Esto fue la excusa perfecta para crear al fin un estado de sitio. Hoy ya no puedes
hacer nada. Casi tienes que dar cuentas de hasta la cantidad de oxígeno que
necesitas al día para seguir viviendo.
Lunes. Segunda semana de Marzo.
Lo que producían sus uniformes en esa muchedumbre no era para nada algo hermoso. O si. ¿Según se mire todo no?. Es hermosa la rabia cuando va directa a algo que oprime el simple deseo de vivir, el deseo de querer saborear la vida. Y bien, la muchedumbre, el tumulto, se agolpaba en frente de la fila de antidisturbios, empujándose y gritando. Rozando la línea negra que formaban los cuerpos de seguridad, (curioso nombre, por cierto) se agolpaban, se empujaban y comprimían cada vez más y más cuerpos y cabezas. Pero de esa línea. De esa línea no pasaban. Allí, al otro lado. Coches de última generación, blindados, se acercaban lentamente hacia el congreso. Y de pronto. ¡Booom! Algo explotó entre la muchedumbre, bañando así todo de sangre, entre gritos y desorientación, esparciendo vísceras y extremidades por todos los lados. Por un momento se formó el caos. La gente se alteró, los antidisturbios comenzaron a cargar, y los coches que iban a paso lento, aceleraron bruscamente y se alejaron del lugar.
Lunes. Segunda semana de Marzo.
Lo que producían sus uniformes en esa muchedumbre no era para nada algo hermoso. O si. ¿Según se mire todo no?. Es hermosa la rabia cuando va directa a algo que oprime el simple deseo de vivir, el deseo de querer saborear la vida. Y bien, la muchedumbre, el tumulto, se agolpaba en frente de la fila de antidisturbios, empujándose y gritando. Rozando la línea negra que formaban los cuerpos de seguridad, (curioso nombre, por cierto) se agolpaban, se empujaban y comprimían cada vez más y más cuerpos y cabezas. Pero de esa línea. De esa línea no pasaban. Allí, al otro lado. Coches de última generación, blindados, se acercaban lentamente hacia el congreso. Y de pronto. ¡Booom! Algo explotó entre la muchedumbre, bañando así todo de sangre, entre gritos y desorientación, esparciendo vísceras y extremidades por todos los lados. Por un momento se formó el caos. La gente se alteró, los antidisturbios comenzaron a cargar, y los coches que iban a paso lento, aceleraron bruscamente y se alejaron del lugar.
***
Martes. Última semana de Febrero:
En un despacho secreto, los peces gordos del país se reunían con los mandatarios.
-Estamos ante una situación que se nos escapa de las manos. La gente tiene
acceso a mucha información, casi toda la que quiere. Pero no podemos permitir
que sepan de nuestros movimientos económicos, pues a poco que escarben se darán
cuenta de cómo los manejamos.
-Pero nosotros no podemos hacer nada. Vivimos en una democracia y ellos tienen su derecho a informarse y saber como se mueven los hilos. Además... No cabe preocuparse. Por mucho que sepan las cosas seguirán su cauce.
-Si es para preocuparse. Todos sabemos que cuando una idea crece entre tanta gente se puede llegar a expandir como el fuego en un campo de pelusas.
-¿Y qué solución proponéis?
-Inventaros un ataque terrorista. Coged un cabeza de turco y metedle en la mente una idea psicópata. Necesitamos un acontecimiento, algo que obligue a duplicar la seguridad y el control. Así podremos hacer lo que realmente queremos sin que nos ralentice su puta curiosidad.
-Eso saldrá caro.
-Aquí no importa dinero ninguno, antes esta nuestra seguridad, la seguridad de la raza superior.
-Pero nosotros no podemos hacer nada. Vivimos en una democracia y ellos tienen su derecho a informarse y saber como se mueven los hilos. Además... No cabe preocuparse. Por mucho que sepan las cosas seguirán su cauce.
-Si es para preocuparse. Todos sabemos que cuando una idea crece entre tanta gente se puede llegar a expandir como el fuego en un campo de pelusas.
-¿Y qué solución proponéis?
-Inventaros un ataque terrorista. Coged un cabeza de turco y metedle en la mente una idea psicópata. Necesitamos un acontecimiento, algo que obligue a duplicar la seguridad y el control. Así podremos hacer lo que realmente queremos sin que nos ralentice su puta curiosidad.
-Eso saldrá caro.
-Aquí no importa dinero ninguno, antes esta nuestra seguridad, la seguridad de la raza superior.
***
Miércoles. Primera semana de Marzo.
Janfly estaba barriendo, con su peculiar y llamativo peto naranja. <<Crunch>>. Piso un insecto. "lo siento cucarachita, pero no te vi" dijo entristecido. Limpiaba los pasillos ya para acabar. De fondo se escuchaba la radio, a la que Janfly prestaba gran atención. Se oía un programa que hablaba sobre el país y su situación. Hablaba de lo que iban a subir los impuestos. De las nuevas leyes de protección, en las que se incrementaba el control entre los ciudadanos. Por lo visto iban a crear una especie de documento identificativo en el que estaría incluido tu historial médico y penal, así como también tu cuenta bancaria y tu dinero. "Desde que unificaron los bancos todo va a peor, ahora su empresa es la que manda descaradamente sobre todos nosotros. Un banco, una multinacional que mantenga a cada uno en su redil y bajo sus normas. Una sola moneda mundial. Una base de datos. Un modelo... Esto no puede seguir así. Al menos no en este país en donde siempre hemos disfrutado de la diversidad y la libertad de espíritu" pensaba Janfly. Apagó las luces y se fue a su casa. Caminaba tranquilo como hacía siempre, mirando hacia el cielo mientras caminaba, pensando en si mismo, en su razón, en su fin, en que hacer con su vida "Yo tengo que pasar a la historia" Se decía siempre.
Llegando a su casa. Janfly se alarmó, pues la puerta de su casa estaba abierta, pudiéndose ver luz a través de la rendija que dejaba. Así pues tan rápido como pudo, estaba dentro de la casa, de rodillas,llorando, con su perro entre los brazos. A su alrededor la casa. Reventada. Alguien había entrado simplemente a romper su casa. Pues parecía que no faltaba nada. Pero a Janfly lo que le mataba por dentro era la muerte de su perro. Le soltó y grito. Gritó mucho, durante un rato. Luego; fue al baño, se duchó tranquilo y relajado, se afeitó, se vistió y fue a su habitación. Encendió su ordenador y mandó un correo a la empresa diciendo que se cogía dos días libres. Se perfumó y se largó. A Janfly le gustaba desfasar cuando perdía un ser querido, ir a beber hasta quedarse sin conocimiento. ¿El perro? El perro muerto, dentro de la casa.
Ya esa misma noche Janfly perdió el conocimiento. Se comió una hierba que le dieron por ahí unos tipos que conoció, de repente, no les había visto en su puta vida. Y ahí ya no supo mas de si hasta el Domingo.
-¿Dónde estoy? ¿Qué día es hoy?
-¡Es domingo!- Le gritó aquel hombre al que no conocía de nada. -¿Qué te has comido chaval!.
"Domingo" Se decía Janfly mientras volvía a su casa para descansar y cambiarse.
Martes. Primera semana de Marzo.
En los laboratorios de investigación generales del estado. Varios científicos se reunieron. El investigador jefe habló:
-Tenemos un encarguito nuevo compañeros. Se trata de un ataque psicológico. El sujeto Se llama Janfly García, treintaisiete años, trabaja en el mantenimiento de una de las empresas de alimentación. Fin de semanas libres. Ha estado detenido en varias ocasiones por la destrucción de bienes públicos en manifestaciones. Su punto débil es su mascota, por la que siente un gran cariño. Y bien, debemos atacarle con la psicopatía. Es el cabeza de turco para provocar un atentado antes de que empiece la reunión en el congreso, en la manifestación que hay organizada en frente de el mismo. Propuestas.
-Podríamos mandar a alguien para que mate a su perro, si le tiene mucho cariño, al encontrarle muerto seguro que cuando libre el fin de semana se mama hasta reventar. Ahí le podremos hacer mejor el ataque, porque apenas tendrá conciencia.- Propuso uno de los científicos.
-Bendito alcohol. Facilita las cosas- Dijo otro de los allí reunidos.
-Esa es la idea.- Repuso el investigador jefe.
-El fin de semana es la mejor opción, la gente anda evadiendose de esta realidad insoportable. Podemos meterle toda la base en la conciencia, ayudándonos con su pesar por la muerte del perro. Le podemos crear una subrealidad a partir de sus creencias y que el lunes cuando despierte de la mona tenga todo preparado. Le atacaríamos con la idea de que hace un acto revolucionario-. Añadió otro de los científicos.
-Buena idea, el chaleco con explosivos estará el lunes listo para que se inmole. Así bien caballeros, manos a la obra.- Concluyó el investigador jefe.
Prepararon la maquina. Se trataba de un aparato que mandaba ondas con la frecuencia del pensamiento a un sujeto en concreto, los científicos debían meter los datos y buscar el momento mas adecuado, básicamente solo era eso.
Janfly se despertó con un tremendo dolor de cabeza. Llamo desde la cama al trabajo. Respondió la secretaria.
-Departamento de mantenimiento. ¿En qué puedo ayudarle?.
-Soy Janfly preciosa. Hoy también me cojo el día libre.- Y colgó sin dejar responder a la secretaria.
Se levanto de la cama y fue hacia el salón. Allí estaba el chaleco de explosivos " A por ellos" Pensó Janfly.
El perro seguía muerto, empezando a apestar.
Janfly se puso el chaleco y encima de el su uniforme del trabajo. Salio de la casa, se acerco al congreso.
Llegando allí el corazón le iba a mil y en su cabeza solo repetía "Voy a cambiar el rumbo de la historia, voy a cambiar el rumbo de la historia". Se inmiscuyo entre la muchedumbre y <<Click>> apretó el botón. ¡Booom!. Janfly saltó en trocitos.
Martes. Segunda semana de Marzo
En un bar cualquiera de la ciudad, en el televisor se escuchaba: "Los dirigentes han aprobado esta mañana la nueva ley de seguridad. A partir de esta misma mañana queda abierto el toque de queda. Ningún ciudadano, ya sea hombre, mujer o niño, podrá estar en la calle a partir de las tres de la tarde. Cualquiera que este fuera a partir de esa hora será detenido".
Lunes. Segunda semana de Marzo
En un restaurante, cerca del congreso.
Estaba mirando por la ventana cuando de pronto vi a un hombre con un peto naranja que se acercaba al congreso, mezclándose con el gentío de la manifestación. Caminaba nervioso, sudando. Y sucedió. Yo me acerqué al dependiente y le pregunté:
-¿Para vomitar?
-Al fondo, todo recto-. Me contestó sonriendo el dependiente.
Me acerque hasta ese retrete, limpio como los chorros del oro, y pensando en ese hombre saltando en trocitos, vomité.
Janfly estaba barriendo, con su peculiar y llamativo peto naranja. <<Crunch>>. Piso un insecto. "lo siento cucarachita, pero no te vi" dijo entristecido. Limpiaba los pasillos ya para acabar. De fondo se escuchaba la radio, a la que Janfly prestaba gran atención. Se oía un programa que hablaba sobre el país y su situación. Hablaba de lo que iban a subir los impuestos. De las nuevas leyes de protección, en las que se incrementaba el control entre los ciudadanos. Por lo visto iban a crear una especie de documento identificativo en el que estaría incluido tu historial médico y penal, así como también tu cuenta bancaria y tu dinero. "Desde que unificaron los bancos todo va a peor, ahora su empresa es la que manda descaradamente sobre todos nosotros. Un banco, una multinacional que mantenga a cada uno en su redil y bajo sus normas. Una sola moneda mundial. Una base de datos. Un modelo... Esto no puede seguir así. Al menos no en este país en donde siempre hemos disfrutado de la diversidad y la libertad de espíritu" pensaba Janfly. Apagó las luces y se fue a su casa. Caminaba tranquilo como hacía siempre, mirando hacia el cielo mientras caminaba, pensando en si mismo, en su razón, en su fin, en que hacer con su vida "Yo tengo que pasar a la historia" Se decía siempre.
Llegando a su casa. Janfly se alarmó, pues la puerta de su casa estaba abierta, pudiéndose ver luz a través de la rendija que dejaba. Así pues tan rápido como pudo, estaba dentro de la casa, de rodillas,llorando, con su perro entre los brazos. A su alrededor la casa. Reventada. Alguien había entrado simplemente a romper su casa. Pues parecía que no faltaba nada. Pero a Janfly lo que le mataba por dentro era la muerte de su perro. Le soltó y grito. Gritó mucho, durante un rato. Luego; fue al baño, se duchó tranquilo y relajado, se afeitó, se vistió y fue a su habitación. Encendió su ordenador y mandó un correo a la empresa diciendo que se cogía dos días libres. Se perfumó y se largó. A Janfly le gustaba desfasar cuando perdía un ser querido, ir a beber hasta quedarse sin conocimiento. ¿El perro? El perro muerto, dentro de la casa.
Ya esa misma noche Janfly perdió el conocimiento. Se comió una hierba que le dieron por ahí unos tipos que conoció, de repente, no les había visto en su puta vida. Y ahí ya no supo mas de si hasta el Domingo.
-¿Dónde estoy? ¿Qué día es hoy?
-¡Es domingo!- Le gritó aquel hombre al que no conocía de nada. -¿Qué te has comido chaval!.
"Domingo" Se decía Janfly mientras volvía a su casa para descansar y cambiarse.
***
Miércoles. Última semana de Febrero:
Sonó un teléfono.
-Si, diga.
-Buenos días, tengo un encargo para ti, soy el general.
-¿De qué se trata y como se llama?
-No tendrás mas gastos en toda tu miserable vida, así se llama.
-Bien, te escucho.
-Dentro de una semana tienes que ir a la calle Brotes, numero veintisiete, primero ce. Entra al apartamento y cargate al perro. Luego el sábado tienes que volver y dejar allí un chaleco que te daremos cargado de explosivos, en un sitio visible. Las condiciones es que no puedes hacer preguntas ¿Aceptas?
-Por supuesto.
-Bien. Mañana a las siete de la tarde pasate por mi despacho.
Miércoles. Última semana de Febrero:
Sonó un teléfono.
-Si, diga.
-Buenos días, tengo un encargo para ti, soy el general.
-¿De qué se trata y como se llama?
-No tendrás mas gastos en toda tu miserable vida, así se llama.
-Bien, te escucho.
-Dentro de una semana tienes que ir a la calle Brotes, numero veintisiete, primero ce. Entra al apartamento y cargate al perro. Luego el sábado tienes que volver y dejar allí un chaleco que te daremos cargado de explosivos, en un sitio visible. Las condiciones es que no puedes hacer preguntas ¿Aceptas?
-Por supuesto.
-Bien. Mañana a las siete de la tarde pasate por mi despacho.
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Martes. Primera semana de Marzo.
En los laboratorios de investigación generales del estado. Varios científicos se reunieron. El investigador jefe habló:
-Tenemos un encarguito nuevo compañeros. Se trata de un ataque psicológico. El sujeto Se llama Janfly García, treintaisiete años, trabaja en el mantenimiento de una de las empresas de alimentación. Fin de semanas libres. Ha estado detenido en varias ocasiones por la destrucción de bienes públicos en manifestaciones. Su punto débil es su mascota, por la que siente un gran cariño. Y bien, debemos atacarle con la psicopatía. Es el cabeza de turco para provocar un atentado antes de que empiece la reunión en el congreso, en la manifestación que hay organizada en frente de el mismo. Propuestas.
-Podríamos mandar a alguien para que mate a su perro, si le tiene mucho cariño, al encontrarle muerto seguro que cuando libre el fin de semana se mama hasta reventar. Ahí le podremos hacer mejor el ataque, porque apenas tendrá conciencia.- Propuso uno de los científicos.
-Bendito alcohol. Facilita las cosas- Dijo otro de los allí reunidos.
-Esa es la idea.- Repuso el investigador jefe.
-El fin de semana es la mejor opción, la gente anda evadiendose de esta realidad insoportable. Podemos meterle toda la base en la conciencia, ayudándonos con su pesar por la muerte del perro. Le podemos crear una subrealidad a partir de sus creencias y que el lunes cuando despierte de la mona tenga todo preparado. Le atacaríamos con la idea de que hace un acto revolucionario-. Añadió otro de los científicos.
-Buena idea, el chaleco con explosivos estará el lunes listo para que se inmole. Así bien caballeros, manos a la obra.- Concluyó el investigador jefe.
Prepararon la maquina. Se trataba de un aparato que mandaba ondas con la frecuencia del pensamiento a un sujeto en concreto, los científicos debían meter los datos y buscar el momento mas adecuado, básicamente solo era eso.
***
Lunes. Segunda semana de Marzo.Janfly se despertó con un tremendo dolor de cabeza. Llamo desde la cama al trabajo. Respondió la secretaria.
-Departamento de mantenimiento. ¿En qué puedo ayudarle?.
-Soy Janfly preciosa. Hoy también me cojo el día libre.- Y colgó sin dejar responder a la secretaria.
Se levanto de la cama y fue hacia el salón. Allí estaba el chaleco de explosivos " A por ellos" Pensó Janfly.
El perro seguía muerto, empezando a apestar.
Janfly se puso el chaleco y encima de el su uniforme del trabajo. Salio de la casa, se acerco al congreso.
Llegando allí el corazón le iba a mil y en su cabeza solo repetía "Voy a cambiar el rumbo de la historia, voy a cambiar el rumbo de la historia". Se inmiscuyo entre la muchedumbre y <<Click>> apretó el botón. ¡Booom!. Janfly saltó en trocitos.
***
Martes. Segunda semana de Marzo
En un bar cualquiera de la ciudad, en el televisor se escuchaba: "Los dirigentes han aprobado esta mañana la nueva ley de seguridad. A partir de esta misma mañana queda abierto el toque de queda. Ningún ciudadano, ya sea hombre, mujer o niño, podrá estar en la calle a partir de las tres de la tarde. Cualquiera que este fuera a partir de esa hora será detenido".
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En un restaurante, cerca del congreso.
Estaba mirando por la ventana cuando de pronto vi a un hombre con un peto naranja que se acercaba al congreso, mezclándose con el gentío de la manifestación. Caminaba nervioso, sudando. Y sucedió. Yo me acerqué al dependiente y le pregunté:
-¿Para vomitar?
-Al fondo, todo recto-. Me contestó sonriendo el dependiente.
Me acerque hasta ese retrete, limpio como los chorros del oro, y pensando en ese hombre saltando en trocitos, vomité.
A. AlPa

