sábado, 28 de diciembre de 2013

Bobadas

Era un día cualquiera, uno de esos días que era algo automático. Sabían que tenían que hacer, como, y cuando. En el bar no hubo ningún problema, y pasaron los clientes que se prevían. Tief, el dueño del bar y Graham, su ayudante, se disponían a recoger. Y mientras limpiaban salio a relucir uno de los productos que distribuía Tief, Graham soltó de repente, parando de barrer;

-Yo a esos les tengo hecho boicot, -Dijo levantando un brazo y como señalando a ninguna parte- no pienso comprar ninguno de sus productos -Al final alzó un poco la voz, y siguió barriendo.

Tief que en la barra estaba repasando cristalería, se paro, y con un gesto pensativo en su rostro preguntó -¿Y eso, por qué?- Siguió repasando copas con gran destreza.

-Por unas declaraciones que hizo uno de los portavoces de la empresa, de las cuales aun ni se ha disculpado- Lanzo al aire Graham sin parar.

-Y.. -Tief hizo una larga pausa -¿Qué dijo?.

-Que esas personas no se merecían los mismos derechos humanos por haber nacido bajo la dictadura de fulano, -Graham paró de repente -no recuerdo el nombre- Dijó mientras miraba al techo y se rascaba la cabeza.

-Va pero si nos ponemos así, no compraríamos casi nada,- Respondió Tief sonriendo -ya se sabe bien lo que hay, y bien se sabe que poco se puede hacer contra este sistema que esta ya mas que forjado- Dijo como queriendo dar por zanjada la conversación.

Graham se paró y pensó por un momento, cogió aire y empezó -El problema es ese, que todos pensamos que no hay nada que hacer. -Posó la escoba en una de las mesas del restaurante para tener las manos sueltas -Pero imagina Si cada uno de nosotros dejase de usar aquellos productos que están manchados de sangre e inhumanidad -Arrugo la cara poniendo una expresión violenta -tarde o temprano caerían por su propio peso hasta arruinarse o cambiar de política. Pero el verdadero problema es la gente, -Continuo -que ve el fondo de las cosas y no tiene conciencia de ello, o la tiene y le da absolutamente igual porque primero, para ellos, están ellos -Dijo con un todo mas agresivo, mientras apretaba su dedo índice contra la palma de su otra mano -y les da igual que al otro lado del globo muera alguien por que su comodidad y opulencia sigan intactas -Graham dijo la ultima palabra como cortando el aire y siguió barriendo.

Tief lo miraba en silencio, sonriendo con cara de orgullo. Se notaba que esas palabras le habían hecho sentir a gusto, se veia a sí mismo cuando era joven y tenia la cabeza llena de ideas, pero pensaba para sus adentros: "Mañana será otro día, mañana, será y seguirá todo igual" y despues de una larga pausa.

-¡Graham!- Grito Tief rompiendo el silencio que habia dejado en el restaurante Graham.

Graham paró de barrer y sin decir nada se giro y lo miró con cara de duda -Solo cambian las circunstancias- Dijó Tief en un tono muy relajado y con una sonrisa de oreja a oreja.

Graham puso cara de indiferencia, sin entender muy bien que queria decir. Y los dos siguieron a lo suyo.

A. AlPa

lunes, 23 de diciembre de 2013

Extraído de: "El temor de un hombre sabio"


… pero, ¿qué importa eso cuando se trata de asuntos del corazón? Amamos lo que amamos. La razón no entra en juego. En muchos aspectos, el amor más insensato es el amor más verdadero. Cualquiera puede amar algo por algún motivo. Eso es tan fácil como meterse un penique en el bolsillo. Pero amar algo a pesar de algo es otra cosa. Conocer los defectos y amarlos también. Eso es inusual, puro y perfecto.

Patrick Rothfuss

jueves, 19 de diciembre de 2013

El retroceso del avance.

- ¡Pastillas! -exclamó de repente-.  ¿Dónde están mis pastillas? Sin ellas no puedo vivir, y me las escondéis vilmente, sabiendo que yo estoy postrado en la silla sin tan siquiera poder moverme sin que me crujan los huesos, sin que me...

- ¡Cállese! -cortó abruptamente el joven que cuidaba al anciano- Viejo inútil... Siempre estás quejándote, y no me dejas ni vivir. El día que falte yo, no podrás ni limpiarte la mierda de tus nalgas caídas.

El anciano, bajó la mirada abatido ante tan dura afirmación, sabiendo y a la vez maldiciendo para sí mismo que esa fuera la terrible realidad. Pero tras un breve tiempo de meditación, suplicó de nuevo:

- Sabes de sobra que sin mis pastillas puedo morir en horas, y aun así sigues con ese aparato en la frente intentando tener sexo a distancia. Por favor, apárcalo un momento y facilítame lo que te estoy pidiendo...

- ¡Joder! Otra vez tu maldita voz. Así es imposible concentrarme, tu no lo entenderías jamás porque sólo vives anclado en tu pasado siglo. Ahora no me vengas con tus retaílas de siempre, que si antes jugábais al balón, que si el cacho ese de madera... Como le llamabais... 

- Peonza. -comentó el anciano- Te lo he contado muchas veces y no me has hecho ni caso. También éramos felices con las canicas, salíamos, corríamos y verdaderamente jugábamos...

El joven, desenganchando los últimos sensores cerebrales y visiblemente enfadado, continuó abroncando al indefenso viejo.

- A nadie le importan ya tus historietas, no interesan porque no hace falta salir de casa para tener una relación, para jugar, para pasárselo bien. No consigues entender lo que pasa, tu te has quedado atrás, no te has adaptado y ahora deberías de dar gracias a los avances que te permiten seguir viviendo a pesar de tu cáncer, antes terminal. Pero en vez de eso, sólo te quejas de en qué nos hemos convertido. Siempre con lo mismo, a nadie le importas ahí fuera...

- Pero es que nadie me espera ahí fuera, ni tan siquiera a ti joven incauto, porque ya no queda nadie, las calles se vaciaron.


El joven pensativo volvió a la carga:

- No queda nadie porque gracias a los avances ya no hay que ir a comprar comida, ni sacar al perro, ni mucho menos se juega a tus vetustos juegos de pacotilla. - espetó el joven creyendo decir una razón indiscutible-. Mira viejo, cuantos como tú en tu situación están felices por seguir con vida, antes era impensable llegar a los 110 años y lo sabes... Pero en vez de agradecer todo lo que hace el progreso por vosotros solo os quejáis y quejáis, solo se oyen los lamentos que emitís por vuestras bocas...

El anciano, harto de estar dando las gracias, replicó vehementemente con la sabiduría que da el tiempo, a tales, para él, estupideces.

- Joven, por tantos y tantas como Tú, la humanidad ya se ha deshumanizado completamente. No tenéis ningún valor, jamás conoceréis lo que es el amor, con esos aparatos masturbadores de cerebros. Ni sabéis lo que es el sol o un cielo estrellado, porque vuestras máquinas, que os esclavizan, han contaminado los cielos y las aguas donde estos se reflejaban. Las redes sociales fueron el principio del fin de lo verdaderamente social. ¿Cuánto hace que no hablas cara a cara con otra persona que no sea yo? Seguro que lo has olvidado. Todo virtual, todo ficticio. Las calles... Esas calles limpias de las que presumís, no os dáis cuenta que están limpias de gente? Solo robots haciendo todas las tareas habidas y por haber.... -El joven estaba empezando a ponerse verdaderamente nervioso, no sabía que contestar, y sólo balbuceó unas palabras, que ni el mismo entendió. El anciano prosiguió.- Nos decís que deberíamos estar agradecidos al progreso... Mira mi enfermedad, claro que hace muchos años sería incurable, pero como lo es hoy. Las farmacéuticas solo siguen dictados económicos, porque no me curan, solo intentan mantenernos con vida para que sigamos comprando sus productos-medicamentos y sigan enriqueciéndose a costa de nuestro sufrimiento y agonía, sabiendo que aun tenemos miedo a la muerte. ¿Es eso progreso? ¿A eso tenemos que estar agradecidos, a sinvivir 110 años?-. 

El joven en un intento desesperado por frenar la avalancha de verdades respondió:

- ¡¡Falso!! Sin nosotros no podríais seguir así, y gracias al tiempo que tenemos por los avances podemos cuidar de vosotros.

- Jajajaja... Pobres infelices. Los gobiernos han conseguido el equilibrio perfecto. Viejos que pagan por su agonía y jóvenes que a cambio de tiempo son recompensados con la residencia del anciano o anciana de turno. Aceptasteis como tontos aquella propuesta, pero no os dais cuenta de que ahora todos estamos anulados, con la diferencia de unos por viejos, y otros por gilipollas. Estáis agonizando día a día, pero nosotros estamos ya muertos, muertos en vida, y por eso no nos importáis, solo os queda lo material, cuando lo sentimental y espiritual lo habéis perdido, solo sois un gran rebaño de ovejas en busca de un redil para hacerlo propio. No valéis nada. Habéis renunciado a vuestra liberación, porque estáis enganchados a la tecnología y a la comodidad mientras otros se han lucrado y hecho amos del mundo.-

El joven, solo acertó decir:

- Tú tampoco tienes a mano la liberación.

El anciano, con rostro serio, y mirada fija en el desdibujado rostro del joven, espetó:

- Tan solo he de dejar de tomar las pastillas para verdaderamente curarme, para finalmente, liberarme, para morir... Yo puedo decidir, Tú, no.
Llorando, el joven sabiendo inútil refugiarse en la realidad virtual, intentó bajar a las calles para buscar un abrazo. Las tan avanzadas máquinas no fueron capaces de consolarlo con sus fríos brazos metálicos, y fue así cuando se dio cuenta el joven, que la humanidad avanzada, ya no tenía nada de humano.

Pablo A.K.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Se ha oído como un dísparo

Era invierno y hacía frío, mucho frío, caía la noche lenta y pesadamente. Estábamos en casa de mi madre; que pegada en frente al televisor con la cara como un búho, reía y despotricaba. Mi abuelo, ya delirando por la edad y las pastillas que le suministraba su "farmacéutico particular", que así lo llamaba él. Y yo, entreteniéndome mirando motas de polvo u observando a mi abuelo y a mi madre.
Esa noche mi abuelo me contó una historia desde su delirio que me conmocionó. Se recostó en su gran sillón rojo de cuero, mientras mi madre veía una serie de policías americanos, de esos que llevan siempre sombrero negro.

Me observó desde arriba, pues yo siempre me tumbaba en el sofá, y dijó: - ¿Sabes hijo? Cuando yo era joven, teníamos que ir a buscar al burro, y a ese le poníamos adelante, el no cargaba nunca peso, no, para eso mejor caballos, ¿sabes hijo? Siempre le alímentabamos bien, al que más, entonces él iba delante para que los que venían, ¡nos temiesen! -saltó del sillón y se agachó hacía mí. Sus ojos se abrieron tanto que parecía que se le iban a salir-. Entonces ahí llegó la policía. -su rostro se puso como pensativo y mientras se arrascaba la barbilla con una mano mientras apollaba el codo en la otra, me preguntó- ¿Tú sabes que es la policia? - Sí abuelo, sí. -Era mejor seguirle la corriente, si le preguntabas no tardaba en nublarse y parar de hablar-.

El abuelo se recostó y empezo a relatar, mirando hacia la nada. - A nosotros no nos gustaba, solo trabajaban para los reyes ¿sabes hijo? Para los reyes y para los curas, solo recibían ordenes de ellos, pero nosotros teníamos algo valioso, ¿sabes qué hijo? -Yo hice un gesto de incomprensión, mi abuelo era de principios de milnovecientos y a mi me quedaba muy lejos eso-.

Abuelo se enderezó y se puso muy serio. - La conciencia, la conciencia y la union, así por mucho que quisieran intentar hacernos creer que allá donde campabamos era de los reyes no lo creíamos, pues nosotros sabíamos que era de la naturaleza... Hijos de perra... Ponían su nombre hasta en piedrotas como montañas, pero acababan aplastados por las montañas ¡Eso no lo aguantaban ni los burros! -Afirmó con vehemencia mientras cerraba el puño-.

El caso hijo, - empezó a hablar sosegado -es que hubo un día en el que los burros se vendieron a la policía, pero dejaron de alimentarles como hacíamos nosotros, si, no les cuidaban igual, al final. ¿sabes que hijo? Ya nunca mas hubo burros, con lo mansos que eran- Mi abuelo puso cara de pena y torció los ojos mirando hacia el techo. -Ya nunca más se volvieron hacer grupos con esa union, ese fondo, de todos ser uno, la misma máquina, con el mismo fin, seguir alimentándola y aprendiendo de nuestro entorno, de nuestras sensaciones.

Entonces agachó la cabeza y me miró como intentándome decir que jamás olvidase esas palabras. -Hoy en día pretenden que encerréis los sentimientos en esas cajas de tantos colores, así limitáis vuestra vida casi al espacio que ocupáis, y ellos pueden quitar todas las montañas que quieran, ellos pueden hacer que sus sombras os den por donde más les convenga -Finalizó levantando la voz -.Se recostó tan tranquilo y se quedó mirando, perdido, como sin estar, a la tele, en silencio.

Yo en ese momento no entendí nada, ahora es cuando me vengo a acordar de esa historia, con las manos atadas a mi espalda, el cuerpo magullado, olor a sangre, ahora, mientras el hierro de una pipa roza con mis piños por haber vendido a un hermano<<se escuchó un sonido>>, ¡¡¡clack!!!.

A. Alpa

Los niveles de la espiral.

Frías tardes, ya de noche, de Diciembre. Pronto será llegará el fin en el que el día deje de perder las batallas contra la noche, para poco a poco ganarla terreno, así hasta el 21 de Junio, en la que las tornas de nuevo cambiarán, formándose así un bucle interminable de nunca acabar, sin principio, sin final.

Bucle en el que parece haber caído gran parte de la sociedad actual, persiguiendo una meta irreal, en la que creemos encontrar la felicidad, pero que al llegar a ella, comprobamos que solo es un espejismo, y que cada vez se sitúa un poco más lejos.

La espiral es alimentada por la codicia, la envidia y la ambición, mientras dejamos de lado otros aspectos hábilmente guiados por los o las que mueven los hilos, nuestras vidas. Así, nos consumimos en nuestra miseria para luego ser despreciados y finalmente derrotados cuando en el mejor de los casos, tengamos a alguien que se apiade de nosotros, ya ancianos y cansados.



Motores de esta sociedad prostituida, ciclos predefinidos, eficiencia para sus bolsillos, ovejas ignorantes con la premisa de una falsa felicidad, escasa, esquiva y en muchos casos irreal. Envidiamos a los que están un nivel por encima, o dos o tres, e intentamos llegar a ellos, para sentirnos más realizados, para intentar dar un motivo a nuestra vida, para llegar a la realización personal. Estúpidos aquellos que se creyeron el cuento, y más estúpidos aun aquellos y aquellas que aun viendo la realidad, la ignoran y se justifican como pueden mostrando su castillo de arena, su pequeño gigante con pies de barro.

No hay tiempo para la reflexión, solo para el consumo irracional. No hay tiempo para observar, o te pasarán por encima. Diviertete a su manera, ellos te lo dicen, no pasees por el campo, sino por el centro comercial. Compra durante todo el año, en especial en las fechas señaladas, o no estarás en el camino correcto, serás un loco, un degenerado, un amargado y un antisocial.



Seguid en el camino, seguid en los distintos niveles, nostotros, desde fuera, nos damos cuenta de que la mayoria de veces, menos es mas. Una de nuestras pequeñas pero grandes diferencias es que en nuestro caso, perseguimos nuestros sueños, no aquellos que nos imponen.

Pablo A.K.

Pensamientos transitorios indefinidos.

Notas dejar volar la imaginación. Desde los volcanes apagados hasta donde se unen mar y montañas, con un mismo punto en común, epicentro y origen del terremoto, un pueblo de mierda más, lleno de entes encerrados en cuerpos de carne, huesos y vísceras, a su vez, encerrados en casas. 

Cromosomas parejos, con una misma enfermedad. La eskizofrenia lírika ha llegado a vuestros putos ojos, cansados de buscar una nueva sensación que llene vuestro tiempo, sucio y marchito, perdido al fin y al cabo.

Pero habéis llegado aquí, habéis dado con el brote, con la madre del germen, con su maldita raíz pero no con su origen y para desgracia o fortuna antídoto, con la droga que removerá vuestro turbio cerebro, de pensamientos análogos y donde podréis leer vuestro odio profundo hecho palabras, talladas virtualmente en un papiro interminable. 

Sustituyen los medios pero no las ideas, por eso os reconforta encontrar pedacitos en los que comprobáis que quizá no sois los/las únicos/as que en algún momento creísteis caer presos de la demencia. 

Locura programada, fuerzas ínter moleculares, relaciones astrales y fenómenos para anormales (nótese la separación). Lee tu horóscopo, de poco te servirá, ya estás programado, tu futuro está trazado con la precisión del mejor delineante, milimétricamente trazado, cuidadosamente estudiado por aquellos y aquellas que nos proporcionan los estímulos necesarios para que sigamos creyendo esta basura.

Ahora vienes a darte cuenta de que quizá deberías estar leyendo lo que esnifó ayer la zorra de la Esteban, o la nueva operación en la cara de su desilustrísima duquesa de Alba, o tal vez comprobando el nuevo modelo de peinado que creará tendencia entre una juventud cada vez mas desconectada de la vida. Redes sociales dicen, no lo entiendo, no entiendo qué de social es relacionarse a través de la pantalla de un ordenador. ¿O es social porque al igual que en la sociedad, unos pocos se lucran a costa de los que somos partícipes y como borregos aceptamos las reglas de su juego? Mmm... Sexo irreal, denigrando a la mujer, como mero objeto sexual para divertimento de todos. Pan y circo.

Tabúes que ya no son tabú. Realidades desdibujadas por aquellos que nos las presentan por el prisma adecuado a sus intereses o por aquellos que no quieren saber de nada. El esfuerzo de pensar, mejor que lo hagan los demás, total, yo soy gilipollas y me siento feliz, pero me creo el ejemplo ético y moral para los demás. Jaaa jaaaa y jaa... No nos hacéis ni puta gracia.

Si aceptastéis empezar, estáis obligados a continuar, dandoos cuenta de vuestras vacías vidas, donde abundan la superficialidad y los placeres efimeros, huyendo como ovejas del lobo, del niño que lleváis dentro, agacháis la cabeza, y no veis más allá de vuestros pies, pero os creeis dueños de juzgar y nombraros los amos del mundo en el que estos reposan, cubiertos y arropados de cuero, tela y en algunos casos, desnudos. Os falláis día a dia, queréis vivir el momento pero no podeis, porque ni sabéis lo que es. Permanecéis ensimismados con vosotros mismos , pero al mismo tiempo, alejandoos de lo que vosotros mismos sentís.

Intentáis concienciar a vuestros hijos desde que nacen, cometiendo los mismos errores, introduciéndoles la semilla del miedo, miedo que en la mayoría de casos jamás desaparecerá en su, en realidad, terrible existencia.

Más conciencia tienen los niños, y se la acabáis destruyendo con vuestros putos métodos y vuestra puta educación, convirtiéndoles en seres autómatas que aceptan lo que les pongan delante, sin preguntarse, sin saber por qué... Programados como un ordenador, 0 y 1, sí y no. Habla, pero no pienses, oye, pero no escuches, mira, pero no veas, huele, pero no sientas, toca, pero no te quemes.

Y tampoco hacéis que ello os importe, aun a sabiendas de la realidad, continuáis defendiendo vuestros miserables actos, vuestro sendero, vuestras vidas, no mirando mas allá de vuestras narices ¿por qué? Pues porque levantásteis la cabeza para leer esto buscando otra conversación banal, otra noticia que os haga autoafirmaros de lo que en realidad es una autonegación, una sinrazón, ausente de sentido lógico.

Ahora volveréis a agachar la cabeza. Quizá apaguéis la pantalla. Quizás vayáis a leer algo que sea os resulte más placentero para vuestra vida de mierda. Pero lo que está claro, es que vuestro culo está sudando.

Pablo AK & A. Alpa