Las gotas resbalaban por su cuerpo desnudo, brillando al sol, vistiéndola, convirtiendo su piel en otro universo dentro de este mundo. Sobre la arena de la playa se tumba, estirada, mientras el sol seca lo que parecen estrellas, estas se van apagando poco a poco sobre su piel.
Si la observas puedes contemplar, percibir, oler el placer que emana por sus poros, pues esta a gusto, los planetas alineados, perfecto, todo en su sitio, ahora mismo la vida se expresa con todos sus sentidos, gritando, la razón por la que elegimos vivir aquí, respirar esto, sentir el aire, el sol... Ella no necesita nada más para ser feliz que esta paz, se nota, se siente.
Más tarde o más temprano se vuelve a sumergir entre las olas, gran espectáculo, su piel hace destellos de luz y deslumbran sus curvas, el paisaje y su cuerpo mimetizado con el agua hacen del placer algo palpable, y en estos momentos me basta el respirar y poder ver para sentirme en un paraíso. Yo tampoco necesito nada más que esta paz para ser feliz, ¿Lo palpas? ¿Lo sientes?.
A. AlPa
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