lunes, 12 de mayo de 2014

Su bucle, nuestra miseria.

Pasa el tiempo, constante, no espera,
si cambias la rutina, te alteras
la calle cortada, rotas las aceras,
mueres de asco y la vida macera.

Cada vez mas grande el desierto,
todo está seco, no hay nada nuevo
te roes los huesos, duermes despierto,
cierras la boca porque no hay nada cierto.

Algunos que van y otros que vienen
dicen que no hay sitio, saben que mienten,
luego van a misa porque temen la muerte
mastican el alma, de caries sus dientes.

Y los agujeros están llenos de cenizas y banderas,
no valen de nada sus medallas y guerras.
Los gusanos de los cuerpos tienen sustento,
para unos petróleo, para otros simple alimento.

Desarrollan los tanques para erradicar el hambre,
de paz sus discursos, las fronteras de alambres.
Emiten los sueños televisados, y engañados
en su vano intento, muertos y ahogados, fiambres.



Pablo A.K.

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