martes, 28 de enero de 2014

Una tarde cualquiera en un sitio cualquiera

Llevaba unos días hecho polvo, no levantaba cabeza. Tres días antes había estado hablando ya con él sobre mi problema. Me sentía desplazado de este mundo, fuera de sitio. Sentía mi vida y las cosas que me ocurrían como algo pesado y ridículo. La verdad que al despedirnos, pasé vergüenza por todo lo que le conté. Me sentía débil, pero, ahí estaba, esperándole para volverle a ver. Una hora antes me había llamado por teléfono para quedar e ir a dar un paseo. Acepté, claro.

Venía por el parque de al lado de la estación de trenes. Tan vivo, con su apariencia descuidada y ese andar tan peculiar que tenía, arrastrando los pies y a la vez como dando saltitos. Y antes de acercarnos sacó esa sonrisa que te hacía sentir dichoso y bien aunque no quisieras.

-¿Listo para dar un paseo?-. Me dijo después de darnos un gran abrazo. Yo asentí con la cabeza.
-¿Qué, ya estás mejor?.
-Pues bueno. Mejor si, pero aún sigo un poco turbio -. Le contesté sonriendo.
-Vamos, debo enseñarte algo.

Caminamos un rato en dirección a la plaza central de la ciudad, por la calle peatonal principal. Sin decirnos nada, tranquilos. El tenía una propiedad dentro, que solo la sentías si no le dabas vueltas. Aunque no hablase solo con pasear a su lado ya te hacía sentir a gusto y confortado. Es una de esas personas que te hace compañía, aunque hable lo mismo que puede hablar el armario de tu habitación.

De pronto se paró en medio de la calle, estiro su brazo como cortándome el paso y dijo; -Vamos a ese banco de ahí, estará bien-. Y sin decirle nada, le seguí.

Nos sentamos y sacó unos cigarrillos. -¿Te has fijado?. ¿Cuánta gente eh?-. Me preguntó mientras echaba el humo y me pasaba el mechero.

Prendí el cigarro y me quedé observando la calle, abarrotada de gente que iba, que venía. Había tanto transeúnte ese día que era difícil centrarse en la cara de nadie. -Si, incluso se puede decir que hay fiesta o algo, es raro ver tanta gente en esta cloaca de ciudad eh-. Le dije mientras seguía mirando la gente pasar.

-¿Si eh?- Contestó medio riéndose, mi comentario le hizo gracia. -Pero, fíjate bien- Continuó -¿Cuánta gente eh?. Pues piensa que cada persona que ves en este apelmazamiento de cabezas, es un mundo. Cada mundo tiene una historia, rodeada de mil personas diferentes, y cosas, y hechos, y acontecimientos. Ahora mismo puedes estar enfrente de auténticos artistas, de esos que te hacen sentir tus adentros. Puedes estar viendo gente sin darte cuenta que en estos momentos camina por los infiernos. Aguantando tal peso a la espalda, que si te lo contase te parecería hasta irreal. Y todo lo contrario. Seguramente habrá gente que esté en una etapa repleta de felicidad. O enamorados. A los enamorados a veces se les nota hasta en la cara-. Sonrió y miro a la gente estirando un brazo, como ofreciendo algo. -Piensa, por un momento, lo insignificantes que somos, insignificantes pero grandiosos. Piensa, que es imposible asimilar tal cantidad de acontecimientos. Pero sobretodo, piensa, que cualquiera de esos puedes ser tú, que por estar sufriendo no eres el primero, que antes de que sonrieses ya lo había hecho alguien. Piensa en toda esta gente cuando tu vida te pesa. Pues cada uno hace lo suyo, y tú debes hacer lo mismo. Pensar que puedes ser una cara mas de estas que se mezclan aquí, escondiendo ese mundo tan grandioso que llevan dentro-. Dio una gran calada y prosiguió. -Mírales. Con sus vidas. Inconscientes, caminando sin pensar en el poder que tienen en las manos, dentro de sí. Si muchos sabrían que son capaces de sentir, te aseguro que se plantearían cambiar esa vida que tienen. ¿Y tu sintiéndote mal porque te abordan las dudas?. ¡Vive!- Gritó de repente, mirándome con los ojos como platos y una gran sonrisa -¡Disfruta! Al menos dudas y no aceptas caminar dejando pasar todo lo que se te ofrece. Al menos vives y te preocupas por entender lo que sientes-. Apoyó su espalda en el banco y lanzó la colilla a los pies de la muchedumbre.

Yo me quedé desconcertado. Pero de una manera agradable. A la vez que dudaba por que coño me había dicho tanta historia sentía un gran alivio por dentro. Me recordó a la película de Amelie, ese momento en el que la chica se pregunta cuanta gente estará teniendo un orgasmo en la ciudad. Y de repente. Me dio unas palmadas en el muslo y se incorporo diciéndome. -Aprecia que piensas. Aprecia que sientes. Hay algunos que ni siquiera eso se pueden permitir, y otros tantos que ni lo pretenden- Sonrió de nuevo. -Ya nos veremos pronto. Que todo siga bien.

Y se fue. Dejándome solo y apalancado en ese banco. Entre todo ese gentío. Pensando y preguntándome. Razonando. Queriendo seguir mi camino. Se llevó consigo ese peso que sentía sobre mí por ser como soy. Pero no, no se llevó nada. Simplemente, me enseñó a apreciarme.



A. AlPa

lunes, 27 de enero de 2014

Nanalú

Érase una vez un pueblo que se llamaba Nanalú. En Nanalú había personas como Tú y como Yo. Todos vivían practicamente contentos, cada vez que se preguntaban entre ellos "¿Qué tal?" Siempre respondían que bien. Era un pueblo normal, pero tenía una peculiaridad. Sus habitantes cuando llegaban a cierta edad se transformaban, se ponían una especie de disfraz imaginario, imaginario porque a partir de ahí asumían la vida de otra manera a como lo habían hecho desde niños. Esto era una especie de regla no escrita, pues todo el mundo lo hacía, y si no era así, rápidamente estaban todos lo de su alrededor inculcando como debía de ser. Pero no solo la gente cercana, si no también desconocidos, "Es por tu bien" decían, o "si sigues igual no llegarás a nada".

Llegó el día en que uno de sus habitantes, un joven llamado Gumont, pasó la edad en la que todos se transformaban. Pero Gumont no quería transformarse, así pues. Primero vinieron sus abuelos. -Pero hijo, tienes que hacerlo, si no te adaptas todos los demás te repudiaran-. Le decían preocupados y con un gran pesar, pero Gumont se hacia el indiferente. Les decía que le daba igual lo que los demás le hiciesen.

Después vinieron sus padres. -Gumont, ¡Hijo!. Tienes que pensar que tus días de libertinaje y hacer prácticamente lo que quieras ya se acabaron. Debes adaptarte, crear una familia para así conseguir que Nanalú siga igual-. Y Gumont seguía igual -¡Dejaros de historias de inadaptación pesados!-. Les espetó a sus padres, rabioso.

Más tarde se acercaron sus amigos, los de toda la vida. A los que también les tocaba cambiar. -Gumont. Haz caso a tu familia, tienes a todos sacados de sus casillas. Míranos a nosotros, ya lo hemos hecho y estamos tan bien como siempre-. Sus amigos consiguieron hacerle pensárselo al menos, pero Gumont siguió negándose a cambiar. -Yo quiero tener los mismos sueños de siempre, no quiero cambiarles por lo que marcan-. Decía convencido de sus palabras.

Entonces al final fue el sabio de la aldea a hablar con Gumont. A los que no entraban en razón los atendía este y siempre acababan entrando por el aro.

-Debes hacer lo correcto para que todo siga como siempre. Para que Nanalú siga prosperando y creciendo-. Le dijo el sabio a Gumont con una gran templanza.

-¿Lo correcto?. Lo correcto para vosotros es agachar la cabeza y hacer lo que todos hacen -Empezó a levantar la voz Gumont con un tono de desprecio-. Continuar con esta historia a la que todos estamos expuestos libremente mientras crecemos. Esta historia que en la que obligáis con el cambio a continuarla igual. Da igual que hayamos renegado de ella, que nos hayamos reído o visto sus detalles más atroces, tarde o temprano nos toca agachar la cabeza y continuar con esta miseria que nosotros mismos mantenemos cuando llega el cambio- Gumont hizo una breve pausa y terminó tajantemente diciendo. -Para mí lo correcto es cruzarme de brazos ante vuestras órdenes y vuestro cambio. Para mí lo correcto es demostrar que hay otra forma de hacer las cosas.

Entonces el sabio no dijo nada. Solo se limitó a asentirle. Salió de la habitación de Gumont y se fue a hablar con sus padres. Entre los tres decidieron darle la planta de la sabiduría. Era una planta que se tomaba a modo de infusión. Todos los que la tomaban sufrían un shock y al día siguiente cabían dos posibilidades. O se despertaban habiéndose adaptado, digamos, de una manera vegetal. O se despertaban totalmente desquiciados, idos, con la mirada perdida y casi sin saber hablar.

Esa misma tarde la madre de Gumont hizo la infusión y se la ofreció después de cenar. La infusión le supo genial a Gumont, se despidió de sus padres y sus hermanos y fue a dormir.

A la mañana siguiente, como era lo habitual para quien tomaba esa hierba, Gumont no se despertó a la hora. Su madre fue a su habitación a llamarle. Pero cual fue su sorpresa que a Gumont lo encontró con la mirada perdida y en posición fetal, tirado en el suelo, emitiendo sonidos como si no supiese hablar y temblando.

A sus amigos les dijeron que su cabeza no había podido soportar el querer seguir igual, que por eso se  quedó así. Y en Nanalú, todo siguió igual de bien que siempre.


A.AlPa

sábado, 25 de enero de 2014

Algo instantáneo

Unas manos que no saben en donde meterse
Una mirada que no sabe mantenerse firme
Una compañía que el tiempo transforma
Una herida que comienza a abrirse

Una ilusión que despierta miedos
Miedos que esconden deseos
Deseos que pueden dar la vuelta a la vida
Una vida que sabe por qué camina

Cerrar los ojos e imaginar su aliento
Dos amantes disfrutando en silencio
Un silencio al que tapa su respiración
Una luz que se enciende en sus adentros

Una habitación medio a oscuras
Desbordada por tal acontecimiento
Dos cuerpos con el vello de punta
La creación de un mundo nuevo

A. AlPa

lunes, 20 de enero de 2014

La tarde

Un día, un anciano y su nieto fueron al campo a coger moras para merendar y hacer pasteles, el lugar estaba rodeado de árboles, era un claro inmenso, cercado por espinos y zarzamoras. Allí;
- ¡Vamos a coger todas abuelo!. - Dijo el niño con énfasis.
- Solo las oscuras, las rojas están aún sin hacer, mira, prueba una ya verás cómo esta dura y ácida.
- ¡Puagh! ¡Qué mala esta! ¡Pues cojamos todas las negras!
- No hijo coge solo aquellas a las que llegues, y tampoco deberías coger todas creo yo.-dijo el abuelo con un gesto de preocupación.
- ¿Por qué abu?
- Porque imagínate, si viene un amigo tuyo a por moras con su abuelito o sus papas, no va a encontrar ninguna porque te las habrás llevado Tú, y si dejas muy pocas, seguramente se las coman los pájaros. Hay que coger las que te vayas a comer entre hoy y mañana, si coges de mas, se estropearán hijo, además todos tenemos derecho a probarlas.
- El niño sonrió y dijo; - ¡Ah claro! Seguro que ya ha venido alguien a por moras y nos ha dejado para coger nosotros eh abuelo, pero… hay que coger alguna para llevar a mamá y a papá.
- Claro hijo, claro.- Respondió el abuelo con una sonrisa en el rostro.
Y así se pasaron la tarde, luego merendaron moras con azúcar, muy recomendables.

“Una persona sola quizá pueda autoabastecerse y mucho le costará autoabastecer a alguien más…  Pero diez, autoabastecen otras diez si trabajan en conjunto. No te dejes engañar, podemos llegar a ser autosuficientes, hay sitio tierra y agua para todos”.


4 de Marzo del 2013 
A. AlPa

Corregido y revisado por Pablo AK

Su memoria.

Extracto de la conversación de los hijos de los hijos, los nietos:

- Me acordaba de las conversaciones de los Domingos cuando íbamos a comer a casa de los abuelos, después de llenarnos hasta reventar la barriga con el estupendo cocido de la abuela... No he comido jamás otro igual que aquel.

- Ya te digo, tenía de todo y todo casero, todo natural, de los que alimentan como decía la abuela...

- Sí, era una pasada... Pero a lo que iba, que nos salimos del tema. Me acuerdo que siempre nos decían lo mucho que habían trabajado para que nosotros tuviéramos un porvenir, para que fuéramos a la ciudad a buscarnos la vida, que aquello era muy duro. Que seguro que había mas oportunidades aquí, que allí no había otra opción y no daba para lujos.

- Cierto, recuerdo que siempre nos contaba historias de las chaquetas que se daban en el campo, de lavar la ropa en el lavadero junto al resto de mujeres, e incluso en el río. Joder, si que hemos avanzado en comparación con lo que hacían los abuelos...

"Cuanto hemos trabajado tu abuela y yo para sacaros adelante... No teníamos estudios ni nada, dejamos la escuela muy pronto porque había que trabajar, que mi padre enfermó muy pronto y mi madre tuvo que lidiar con 7 hermanos que éramos en mi casa... Con doce años ya cogía el burro y me iba a hacer y a cargar fardos de cereal en el carro, para ir a dárselos a mi madre para que echara de comer a las gallinas, conejos y demás... Y eso cuando ya estaba segado el cereal, pero fíjate, cortar toda la espiga, luego removerla para quitar el grano... Y separarlo luego de las piedras y de la tierra, porque imagínate que muerdes una piedra, te rompes el diente en mil cachos... Y ya cuando conocí a tu abuela lo mismo, ya la traje a casa y bueno, a trabajar también en la casa y cuidando los animales, porque mi madre ya no podía con los huesos, y sacó adelante a mi hermana pequeña y a mis dos hermanos pequeños eh? Y con 19 años ya tuvo a vuestro padre, y así todo. Y bien que hemos arreado para que vuestros padres y ahora vosotros tengáis lo que tenéis... No teníamos casi nada, y lo poco que teníamos lo repartíamos entre todos, no importaba, que donde comían 5 comían 6. ¿Verdad que sí María? Y fíjate, que manos tenemos mas machacadas, porque claro, vete tu en invierno a echar de beber a los animales, que se congelaban casi hasta los barriles en los días mas fríos, porque eso si que eran nevadas y no las de ahora... Y tu abuela a limpiar la ropa, a la fuente del pueblo o al río, depende... O ir a por leña para calentar todo bien... Dar de comer a las gallinas, a los cerdos, preparar la matanza entre todo, eso se le daba a tu abuela que vamos, como nadie...  Y siempre con nada nos conformábamos, y no esperabamos nada a cambio eh? Con tan solo vivir como estabamos y que vuestros padres pudieran estar bien, ya era la mayor de las alegrías... Claro que esperábamos entonces que encontraran un trabajo mejor en la ciudad, eso sí como no hijos, pero solo para que vivieran mejor de lo que nosotros lo hemos hecho, porque es muy dura la vida en el campo, ¿Verdad que sí María? Pero estamos muy orgullosos de lo que hemos trabajado y no creo que nadie nos pueda echar nada en cara..."



- Siempre con lo de la vida en el campo, que que dura era y demás...
- Ya te digo, imagínate ahora tener que ir a trabajar del campo o a los animales... Con el asco que da el olor de la mierda, y las moscas puaghhh...

- Jajaja, ni que lo digas. Además sin televisión ni Internet ni nada puuuufff...

- No cambio yo esto ni por asomo, aunque siempre nos decía lo felices que habían sido ¿eh?

- Ya, pero porque no tenían el Iphone ni la Play jaja, que si no...

- Jajaja si, de verdad. Oye, ¿cómo ha quedado el Madrid? ...

En fin, valores como la humildad, la amabilidad, la generosidad, entendidas en el contexto pasado, han quedado en el mas profundo foso del olvido, sustituidos por los valores como la codicia, la estupidez, la espontaneidad y la tan arraigada cultura del usar y tirar, no solo envases, sino pensamientos, ideas, vidas... En un mundo falto de buenas acciones, y sobrante de imbecilidad, sin ver mas allá de nuestras propias narices. La comparación de las memorias, unas en un mundo de noticias, otras de un pasado de información. Y es que de su memoria, solo queda la anéctoda, y no la moraleja y/o enseñanza.

"Entumecidos por el frío invierno, sus manos cansadas y sus pieles curtidas, con callos duros y ásperos como lijas, pero con la esperanza de que mañana, salga el sol y comience a calentar, la silla siga en pie para poder sentarse y su piel se vuelva fina como la seda. Pero antes, luchan, pero antes, trabajan, pero antes, no olvidan. Su memoria."

Introducción. "Las coordenadas de su historia".

Introducción.

Entumecidos por el frío invierno, sus manos cansadas y sus pieles curtidas, con callos duros y ásperos como lijas, pero con la esperanza de que mañana, salga el sol y comience a calentar, la silla siga en pie para poder sentarse y su piel se vuelva fina como la seda. Pero antes, luchan, pero antes, trabajan, pero antes, no olvidan. Su memoria.

Y llegaron muchos para quedarse y ahora muchos mas son los que marchan en busca de las chimeneas humeantes, contaminadas de efímeras esperanzas. Pocos valoran lo que dejan atrás, hasta el día en el que tocan la corneta, y así, sus dormidas mentes, despiertan bruscamente para maldecirse, y en algunos casos, recoger el fruto ya marchito para convertirlo en migajas. Su ansiada herencia.

Pero ahora olvidan el verdadero valor de aquello que se pierde para siempre y no queda recogido en los libros de la historia, ni ya enseñan los maestros, y no es otra cosa que las raíces mas profundas de las que un día brotó la mas bella de las flores, y la mas agradecida sombra en tan ardiente sol, y el mas impermeable paraguas ante las nieves del crudo frío. Tiempos pasados.

Y los menos que intentaron volver, e incluso tan solo, respetar sus orígenes, fueron escupidos y llamados apestados ante las sonrisas pícaras y las burlas odiosas de los que muchos y muchas ahora buscan desesperados aquello prometido y vendido a sus limitadas mentes, cuadradas, avanzadas y modernas. La sinrazón de sus castigos.

Ahora, arrepentidos o no, se ahogan en sus vacías vidas si no llegan a las metas vendidas e impresionantes, que no hablan de pobreza, ni de indigencia ni de precariedad. Que esquivan de manera cruel la realidad para seguir impresionando a los y las ignorantes, creyéndose plenos de su escasa felicidad, en verdad, rebosantes de agonía. La decadencia.

Y es que esto no ha hecho mas que empezar...






jueves, 16 de enero de 2014

Desconexión

Vive, se libre
Sin ataduras, sin ser
Camina tranquilo, delicado
Como si el camino fuera frágil y se pudiera romper
Escucha fuerte
Mira templado
Habla
Moldea el silencio y haz de él algo bello
Si no
Calla
Y escucha fuerte, firme, entero
Trata el momento tranquilo y con la suavidad de una caricia
Vive
Eterno


A. AlPa

lunes, 13 de enero de 2014

La filosofía de los perros y los gatos.

2: 15 am

Otra noche más en el ordenador. Estaba hablando por whatsapp con ella, como siempre, ella, mi fiel amiga desde que tengo uso de razón. Nos separa la distancia, pero físicamente. Joder, siempre he sentido alguna conexión especial con ella, no sé si sabéis de lo que hablo… No, sexual no, jamás hemos tenido contacto alguno, jamás, no es que ella sea fea a ver, ni que yo sea un ser despreciable, pero joder, es que no ha surgido. Es más, mejor así. A lo que te voy. Esa sensación de telepatía, de energía, puedo sonar a loco, yo que sé, no me considero ni normal ni anormal, estoy al margen, vivo mi vida, tengo mis ideas y no estoy idiotizado. ¿Qué si lo sabe ella? Si claro, te estoy diciendo que se lo he dicho, lo hemos hablado y aunque ella no cree en esos cuentos, yo quizá los siento no sé, quizá sea porque con ella siempre he conectado más no sé, pero claro, ella conmigo también entiendes, y no es lo mismo… Per bueno, eso, que siento eso, que si la pasara algo a ella me daría cuenta de cierta manera sin siquiera hablar con ella…

3:00 am.

Ella se ha ido de fiesta ya, iba a coger el coche para buscar a sus amigas. Yo estaba cansado. He ido a por un vaso de agua y a mear, lavarme los dientes y tenía pensado irme a dormir, pero cuando he apagado la luz, me he metido en la cama, me he sentido agitado. Siempre esa puta sensación de las últimas semanas. Cada vez con mas frecuencia… Si… Ya sabes, la historia de siempre… Vale, he estado pensando, pero es que no estoy haciendo nada, no tengo ninguna preocupación… Buen curro, hago mis horas claro, pero tampoco me mato, me tratan medio bien, no me putean, ya sabes, no es que esté hiper explotado, no me quejo. Desde luego no es motivo para preocuparse. De salud de puta madre, no hace ni un mes que me he hecho la revisión anual, perfecto. Hago ejercicio, no tengo necesidades vitales jeje, ya sabes, si quiero la llamo y fuera, es sencillo, cero responsabilidades… Mmmm la familia lejos sí, pero bien, sé que están bien, mamá está bien, papá está bien, la sobrina está de puta madre, y mi hermana y mi cuñado joder, están como dios, se les ve felices, además le han ascendido… ¿Qué mas? No sé… Es que no se me ocurre nada. Debería de comparme un abrigo nuevo, sí lo sé, parezco algo desaliñado con este, pero es el que me trajeron de Taiwán mis padres, está de puta madre, y le tengo cariño, aunque tenga un par de sietes… Pero qué mas da?? No es eso lo que me preocupa, es el puto insomnio repentino, el no poder dormir. Pero es que siento cosas, las siento, ¿¿que cojones?? Ya lo sabes…

4:00 am.

Una hora navegando por la red, sin dormir, menos mal que mañana no madrugo… Pero bueno, parece que estoy conciliando el sueño, ya estoy bastante cansado, voy a probar fortuna, me encuentro mas relajado, voy al baño otra vez y ya está, me despido de ti. Asique eso, la próxima entrada, será por la mañana, espero, tengo que comprar comida para el gato, lleva todo el día a mi lado, parece que me quiere decir algo, está raro… Le compraré una lata de las que mas le gustan. Y el perro, lleva dos semanas muy alterado, estoy por darle un somnífero no me jodas, que pesadilla por las mañanas. Bueno, hasta mañana.

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4:40 am

Suena el teléfono, el perro está jadeando tembloroso, y el gato maulla con sufrimiento, escondido debajo de la cama. Joder, que cosa mas rara, voy a por el teléfono, descuelgo y es ella:

-          Gudrun, ¿que te pasa? ¿Has visto que horas son?
-          Necesito hablar contigo. He sentido algo. Me he asustado mucho, por favor. Sabes que no creo y que he sido escéptica respecto a lo que me has dicho siempre de las energías, la telepatía, lo que sientes…
-          Si sí, sigue por favor. – contesté aun medio adormilado, pero empezando a sentirme cuerdo por el tema y preocupación evidente de Gudrun-.
-     Acabo de sentir algo muy malo, lo sé, en mi interior, en mi mente, como que salía desde lo mas dentro de mi cerebro… He escuchado una voz, que iba a por ti, solo eso, no sé…
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

-          ¡¡Gudrun!! ¿Sigues ahí? – es lo único que acerté a decir-.

El gato empezó a maullar  mucho mas fuerte, muy alterado, y estaba mirando a la nada, ha salido de debajo de la cama. En la oscuridad, también oía los ladridos del perro, muy fuertes, intentando advertirme de la presencia de alguien en la casa…

La luz empezó a encenderse y a apagarse muy débilmente, como cuando se funde una bombilla, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Empecé a sentir un viento jodidísimo que me azotaba por todo mi cuerpo, mis pelos se erizaron y apareció, apareció en mi mente, salí de mí, me observé, observé la tétrica escena… De mis ojos salían lágrimas, lágrimas de profundo dolor y tristeza, el gato mostraba el camino, era el interlocutor de la escena y el perro lo sentía… Joder, como no me di cuenta… Los animales tienen un sexto sentido, el gato, animal místico donde los haya… Comunicadores del más allá…

Vi sobre mí una figura, con dos ojos malévolos, pero no definidos, no estaba definido… Me observaba y yo podía ver como hacía daño a mi cuerpo, me podía observar a mi mismo lleno de sufrimiento… Estaba claro que yo, que mi yo, había salido de mi cuerpo, y ese ser, ese espectro con el que había soñado Gudrun estaba adentrándose en mi cuerpo, sustituyendo mi ser, mi alma, mi espíritu, lo que sea, pero estaba jodiéndome…

Intenté recobrar la conciencia, y empecé a oír su voz. Una voz aterradora, una voz de ultratumba, suave pero penetrante, ronca, rasgada, completamente distorsionada… A la vez que hablaba sentía gusanos salir de mi boca, de mi interior, moverse por dentro de mi, mientras que la boca la sentía llena de tierra y el olor putrefacto, a muerte, se adueñaba de la habitación. Sólo podía ver al espectro, y al gato, maullando, mirando también fijamente a esa criatura, al ser…

-          …………… Libérate….. libérate….- Es lo único que podía acertar a entender… -. Sabía que quería decir, quería que me liberase para el entrar en mí, para morirme, para que él descansara, y yo me quedara en el limbo… Lo sabía, tuve esa certeza, estaba acojonado, la experiencia estaba siendo terrible, traumática, no tenía palabras para describirlo… Sentía como aspiraba toda mi energía, todas mis fuerzas, todo mi amor, todo, como me vaciaba espiritualmente… Es que no podía mas…

Me esforcé todo lo que pude, todo lo que quise, pero era imposible hablar, solo sentía el viento, el profundo escalofrío en los huesos, y la imagen de mi gato, sabiendo que había algo ahí, joder, es que él lo veía, mientras la luz titubeaba. Oía los ladridos de mi perro, el lo sentía, puedo asegurar que no lo veía pero por así decirte lo olía… Sentía la sensación de millones de gusanos devorándome, olía a mierda, a muerte, a podrido y tenía el sabor de la tierra en la boca…

Intenté luchar con todas mis fuerzas, y cuando creí morir, cuando me di por vencido… Sentí un fogonazo que me cegó la vista, que me dejó sin ver absolutamente nada… Sentí paz, sentí el amor. Sentí amor, creí haber partido al edén, al más allá… Hasta que se atisbó un brutal abismo, el abismo mas grande y aterrador que jamás os podéis imaginar… Había un puente pero no se podía pasar… Era el juicio… Era el puto juicio joder…
Y ahí estaban los ojos del ser, en lo más profundo del abismo…
Esa mierda me lo estaba mostrando lo que quiera que fuera, y quería arrastrarme hacia el abismo… Era el paso último para que mi alma se quedara a mitad de camino entre el edén, en el purgatorio… Donde vagan los seres… Donde vagan los espíritus, de donde salen las voces mas tenebrosas, donde se escapan para jugar en los cementerios con los vivos, era eso, el mundo entre lo terrenal y lo espiritual, lo intermedio, el limbo…

Y de repente, volví a verme en la habitación, con el ser, con el gato, que seguía impasible, maullando, mirando al ser… Que ahí seguía… Entonces supe que estaba recobrando en parte el sentido, y me esforcé en entrar de nuevo en mi mente. Mi mente, que estaba completamente perturbada por aquel extraño ser. Y pude saber que era el el causante de mi insomnio, lo que sentía… Y pude apreciar su composición, su forma de actuar, y le pude vencer, y le pude sacar no sin sufrimiento… Y a la vez que se desvanecía sentía mas dolor y más movimiento de gusanos, mas olor pestilente… Lo pude sentir, lo pude apreciar… Hasta que finalmente, se fue…

El gato, de un salto como solo lo pueden hacer los felinos, se recostó en mis brazos, y empezó a frotar su áspera lengua con mis manos, mientras que el perro, entró en la habitación y se quedó en posición de guardia, alerta pero calmado… Yo sólo podía llorar, llorar por lo que acababa de sentir, de la aparición que acababa de sentir, por la experiencia… Había conseguido dominar mi yo interior, mi mente, expulsar (¿definitivamente?) aquel demonio, espíritu o lo que quiera que fuera. Y pude comprobar y sentir el amor y la paz mas absoluta, una sensación brutal, como teletransportado a un nivel sensorial superior. Y sólo podía llorar de emoción…

Me quedé tumbado en la cama, sintiéndome protegido por mis dos animales… Y tuve la sensación de que yo les protejo a ellos y por eso ahora ellos me lo agradecen… Parecía que hubieran pasado 4 horas... Miré el reloj y…

5:07 am

Acabo de sentir la experiencia más brutal que he podido sentir en la vida, la mas pura, la mas salvaje. Aun con los ojos llorosos, no lo olvidaré en la vida. No sé si quiero que se repita o no, no lo sé. Estoy muy cansado, creo que voy a dormir si puedo,  no tengo miedo, no, ahora no lo tengo, no tengo por qué temer a nadie debido a que he podido doblegarlo. No sé, me he sentido muerto y a la vez mas vivo que nunca. Pero, me surgen dudas, ¿Quiénes cruzan el puente y quiénes caen al abismo? ¿Qué moral o ética seguir? Pero creo que actuar con bondad y amor, llevar la paz, con actos… He cambiado mi filosofía de ver la vida, lo juro. La filosofía de los perros y los gatos, porque eso es lo que hacen a su manera los perros, eso es lo que hacen a su manera los gatos… Y seguro que ellos cruzan el puente, y seguro que ellos no caen en el abismo.
Ojalá nos lo pudieran contar, ojalá ellos hablaran…





La puerta

 1er CAPÍTULO

<<LIBERTAD, RESPETO Y COMPROMISO>> Decía el cartel, ya roído  por el tiempo y sus inclemencias. En la madera aun quedaban restos de la pintura. Algún día ese cartel fue rojo, y las letras, negras. Ahora, ya apenas se notaba lo que estaba escrito. Pero aun así, justo encima del cartel, había luz. Una ventana todavía dejaba ver que las escaleras que subían a alguna parte por debajo de ese cartel, aun escondían algún resquicio de actividad. Así pues, sin dudarlo me dirigí hacía allí. Hacia ese edificio  pequeño y derruido, en medio de un barrio periférico, ya abandonado practicamente en su totalidad. Y aun así, era la mejor opción en esa noche tan puta de otoño. Llovía y hacia ventisca, era un asco caminar. Se te pegaban continuamente las hojas húmedas de los arboles al cuerpo, y si era en la ropa, ¡ni tan mal!, pero cuando te azotaban la cara era una sensación desagradable como ninguna.
Cruce la calle y me detuve en la puerta, mirando hacia arriba. Las escaleras eran tenebrosas, si las seguías con la vista se las acababa comiendo la oscuridad, y justo al final se veía una linea amarilla, horizontal, brillante. Respire hondo y me adentre en ese lugar tan inusual y llamativo. Mientras subía las escaleras crujían como si fuesen a romper. Llegue a la puerta y no tenia pomo, ni cerradura, ¡nada!. Y justo a la altura de los ojos se podía leer una palabra que estaba quemada sobre la madera <<PASE>> Empuje la puerta y...

Allí no había nadie mas que un hombre en calzoncillos en medio de una sala vacía. Estaba el, su cigarro, un encendedor y un cenicero. Lo primero que pensé es de donde coño había sacado el tabaco, pues no había paquete ninguno por ningún sitio. Había otra puerta, al fondo de la habitación, pegada a la esquina. Quizá lo guardaría allí.
El hombre era tan pálido, como el cigarro que le acompañaba, a la perfección, eso sí. Pues su piel estaba arrugada al igual que el papel que envolvía el tabaco, ese cigarro que sujetaba entre sus labios, hacían juego la verdad. Estaba sentado de piernas cruzadas, con los brazos caídos, su rostro inexpresivo y su larga melena, grisácea, le tapaba buena parte del pecho y del estomago.

Me miro, con sus ojos hundidos, pero vivos, y esbozando una leve sonrisa, sin soltar el cigarrillo preguntó con esa voz rota. -¿Qué hay?-. Al preguntar justo abrió los ojos como si hubiese visto algo fuera de lugar. Y se quedo mirándome, con esa cara de inexpresividad. Sus labios dibujaban una leve sonrisa y el humo, empezaba a ser una extensión de el mismo al rededor de su cara.
-Nada. Hacía frío. Leí el cartel. Y entre-. Dije pausadamente, descolocado y con un tono de incomprensión, pues no sabia que hacia allí en el fondo.
-¡Ah!, bien,- Dijo el hombre mientras volvía la cara hacia adelante mirando a la nada - ¿Acaso queda alguien?- Soltó al aire levantando las cejas, como con pesar.
-¿En donde caballero?- Le pregunté con un tono de preocupación.
- ¡Ves!- Grito volviéndose hacia mí con cara de rabia -Caballero.- Soltó en tono despectivo -Esos modales están enraizados a partir de ideas jerárquicas, ¡estas tan sucio como todos los que se atreven a entrar aquí!- Me grito mientras hacia un ángulo de noventa grados con su brazo y levantaba solo el dedo índice.
-Yo no... - Interrumpí. Pero de poco sirvió pues el continuó.
-A mi solo me queda aliento para recordaros todas aquellas historias que me contaban los ancianos-. Dijo mientras se calmaba y volvía a mirar hacía la nada -los ancianos de la aldea cuando era yo pequeño. Si quieres escuchar alguna, quedate. Si no, largo de aquí- termino haciendo un gesto como apuntando hacia la puerta por la que entre. -Te va a costar salir por esa puerta lo mismo que te costo entrar.

Hubo un momento de silencio. Los dos nos miramos a los ojos dentro de esa habitación con solo dos puertas. Una pared amarillenta y medio roída, una bombilla y el humo. Nos quedamos paralizados. A dos pasos de distancia se encontraba ese hombre, y cuatro mas allá una ventana. La ventana que pude ver desde el otro lado de la calle. Mire hacia fuera. Aun se veía llover con fuerza. Volví a mirarle a los ojos. Y me senté, sin decir nada. El aspiro fuerte del cigarro y soltó una gran bocanada de humo. Lo dejo en el cenicero y me pregunto -¿Cómo te llamas?-. Vigo -respondí sin pensar-.
-Yo no tengo nombre- me dijo mirándome a los ojos y con una sonrisa llena de picardía. En ese momento pude observar que los ojos le brillaban. Me quede en silencio, sentado de frente a el. Y el no borraba esa sonrisa picara de su cara. Hasta que dijo;

-Vosotros, el problema sois vosotros, -dijo entrecerrando los ojos y señalándome- que pretendéis hablar sin siquiera preguntaros primero donde tenéis la boca. Tenéis ese afán de poneros siempre por encima o por debajo. Para que os preocupéis lo mas mínimo necesitáis competir o que os valoren de alguna manera. Nunca hacéis las cosas por el simple hecho de hacerlas, por amor o por crecer simplemente, por llenaros de experiencias, por aprender -dijo eso con énfasis, golpeándose el pecho con el puño-. ¡No!, siempre necesitáis ser. Hace mucho tiempo nos alejamos de la naturaleza para mantener un equilibrio, -continuó-  pues hay instintos que no son adecuados para vivir y respetarnos sin necesidad de cambios. Pero habéis rebasado la linea que separaba la civilización de la barbarie, el vaso esta ya mas que derramado. Ahora sois de nuevo bárbaros, pero antinaturales. Habláis de un infierno que construís día a día con vuestras propias manos -dijo poniendo una cara entre asco y duda-. Con vuestros actos. Vais de cabeza a un pozo que solo servirá para enterraros. Os envenenáis, lo sabéis, y seguís caminando como si no ocurriese nada. Pues bien. De algo así va esta historia.

-Un momento.- Le interrumpi hablandole serenamente. -¿Por qué habla como si usted no fuese como nosotros.- Me miró a los ojos y se produjo un un largo silencio. Respiro hondo y puso una cara que me llamaba idiota sin hablar -No hagas preguntas inutiles. Ahora solo escucha-.

Dio otra gran calada de su cigarro, y comenzó a contarme. -Había una vez una isla donde todos los hombres y todas las mujeres pensaban igual. Allí no había matrimonios, ni parejas ni nada de eso. No había jefes, no había jerarquías. Siempre que jugaban, jugaban por el simple hecho de divertirse, nunca competían. Eran unos seres perfectos. En el sentido de que su único fin era el de ser felices y hacer por seguir siendolo. Ellos se sentían la tierra o el mar, todos juntos, más cada uno era una gotita o un grano de arena. Juntos hacían lagos y montañas -El anciano sonrió, respiro hondo y continuó-. ¡De pronto! Llegó el día en que a la isla se acerco un gran barco. Para aquellas personas un barco era algo nuevo, pues jamás habían visto tal cosa. Se quedaron  estupefactos cuando del barco vieron salir otro mas diminuto, y dentro ¡Habían hombres! -Dijo abriendo mucho los ojos- Los hombres se bajaron de la barca. Iban con telas brillantes por chaqueta, mallas blancas y unas botas que casi les llegaban a las rodillas. En sus caras se podía ver una amplia sonrisa. Y caminaban como saltando, dando grandes pasos....

De repente el anciano paro de hablar. Y empezó a mirar hacia nada absorto, agarrándose la barbilla con una mano y los dedos bien estirados -¿No recuerdas?..- repetía constantemente como diciendoselo a si mismo. Puso cara de ira y levanto la mano con el puño cerrado gritando, - ¡Me cago en dios!- y tal como acabo de decirlo bajo el puño golpeando el suelo. Vibró todo, ¡Hasta la luz parpadeaba!. Yo me quede atónito en ese momento, no entendía como podía tener tal fuerza ese hombre tan escuchimizado. El se percato de como estaba y soltó una carcajada -No te preocupes chico, no pasa nada, es un truco- dijo entre risotadas. Yo le respondí con una risa floja -¿se acabo, no continua?- le pregunte. -¡Si!- grito, -ya te he dicho que era un truco. ¡Ya te he dicho que solo escuches!. .

Dio otra gran calada de su cigarro y continuó -Bueno los de la isla estaban flipando con lo que andaban viendo. -Su tono cambio de repente, ahora en vez de contar un cuento parecia que estaba hablando en una taberna- Como ya te dije los tipos que bajaron del barco se acercaron a los isleños, sonrientes, tendiendoles la mano. A los isleños les hizo gracia y fueron todos a la vez acia aquellos hombres, con el brazo estirado -Soltó una risotada- ¡se asustaron y se fueron corriendo!. Subieron a la barca como si tuviesen un jabalí en el culo. ¡Jajajaj! -Se detuvo para respirar, tranquilizarse y dar otra calada. Prosiguío- Y bueno los isleños empezaron a preguntarse que había ocurrido. Paso el tiempo. Y más tiempo. Y nada, no sabían que había ocurrido ahí. Hasta que un día. ¿Sabes que paso?-. Me pregunto con cara de niño. Yo solo encogí los hombros. -Esos hijos de puta malnacidos aparecieron de repente -Espeto con cara de entra rabía e ira- y mataron a todos los habitantes de la isla, proclamando que andaban haciendo brujería-. Se puso a mirar de nuevo a la nada. Cogio el encendedor y prendio el cigarro. Su cara se ilumino. Era tenebroso.

El hombre sin nombre. Ese hombre paliducho y arrugado con sus pelos grises, su calzoncillo y su cigarro. Ahi estaba, se quedo callado, sin decir nada. Fumando, como que no estaba.

Paso un rato así hasta que le solte. -¿Ya esta?, ¿Esa es la historia de los ancianos eso de los que hablabas?-.
Se volvio hacia mí y con cara de tonto dijo. -Si claro. Fin.
Yo debi de poner la misma cara de tonto que puso el, o peor. -¿No crees que esa historia es hacer leña del arbol caido?-. Le pregunte levantando un poco la voz.

-No-. Dijo en un tono muy seco. -No es hacer leña del árbol caído ni polladas de esas que dices tu. Es simplemente recordar de que toda miseria tiene un principio. -Dijo poniendo cara de asesino. -Que toda limitacion, toda cadena, esta enraizada en lo más profundo de nuestro ser desde hace ya mucho tiempo. Y hay que mantenerlo vivo, recordarlo, al menos de vez en cuando. Si no acabaremos siendo tan insignificantes como la chaqueta que llevas puesta. Que si sirve para algo. Pero no es nada-. Se quedo tranquilo el cabrón, mirando de nuevo a la nada. Pero esta vez con una sonrisa fina en su cara. Y yo, no sabía donde meterme. Así pues opte por cambiar de tema y sacarle uno nuevo.

-¿Qué es lo qué hay detrás de esa puerta?-. Pregunte señalando la puerta del fondo con la barbilla.
-Eso otro día te lo cuento-. Dijo ensanchando la fina sonrisa. -Ahora, te puedes ir, ven cuando quieras.
Me levante y antes de salir le di las buenas noches.El no contesto

Al empujar la puerta pude ver que por ese lado estaba escrito con letras quemadas la palabra <<VOLVERÁS>>.

A. AlPa

domingo, 12 de enero de 2014

Una imagen



Una canción que siempre es la misma canción, una historia con el mismo final, el mismo perro con diferente collar, y todo, absolutamente todo. De plástico. Superficial. Pasajero. Efímero. Hay estudios hechos de  hasta el comportamiento de las moscas. Gozamos de información, casi toda manipulada. Cierto es. Con el fin de que tu acabes remando hacia el mismo lugar. Para que todo siga como siempre. Progresa adecuadamente decían en el cole. Progreso... Por lo visto ahora progresar es algo similar a encontrar una piedra, tropezar y después de tropezar alabarla. Exprimir todo hasta que no sea más que polvo.

A. AlPa

Instintos

Que resbale tu flujo por estas letras superfíciales
efímeras
Quiero lamerte las tetas y recrearme en tu vagina
agarrándote las piernas
Y que el tiempo desaparezca
mientras froto tu clítoris con mi lengua
mordiéndote los muslos
Te agarro fuerte con mis manos el culo
marcándote mis dedos
Para luego metértelos y empaparlos de flujo
De tu flujo
que rica textura
Se me hace la boca agua
mientras te pienso me imagino que te empujo
con mi pene erecto
Se pueden describir
pero jamás repetir tales momentos
Si
El sentido de la vida
lo encuentro entre tus pelos
las puertas del paraíso están
en el momento
en que mi lengua revuelve entre tus piernas
Todo empieza
con mis dedos debajo de tus bragas
y todo acaba
en este instante
porque al lado me faltas
Abro los ojos
todo a sido ilusorio

Como estas letras
A. AlPa

jueves, 9 de enero de 2014

Delirios y confabulaciones.

Delirios y confabulaciones.

La suerte está echada
Los dados en vuelo
Las cartas sobre la mesa
Manda la siguiente jugada

Delirios y confabulaciones
Caminar hacia atrás
Todo seco, ¡rebobinad!
Vuestros corazones.

Vientos y tormentas
Gritos y lamentos
Lágrimas de gozo
En los cementerios

Peinan los aires
las melenas morenas
Mandan en las calles
Los ruidos de sirenas

Basta de verdades
De vasos medio llenos
Hoy es el día del verdugo
el diablo gana el pleito.

Escasos pensamientos
Baldíos de esperanzas
Tardas demasiado
Y la muerte se abalanza

Contra el suelo caíste
De la cima de los claveles
De los estambres probaste
Un veneno, sus mieles.

Calmaron su sed con lejías
Porque apretaba la melancolía
Estafados por sus sentimientos
Son muchos amores que se lían.

Burlaste la muerte al pasar
Aunque llegó sin avisar
Las hojas de los árboles
Te la quisieron jugar

Y llegan conatos de drama
Cuando sus pieles desgarran
Gritos, disparos, torturas
El interrogatorio acaba.

Y ya no quiero mas sueños
Desde que caté su aroma
porque jugando a ser mayores
Nos volvimos mas pequeños.

Pablo A.K.

Trovadores y galgos.

Trovadores y galgos.

Ya no lloran los viejos trovadores por
Los versos incompletos a pesar del esfuerzo
La cara desgastada y la voz de sus últimos alientos
Óxido en la espada y grietas en el cinto de cuero.

Mil caminos recorridos y mil historias narradas
Épicas y romances, mitos y cuentos de hadas
Desde la lejana Gádir hasta la verde Vizcaya
Los gruesos papiros con tinta desparramada.

He aquí el mas carismático de todos ellos
Borracho de penas con olor a estiércol
Lamentos pregonados a los cuatro vientos 
Muchos cantados en el ágora de los pueblos.

Hicieron con él amistad los árboles de los bosques
Y se protegió del frío con el sol y el fuego 
Mas aun cuando de sus servicios prescindieron
Las bellas doncellas de duques y condes.

Acompañado por su galgo famélico y blanco
Ríen juntos los dos curados de espanto
Los sacerdotes rogan a Dios por sus almas
Pero no por otras que rompen en llanto.

"Leña del árbol caído quisieron hacer,
a Mí y a mi perro nos quisieron callar,
cantaron las brujas cuando fue a amanecer,
y mi último verso puso precio a mi piel"
Pablo A.K.





Poema del perro de cuatro colores.

Poema del perro de cuatro colores.

El perro de cuatro colores
negro, blanco, marrón y gris,
rastrea todos los rincones
en busca de un lugar mas feliz.

Sus ojos son dos tristes soles
cenizas del negro regaliz,
miran con dulzura las flores
no tiene nombre ni país.

Ladra a la luna por las noches
al gran silencio pone fin,
porque miedo tiene a las voces
que teme y no le dejan dormir.

Y descansa con ruiseñores
que le aconsejaron partir,
buscó en la vida sus amores
Y pronto comprendió el desliz.

Pablo AK


viernes, 3 de enero de 2014

El trabajo de Raál

Viernes. El caminaba tranquilo por las sucias calles de su ciudad. Esa noche había estado tomando algo con unos amigos en el "Gula". Después de cenar volvía a casa un poco afectado por el alcohol, "no debería beber cuando me toca tomar mi medicación", pensaba. Tenía que seguir un tratamiento para que su cuerpo no rechazase la prótesis de titanio que tenía en su fémur.

Estaba ya a medio camino y su pierna empezaba a hacerse de notar, ¡de pronto! <<¡fiuf!!>> Alguien le golpeó la nuca fuertemente dejándole inconsciente.

Viernes. El día amanecía en silencio, él, se despertó como siempre a su hora, sin despertador. Vivía en las montañas, a las afueras de la ciudad, solo, refugiado en su propio mundo. Se levanto y corrió las cortinas, se estiro dejando que los rallos del sol golpeasen su cuerpo desnudo, después, puso los brazos en forma de jarrón. Era tan pálido como la leche, se le notaban mucho las venas, los huesos y los nervios, era alto y delgado, como un caballo hecho persona.

Frunció el ceño y pensó "hoy me toca trabajito, debería ponerme manos a la obra",  inspiro hondo y dejó caer los brazos al soltar el aire mientras miraba a través de la ventana con una sonrisa malévola. Fue rápido pero a la vez tranquilo, moviéndose igual que un animal por el bosque entre los árboles. Se duchó, preparo la comida para la vuelta y salió a correr por el bosque. Era un buen día de verano, soleado, casi todo el mundo de la ciudad se había ido lejos, de vacaciones, y en la montaña donde residía no había nadie mas que el, pues era el vigilante de las mansiones que gente con mucho poder adquisitivo poseía en esa zona, le pagaban bien y tenia una casa con todo gasto gratis. Respiro con fuerza un rato, y empezó a correr.

Mientras corría le iban cayendo recuerdos de olor a sangre, sonidos de vísceras y carne rasgándose, él, sonreía como sintiendo placer. Pensaba en Cala, una de sus amantes, para distraerse en otra cosa y así acabar centrándose de nuevo en su cuerpo y su respiración mientras corría.

Llego a casa exhausto, se comió el gran plato de carne guisada que se había preparado antes y se puso a fregar los platos. Mientras fregaba pensaba "Esta tarde tengo que pasarme donde Hurdi, que me de el encargo y me pase mi parte de la ultima función, mañana me gustaría comprarle algo a Cala después de hacer la entrega". Seco los platos y se volvió a duchar. Salio de casa con su mochila de "trabajo extra" al hombro, la arrojó dentro del coche, entrando el detrás con gran ímpetu, arranco y se puso rumbo hacia donde Hurdi.

Hurdi vivía en una zona gris de la ciudad, manchada por el humo, en un sótano de un gran edificio con un naranja muerto. El siempre aparcaba un poco alejado, en un Parking que había a dos o tres manzanas, allí era más seguro dejar el coche que en cualquier calle de ese apestoso barrio.

Cuándo llego donde Hurdi esté le recibió con un cordial abrazo y mientras le estrechaba la mano le preguntaba; - ¿Qué tal todo Romeo?. - Púes bien la verdad, pero dejate de líos, vamos a habar de lo nuestro, hoy me he despertado extraño- Le espetó Raál mientras miraba dentro de ese estudio tan diminuto, que parecía una casa de duendes.

Fueron hacia el escritorio, entre la cama y el frigorífico y Hurdi saco un folio con algo escrito a lápiz.

GRAIC SOLEDI
Calvo
43 años
Funciones de datos
PIERNA DERECHA, FÉMUR
Barrio de los placeres
Bar "Gula" - Manzanilla ·34
Viernes 24
02:00

Después de leerlo el papel se volatilizo como pasaba siempre. - ¿Así  qué otro madurito adinerado que puede permitirse recomprarse otra pieza y pagarse además protección de por vida?-. Preguntó riendo Raál.

-Ya sabes que los mensajes no les veo ni yo-. Respondió Hudi mientras se levantaba de la silla. Alargo el brazo tendiéndole la mano a Raál con una gran sonrisa que le ocupaba media cara, - ¡Gracias!- Dijo con ímpetu.

-¿No tan rápido eh?, falta mi dinero de la ultima cabrón - Espetó Raál mirandole y estrechandole la mano devolviéndole la sonrisa.

-No se te pasa ni una - Dijo Hurdi mientras le sacaba un gran fajo de billetes se su camisa, - Ésto es tuyo, hasta mañana.

-Hasta mañana -. Respondió Raál dándose la vuelta y cogíendo rumbo hacia la puerta para largarse.

No tardó en llegar al coche, guardó el dinero en una cavidad oculta que tenia y se cambio. Siempre usaba una malla oscura que le cubría todo el cuerpo y para los pies, unos pies de gato. La cabeza la dejaba desnuda, hasta que llegaba la noche.

Fue hasta el Barrio de los Placeres. Allí era fácil encontrar un sitio donde dormir que tuviese un baño con bañera y no por mucho dinero, pues había mucha oferta en verano ya que la gente salia mas de la ciudad. Compro mucho hielo. Busco alojamiento y encontró uno con bañera y aparcamiento. Subió en el ascensor hasta su piso, un piso entero para el solo, una suit de un hotel de media categoría. Al haber poca gente en verano no se encontró con nadie en el trayecto aparcamiento-habitación, y eso que dio cinco viajes. Puso el hielo en la bañera y se acostó, no sin antes poner su alarma en el móvil. <<00:00>> "Como me gusta está hora", Pensó.

Se despertó como un rayo nada mas oír la alarma, fue al baño, se lavó la cara y se puso la capucha. Salió por la ventana del hotel, yendo hacia los tejados, y de azotea en azotea, llegó hasta el Bar Gula. Rápido encontró a Craic el calvo. Raál le siguió por las alturas y cuando le vio a solas, asegurándose de que no se enteraba nadie más, se abalanzó sobre su espalda noqueandolo al instante.

Craic despertó en una suit de Hotel, en una bañera fría con restos de hielo y sangre, no recordaba nada, le dolia la cabeza y sentía dormida su pierna derecha, había una nota en frente de él en la que decía bien grande;

GRACIAS POR TU FÉMUR

En esos momentos Craic supo entonces que había sido una víctima mas del Metalero, ese que robaba prótesis de titanio para fundirlas y revenderlas. Mucha gente decía que todo era un negocio sucio de las empresas que fabricaban dichas prótesis. Craic sacó su móvil y marcó el numero del hospital privado al que estaba asociado,

- Buenos días, Hospital privado A, ¿En qué puedo ayudarle-. Dijo una dulce voz a través del audífono.

A. Alpa