Había pasado ya por limpiador de cubas de hormigoneras, las de los camiones, un trabajo que hace echar la gota gorda, y por dos duros, pero él, sabía que si no aguantaba eso sus hijos pasarían hambre, "ya no tengo edad para elegir trabajos" pensaba. También había estado limpiando alcantarillas, rodeado de un hedor que a veces hacía perder el sentido, obligándote a salir fuera, sacar la cabeza por un respiradero para coger aire pésimamente limpio, pues era en plena ciudad. En fin, había pasado por unos cuantos trabajos jodidos de llevar, incluso había perdido dinero en alguno, gastando pasta para ir al lugar donde le informaban para al final quedarse sin nada, o bien, eran trabajos en los que dependía del transporte y luego palmaba dinero. Eso fue lo que le ocurrió cuando le hicieron repartir panfletos en una zona de la ciudad, su salario acabó siendo menos cuatro euros con cincuenta, "al menos no fue mucho, pero perdí un día" decía el.
Así vivía y vive este hombre, haciendo lo indecente para salir a flote, soportando a hijos de puta despóticos, salarios de mierda, ordenes de peleles, comentarios y gestos, a los cuales, si estaría en otra situación, no tragaría de la misma manera. Pero estaban sus hijos, y la cuenta vacía, sus hijos era lo que le hacia guardar entereza.
Pasaba el tiempo y nada, el hombre no tenía otra manera de sobrevivir que tragando, día a día, trabajos de los que no quería nadie, mal pagados y con tiempos que volvían loco a cualquiera. Un día trabajaba en un sitio por la mañana, para a la noche meterse a otro lado, a veces, siquiera dormía.
Hasta que llegó el día en que conoció a Manuel, un activista antisistema, que solo aceptaba trabajos de palabra, jamás firmaba nada "yo no quiero formar parte" decía siempre. Manuel le enseñó a sacar dinero de otra manera, más rápido, vendiendo polvo y piedras. No era un trabajo muy honrado según el hombre, pero como le permitía alimentar y dar una mejor vida a sus hijos, sin necesidad de buscar y aguantar trabajos de mierda, lo cogió.
Manuel formaba parte de un grupo que producía destrozos de vez en cuando en cajeros, sucursales, tiendas de lujo, etcétera. El día que ofreció al hombre unirse, este le respondió, "¿Dónde hay que apuntarse?". Y harto ya de este sistema que le ahogaba día tras día, permitiéndole sobrevivir tirando con lo básico, sin aspirar a más. Se acabó uniendo a Manuel y su grupo, mas cuando sus hijos tuvieron un poco de edad, vendieron la casa y se fueron todos a ocupar juntos uno de los edificios del extrarradio.
Así vivía y vive este hombre, haciendo lo indecente para salir a flote, soportando a hijos de puta despóticos, salarios de mierda, ordenes de peleles, comentarios y gestos, a los cuales, si estaría en otra situación, no tragaría de la misma manera. Pero estaban sus hijos, y la cuenta vacía, sus hijos era lo que le hacia guardar entereza.
Pasaba el tiempo y nada, el hombre no tenía otra manera de sobrevivir que tragando, día a día, trabajos de los que no quería nadie, mal pagados y con tiempos que volvían loco a cualquiera. Un día trabajaba en un sitio por la mañana, para a la noche meterse a otro lado, a veces, siquiera dormía.
Hasta que llegó el día en que conoció a Manuel, un activista antisistema, que solo aceptaba trabajos de palabra, jamás firmaba nada "yo no quiero formar parte" decía siempre. Manuel le enseñó a sacar dinero de otra manera, más rápido, vendiendo polvo y piedras. No era un trabajo muy honrado según el hombre, pero como le permitía alimentar y dar una mejor vida a sus hijos, sin necesidad de buscar y aguantar trabajos de mierda, lo cogió.
Manuel formaba parte de un grupo que producía destrozos de vez en cuando en cajeros, sucursales, tiendas de lujo, etcétera. El día que ofreció al hombre unirse, este le respondió, "¿Dónde hay que apuntarse?". Y harto ya de este sistema que le ahogaba día tras día, permitiéndole sobrevivir tirando con lo básico, sin aspirar a más. Se acabó uniendo a Manuel y su grupo, mas cuando sus hijos tuvieron un poco de edad, vendieron la casa y se fueron todos a ocupar juntos uno de los edificios del extrarradio.
A. AlPa
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