Extracto de la conversación de los hijos de los hijos, los nietos:
- Me acordaba de las conversaciones de los Domingos cuando íbamos a comer a casa de los abuelos, después de llenarnos hasta reventar la barriga con el estupendo cocido de la abuela... No he comido jamás otro igual que aquel.
- Ya te digo, tenía de todo y todo casero, todo natural, de los que alimentan como decía la abuela...
- Sí, era una pasada... Pero a lo que iba, que nos salimos del tema. Me acuerdo que siempre nos decían lo mucho que habían trabajado para que nosotros tuviéramos un porvenir, para que fuéramos a la ciudad a buscarnos la vida, que aquello era muy duro. Que seguro que había mas oportunidades aquí, que allí no había otra opción y no daba para lujos.
- Cierto, recuerdo que siempre nos contaba historias de las chaquetas que se daban en el campo, de lavar la ropa en el lavadero junto al resto de mujeres, e incluso en el río. Joder, si que hemos avanzado en comparación con lo que hacían los abuelos...
"Cuanto hemos trabajado tu abuela y yo para sacaros adelante... No teníamos estudios ni nada, dejamos la escuela muy pronto porque había que trabajar, que mi padre enfermó muy pronto y mi madre tuvo que lidiar con 7 hermanos que éramos en mi casa... Con doce años ya cogía el burro y me iba a hacer y a cargar fardos de cereal en el carro, para ir a dárselos a mi madre para que echara de comer a las gallinas, conejos y demás... Y eso cuando ya estaba segado el cereal, pero fíjate, cortar toda la espiga, luego removerla para quitar el grano... Y separarlo luego de las piedras y de la tierra, porque imagínate que muerdes una piedra, te rompes el diente en mil cachos... Y ya cuando conocí a tu abuela lo mismo, ya la traje a casa y bueno, a trabajar también en la casa y cuidando los animales, porque mi madre ya no podía con los huesos, y sacó adelante a mi hermana pequeña y a mis dos hermanos pequeños eh? Y con 19 años ya tuvo a vuestro padre, y así todo. Y bien que hemos arreado para que vuestros padres y ahora vosotros tengáis lo que tenéis... No teníamos casi nada, y lo poco que teníamos lo repartíamos entre todos, no importaba, que donde comían 5 comían 6. ¿Verdad que sí María? Y fíjate, que manos tenemos mas machacadas, porque claro, vete tu en invierno a echar de beber a los animales, que se congelaban casi hasta los barriles en los días mas fríos, porque eso si que eran nevadas y no las de ahora... Y tu abuela a limpiar la ropa, a la fuente del pueblo o al río, depende... O ir a por leña para calentar todo bien... Dar de comer a las gallinas, a los cerdos, preparar la matanza entre todo, eso se le daba a tu abuela que vamos, como nadie... Y siempre con nada nos conformábamos, y no esperabamos nada a cambio eh? Con tan solo vivir como estabamos y que vuestros padres pudieran estar bien, ya era la mayor de las alegrías... Claro que esperábamos entonces que encontraran un trabajo mejor en la ciudad, eso sí como no hijos, pero solo para que vivieran mejor de lo que nosotros lo hemos hecho, porque es muy dura la vida en el campo, ¿Verdad que sí María? Pero estamos muy orgullosos de lo que hemos trabajado y no creo que nadie nos pueda echar nada en cara..."
- Siempre con lo de la vida en el campo, que que dura era y demás...
- Ya te digo, imagínate ahora tener que ir a trabajar del campo o a los animales... Con el asco que da el olor de la mierda, y las moscas puaghhh...
- Jajaja, ni que lo digas. Además sin televisión ni Internet ni nada puuuufff...
- No cambio yo esto ni por asomo, aunque siempre nos decía lo felices que habían sido ¿eh?
- Ya, pero porque no tenían el Iphone ni la Play jaja, que si no...
- Jajaja si, de verdad. Oye, ¿cómo ha quedado el Madrid? ...
En fin, valores como la humildad, la amabilidad, la generosidad, entendidas en el contexto pasado, han quedado en el mas profundo foso del olvido, sustituidos por los valores como la codicia, la estupidez, la espontaneidad y la tan arraigada cultura del usar y tirar, no solo envases, sino pensamientos, ideas, vidas... En un mundo falto de buenas acciones, y sobrante de imbecilidad, sin ver mas allá de nuestras propias narices. La comparación de las memorias, unas en un mundo de noticias, otras de un pasado de información. Y es que de su memoria, solo queda la anéctoda, y no la moraleja y/o enseñanza.
"Entumecidos por el frío invierno, sus
manos cansadas y sus pieles curtidas, con callos duros y ásperos como
lijas, pero con la esperanza de que mañana, salga el sol y comience a
calentar, la silla siga en pie para poder sentarse y su piel se vuelva
fina como la seda. Pero antes, luchan, pero antes, trabajan, pero antes,
no olvidan. Su memoria."

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