El día que quise saber,
supe.
Como también es cierto
que después de saber
quise morirme y
no lo quise haber sabido.
Pues es doloroso ver los designios
del tiempo a nuestros hechos,
es triste y fuerte ese sentimiento
que se te queda impregnado al alma
después de conocer de donde vinimos,
lo que hemos hecho
y como lo hicimos.
Aunque en el fondo del espíritu
se huele un resquicio
de la libertad de la que somos hijos.
Y eso ayuda a querer seguir vivo
apreciando lo bueno
y lo que hace sentirnos.
A. AlPa
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