Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala
suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un
caballero:
-¿Qué tal está buen hombre?- Dijo el caballero mientras se agachaba rápidamente abrazándole para que se incorporase.
-Bien, bien. Un poco aturdido, nada mas. Muchas gracias.
Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un caballero que lo miro y lo bordeo, como si el hombre quemase. El hombre se levanto, se sacudió un poco y continúo su camino.
Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un caballero:
-¿Qué tal está buen hombre?- Dijo el caballero mientras se agachaba rápidamente abrazándole para que se incorporase.
-Bien, bien. Un poco aturdido, nada mas. Muchas gracias.
Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un caballero que lo miro y lo bordeo, como si el hombre quemase. El hombre se levanto, se sacudió un poco y continúo su camino.
Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un caballero:
-¿¡Qué haces puto matao!?- Grito el caballero -¡Límpiate!-.
Acabo gritándole mientras le escupía.
El hombre se limpio el gargajo que le había dado en todo el brazo. Se enjuago la mano en el charco y dijo para si mismo “Enfermos”.
El hombre se limpio el gargajo que le había dado en todo el brazo. Se enjuago la mano en el charco y dijo para si mismo “Enfermos”.
A. Alpa
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