El otro día me encontré un viejo en un banco,
compungido, llorando como un niño, alrededor, las hojas de un periódico
esparcidas por el suelo. Me acerque y le pregunte que qué ocurría. Y entre lágrimas
me dijo que lloraba de pena, de rabia, porque veía que el fascismo se estaba
abriendo paso entre las gentes, entre los nietos de aquellos que un día
lucharon con las manos atadas contra él. Se incorporo, secó sus lagrimas con un
pañuelo que saco del bolsillo interior de su chaqueta, y empezó a largar.
-Con su perro de presa llamado capitalismo, el
fascismo esta anulando a las personas a pasos agigantados, sembrando miedo
disfrazado de seguridad, envolviendo las ideas con muros cimentados en el
consumismo. Hoy, inutilizados manualmente, han construido un sistema en el que
el obrero necesita de los medios de distribución y producción del estado, u,
cada vez mas, de empresas privadas para poder sobrevivir. Hay tanto
cemento que no hay otra manera de producir alimento nada mas que en
invernaderos industriales, con focos y ventilación, controlando cada molécula
del fruto, para así, tener una producción más beneficiosa económicamente, o al
menos eso dicen. En muchos casos familias de alimentos de los que se gozaba
antes han desaparecido, sobreviviendo así las semillas mas productivas, las
cuales, manipularon genéticamente para poder privatizar el mercado y así, si no
hay dinero, no hay semilla, pues el fruto jamás dará una semilla que germine.
Han hecho un individuo que reniega del
capitalismo mientras cada día que echan el programa del corazón, tipo sálvame,
están como clavos en frente de televisor. Esos son individuos dormidos,
engañados por si mismos, renegando del sistema del que son participes, pero
haciéndole participe en cada uno de sus actos, respaldándose en escusas como;
“no hay nada que hacer" o, "nadie lo puede cambiar”, y así
permiten esta opresión, este bucle que se repite otra vez, aceptando una
realidad perpetua, una realidad que se mantiene alimentando el miedo de muchos
desde el que tienen unos pocos a que esos muchos se les echen encima.- Paró de
hablar y me miró fijamente. -¿Tienes un cigarro por ahí?.
-Si, claro.- Saque un cigarrillo para cada uno y
le di fuego. Continuó, mucho más tranquilo que antes.
-Está todo muy bien atado, tristemente, ¿Sabes?.
El fondo de las personas, el inconsciente desde el que tomamos las decisiones,
o eso que nos hace que un día estemos arriba de la ola y otros abajo, sin
darnos cuenta, eso, está envuelto de costumbres, cultura, ritos y rituales,
dogmatismos y una moralidad esclavista que constituye el fondo común de la
masa, así pues las ideas que nazcan tienen que ser muy fuertes, para que ese
fondo común no las contamine, convirtiéndolas en algo efímero y superficial,
que no deja semilla ninguna. Pues cada uno es uno mismo, y toma las decisiones
y basa sus principios en si mismo, pero el inconsciente, camina junto al
inconsciente colectivo. Si el inconsciente colectivo esta continuamente
bombardeado por mensajes fascistas, miedos disfrazados de sueños capitalistas,
pomposos y banales, es difícil que vosotros, los jóvenes, podáis llevar a cabo
ideas libres. Pero no te quiero enredar la cabeza con tonterías joven, ¿Tu de
que lado estás?.- Me pregunto de pronto, girando su cabeza mientras sujetaba el
cigarrillo antes de darle una calada.
-No me decanto por ningún partido político,
pienso que somos nosotros los que hacemos el entorno y la vida, pienso que la política
es algo así como la religión, algo para manejar a las masas.
-Bueno joven, veo que al menos tienes ojos. Pero,
¿Qué es lo que piensas de los fascistas?.
-Son gente limitada a mi forma de ver, encerrados
en unos principios que solo piensan en guardar y conservar, y no en crear y
crecer. A mi personalmente me dan pena, pues limitan su propia libertad desde
si mismos. Y defienden esa limitación hasta la muerte, proclamando que es lo
correcto.
-Si, es una buena manera de explicarlo. Pero ten
siempre presente que, a ellos les da igual lo que tu pienses, y no solo tu, si
no, todas las demás personas. Creen que sus ideas provienen de dioses, que están
en lo cierto, y que casi todas las personas, son solo corderillos a los que
manejar y con los que experimentar. Tienen montada una educación y unos
esquemas para hacer de las personas esclavos felices, y cada vez lo esculpen
mas. Pero por suerte la verdad no hay quien la pare, y quien tenga orejas,
oirá, quien tenga ojos verá, pero claro, también tendrá un cerebro, y unos
principios como persona basados en este sistema esclavista, así pues también
sufrirá mientras se quita de encima todo el polvo, mientras desaprende estás
costumbres y estos principios.
Hay muchos hermanos que se quedan en el camino,
bien porque no son capaces de afrontar la realidad, o bien por los
entornos en los que se mueven, en los que son arrastrados como dementes y la mayoría
quedan limitados por un sitio o por otro, condenados a ser zarigüeyas del
sistema hasta que perecen, les cuelgan encima alguna enfermedad mental y listo.
Pero la vida es fácil, y más sencilla de lo que
todos pensamos. Cuando el hambre aprieta el estomago nos enseña, hace nacer
dentro de nosotros ideas para que nos sea mas fácil el subsistir, y cuando la
vida nos pone ante situaciones en las que no sabemos cuál es lo que está bien y
cual es lo que está mal, el corazón nos enseña, hace nacer dentro de nosotros
la respuesta que necesitamos. Pero a aquellos que luchan por perpetuar este
sistema, no les interesa que seamos conscientes de que tenemos corazón y
estomago. Así que ten cuidado joven, se fiel a tus principios y piensa que
estamos vivos por vivir, sonreír y poder abrazarnos, y... Todos deberíamos
hacer todo a gusto, tenemos medios, pero también mucho miedo a dar luz allá en
donde no se ve nada. Hasta otra.
El viejo se levanto, sin mas. Y se largó.
Yo me quede sentado en el banco, escuchando a los
pájaros, contemplando como la brisa agitaba las hojas de los árboles y
pensando, en todos los ancianos que lloran por ver como nos manejan.
A. AlPa

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