Un día
llego un gigante a un prospero poblado en el que habitaban cuatrocientos
hombres, y a cada uno de ellos les entregó un hacha. Una minoría de hombres le
detestaron y se exiliaron en grupo a otra parte de la tierra, otros se pusieron
a cortar árboles y construirse casas, mientras hubo un grupo que esperó con el
hacha en las manos a que acabasen las casas para matarles y robárselas. Pero
hubo también una parte que no sabía qué hacer con el hacha y tampoco quería
tirarle.
El día en
que acabaron sus casas aquellos que trabajaron día y noche para vivir más
cómodos, fueron asesinados brutalmente por los que estaban esperando… pero
entonces, aquellos que se quedaron con el hacha sin saber que hacer se dieron
cuenta de tal injusticia y los mataron.
Al final
los pocos que quedaron, enterraron los hachas y se fueron con los que en un
principio habían rechazado tal herramienta.
“Un hacha
sirve para cortar árboles, y también cabezas”.
Herman Hesse.
10/12/2009
A. AlPa
Herman Hesse.
10/12/2009
A. AlPa
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