo inundase todo, Teisha cogió a Tatanoc y una bolsa con unos pocos alimentos, y partió. No tardó mucho en encontrar su sitio, pues al día siguiente, ya muy al interior de la isla, encontró una cueva perfecta para sobrevivir con Tatanoc lejos del alcance de criaturas y lejos del pueblo. Teisha, como toda mujer, sabía y entendía sobre frutos y plantas, también como cazar ciertos animales mediante trampas, así pues no le costó mucho salir adelante con su hijo.

Pasó el tiempo y como es lógico Tatanoc creció. Teisha le enseñó todo lo que sabía; a cazar, a distinguir plantas comestibles, otras medicinales, a hacer ungüentos, a comunicarse mediante gestos, pues Tatanoc no manejaba bien su voz, había nacido con algo que no le permitía hablar y apenas emitía sonidos. Pero aún así los dos eran felices, vivían bien y estaban a gusto el uno con el otro.
El tiempo siguió pasando, Teisha explicó a Tatanoc porqué estaban ellos solos, como había tenido que exiliarse para evitar que le quitasen la vida. Esto a Tatanoc le hizo generar un sentimiento de venganza y odio, pero Teisha siempre le frenaba cada vez que lo sacaba a relucir, pues sabía que si iba hacia al pueblo lo matarían.

Un día, mientras se limpiaban en un arroyo, surgió entre ellos un deseo sexual, el cual llevaron a cabo, y así, fue como Teisha quedó embarazada de Tatanoc.
Pasaron los meses y nació el niño, sin complicaciones. Y detrás de el nació otro, y otro, otro... Al final Teisha y Tatanoc formaron una tribu de siete personas: Teisha, Tatanoc, Primulo, Shecuá, Crelopo, Mithor y Fancashé, el más joven de todos ellos, aunque cierto es que los nombres en este caso, dan un poco igual.

El único que no hablaba era Tatanoc, y como es lógico, con el tiempo idearon un lenguaje de signos sencillo para poder comunicarse todos con el. Hacían casi todo juntos, en manada, nunca se alejaban unos de otros más allá de donde alcanza la vista. Todos y cada uno de ellos habían crecido con ese odio y esas ansias de venganza, enseñadas por Tatanoc, pues a Teisha no le gustaban, despertaban en ella miedos muy desagradables. Todas las noches antes de dormir, Tatanoc les relataba una historia, siempre iba sobre amor y venganzas, al final acababa en una batalla que ganaban los buenos. Y así pasó el tiempo, hasta que llegó el día en que Teisha falleció. Todos lloraron, sin entender muy bien por qué Teisha había dejado de respirar, se pasaron un mes esperando a que despertará. Al final la dejaron en la cueva, y sin pensarlo dos veces juntos se encaminaron hacia el pueblo donde Tatanoc había nacido, para vengarse, por fin, aunque fallasen a lo que Teisha siempre les dijo.

Tardaron dos días en llegar a divisar el pueblo a lo lejos, pues rodearon bastante en el transcurso del camino, Teisha les había dicho como era el entorno en alguna historia, alrededor de la hoguera, pero no el camino exacto. Hicieron una especie de campamento provisional y prepararon armas para el ataque entre que llegaban y no.

Divisaron el pueblo y decidieron acercarse tranquilos hacia las puertas, con unos cuchillos escondidos debajo de la túnica. Al llegar allí, solo acuchillaron al guardia de la entrada, rápido les atravesaron las flechas de los vigías de la muralla, todos fallecieron al instante. Seis muertos en las puertas de un pueblo.

A. AlPa



lunes, 7 de abril de 2014

El moribundo


Es un hombre vestido
con unos calzoncillos blancos,
sucios, caídos, cagados.

Camina echando babas,
el labio de abajo no le responde,
mientras arrastra sus pies mugrientos
la muerte grita su nombre.

Se acerca a la puerta entreabierta
que una sospechosa luz esconde;
la abre, se exalta, se caga, se mea,
todo lo babea, y la muerte...

… ¡De repente se despierta!
Todo había sido un sueño.

A. AlPa

jueves, 3 de abril de 2014

Aliento

El día que quise saber,
supe.
Como también es cierto 
que después de saber
quise morirme y
no lo quise haber sabido.

Pues es doloroso ver los designios
del tiempo a nuestros hechos,
es triste y fuerte ese sentimiento
que se te queda impregnado al alma
después de conocer de donde vinimos,
lo que hemos hecho
y como lo hicimos.

Aunque en el fondo del espíritu
se huele un resquicio
de la libertad de la que somos hijos.
Y eso ayuda a querer seguir vivo
apreciando lo bueno
y lo que hace sentirnos.

A. AlPa

¿Qué?

Seguimos caminando con ese dolor
que sin quererlo nos atormenta el espíritu,
mientras la sangre mancha con su color
vallas de alambre y espino.

Recordamos bien lo que quisimos
porque lo seguimos queriendo,
el acabar con tanto espanto,
pues bien sabemos
que jamás seremos libres
si no lo son nuestros hermanos.

A. AlPa

martes, 1 de abril de 2014

Bum... Bum.

Aquí estamos. Descerebrados, desconectados, desfasados y transportados a otro lugar. Con los ojos raros, las miradas tocadas, sin mas persona que la colectiva, sin más fin que estar y seguir estando. Encerrados en este antro, en el que tenemos que comunicarnos a gritos, pero nos da igual, estamos a gusto. Ahí afuera sigue estando el mundo, este puto mundo en el que todos nos movemos, este mundo, que a veces es tan complicado, tan duro de afrontar, aunque, siempre se pueden cerrar los ojos. Ahora eso da igual, nos da igual, nosotros estamos aquí, felices, todo sea dicho, disfrutando de nuestra propia decadencia, envenenándonos, evadiéndonos, acelerando un poco nuestra muerte. Contentos, pues no somos nadie, y nadie es de nadie, todos somos uno, y uno que esta bien a gusto. Gritamos para hablarnos, mientras los golpes de la musica vibran por todos nuestros cuerpos, pero un momento, necesito un poco de aire. 
Salgo a la calle y ha salido el sol antes que yo. Me revienta, me quema los ojos, no salgo, me quedo dentro. La realidad es demasiado dura. Y seguiremos en esta cueva, hasta que todos dejemos de ser uno, hasta que decidamos volver a nuestras cuevas particulares, eso llamado casa, “estoy en casa, aquí no me pillas, esto es casa” si, entonces ese uno que formamos todos juntos desaparecerá hasta la próxima, y se nos olvidará eso de que nos da igual, y otra vez nos querremos morir porque la vida, es muy dura, pero a la vez tan grandiosa... Joder, la luz hace daño en los ojos, esta mierda no me va ha dejar dormir.
EskizofreniaLírika

A. AlPa