Una vez, hace muchísimo tiempo, un grupo de nómadas caminaba
hambriento por prados y desiertos, sin ver un ápice de comida. Llevaban días así,
apenas comían un poco de hierba para tener algo de energía. Para colmo estaba
nublado y no llovía, al menos, no les pegaba de pleno el sol.
Llego el día en que acabaron en un lugar donde nacía un
arrollo. Estaba plagado de una planta con preciosas flores y cardos. Todos los
del grupo se alegraron. Prepararon su olla y con las plantas secas hicieron el
fuego. Con las plantas, raíces y cardos, después de lavarlos en el arroyo,
hicieron una suculenta sopa.
Todos bebieron, y al día siguiente, todos estaban muertos. Encontraron sus cuerpos putrefactos y todos sus enseres otro grupo que buscaba el nacimiento del rio, ya que, sus aguas bajaron intoxicadas hace semanas. Y si; sorpresa la suya que cayeron en la cuenta de que ese grupo de gente había consumido una de las plantas sagradas sin saber manipularla.
Amontonaron los cuerpos, y los hicieron arder.
Todos bebieron, y al día siguiente, todos estaban muertos. Encontraron sus cuerpos putrefactos y todos sus enseres otro grupo que buscaba el nacimiento del rio, ya que, sus aguas bajaron intoxicadas hace semanas. Y si; sorpresa la suya que cayeron en la cuenta de que ese grupo de gente había consumido una de las plantas sagradas sin saber manipularla.
Amontonaron los cuerpos, y los hicieron arder.
A. AlPa
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