Se acercaba la noche, caminábamos deseosos de llegar a la aldea para que Andri,
la anciana, nos revelase la razón de lo que ocurrió aquella tarde.
Estábamos en el río, clasificando piedras mientras charlábamos. Hacia un día espectacular y de vez en cuando incluso nos dábamos un baño. Brennoid examinaba una piedra sentado en la orilla, cuando de entre los arboles salió una piedrita que le atizo en la cabeza. Trent y yo lo vimos, e inmediatamente corrimos hacía el lugar de donde salió. Algo echó a correr bajo las plantas y lo seguimos. Era pequeño, ya que no sobresalía nada de entre la maleza.
Desapareció. Trent y yo nos quedamos quietos, a cinco metros el uno del otro, en silencio, escuchando a ver si oíamos a alguien.
-¡Basura!- Grito una voz estridente y aguda, venia de la copa de los arboles.
-¡Anemís, mira!- Me advirtió Trent mientras apuntaba a la copa de uno de los arboles. Y allí estaba, una especie de hombrecillo de un metro.
-¡No me cogeréis, basura!-, chillo de nuevo y se alejó.
Nosotros sin entender aquello volvimos y le contamos la historia a Brennoid, nos estuvimos riendo un buen rato, pues la piedra no le había hecho nada, y en el fondo, ese hombrecillo sería fácil de maniatar.
Cuando llegamos a la aldea, dejamos las cestas con las piedras en el almacén y nos fuimos derechos a casa de Andri. Ya había caído la noche, pero Andri estaba sentada en la terraza, disfrutando de ese placentero ambiente.
- ¡Hola Andri!
-Hoola chicos, ¿Qué os trae por aquí, os apetece una infusión?- Pregunto tan agradable como siempre, con su cara gastada y risueña.
-Si por favor, y también queremos que nos hables de unos seres que nos encontramos hoy mientras recogíamos piedras.
-¡Ohh!, qué interesante. Ahora mismo vuelvo y me comentáis.- Andri se ausento un momento y volvió con las infusiones. –A ver, contadme jóvenes.
Le contamos toda la historia, y Andri comenzó a contarnos otra mientras la prestábamos atención como búhos.
- Está es una historia secreta, parte de la sabiduría que guarda nuestra aldea. Lo que os atacó y luego huyó metiéndose con vosotros es un Prinisek. Los Prinisek son una especie de perros falderos de los Meint. Y los Meint, son unos seres que buscan conflictos con cualquiera de las razas, intentan llevaros a su territorio, y que así, acabéis odiándoles y rebajándoos donde están ellos, para con vuestro odio, manejaros.
Los Meint en “La Siembra” hicieron tanto por ser una energía superior que acabaron quedando mas bajo que todo tipo de energía, y ahora, buscan formas de vida que porten energía, para así, rebajarlas allá donde están ellos, y sentirse dichosos. Los Prinisek son una raza de duendes que acabo sucumbiendo a los placeres que los Meint les ofrecían. Y hoy les utilizan para atraer seres a sus tierras y contaminarles de odio y rencor, para así, conseguir que pierdan su energía en buscar maneras de aniquilarles. Pero no seáis tontos jóvenes, los Meint estuvieron en “La Siembra”, con lo cual siempre estarán. Dejadles en su sitio y no os inmiscuías, es lo único que buscan. Además , los tratados universales no les permiten salir de su territorio, por eso buscan seres que contaminar utilizando a su vez otros seres.
-¿Cómo son de aspecto?.
-Como nosotros, pero con la piel mas seca y agrietada. Duran menos físicamente y no son dueños del espíritu que portan, están condenados a volver una y otra vez a la misma situación.
[…]
Estábamos en el río, clasificando piedras mientras charlábamos. Hacia un día espectacular y de vez en cuando incluso nos dábamos un baño. Brennoid examinaba una piedra sentado en la orilla, cuando de entre los arboles salió una piedrita que le atizo en la cabeza. Trent y yo lo vimos, e inmediatamente corrimos hacía el lugar de donde salió. Algo echó a correr bajo las plantas y lo seguimos. Era pequeño, ya que no sobresalía nada de entre la maleza.
Desapareció. Trent y yo nos quedamos quietos, a cinco metros el uno del otro, en silencio, escuchando a ver si oíamos a alguien.
-¡Basura!- Grito una voz estridente y aguda, venia de la copa de los arboles.
-¡Anemís, mira!- Me advirtió Trent mientras apuntaba a la copa de uno de los arboles. Y allí estaba, una especie de hombrecillo de un metro.
-¡No me cogeréis, basura!-, chillo de nuevo y se alejó.
Nosotros sin entender aquello volvimos y le contamos la historia a Brennoid, nos estuvimos riendo un buen rato, pues la piedra no le había hecho nada, y en el fondo, ese hombrecillo sería fácil de maniatar.
Cuando llegamos a la aldea, dejamos las cestas con las piedras en el almacén y nos fuimos derechos a casa de Andri. Ya había caído la noche, pero Andri estaba sentada en la terraza, disfrutando de ese placentero ambiente.
- ¡Hola Andri!
-Hoola chicos, ¿Qué os trae por aquí, os apetece una infusión?- Pregunto tan agradable como siempre, con su cara gastada y risueña.
-Si por favor, y también queremos que nos hables de unos seres que nos encontramos hoy mientras recogíamos piedras.
-¡Ohh!, qué interesante. Ahora mismo vuelvo y me comentáis.- Andri se ausento un momento y volvió con las infusiones. –A ver, contadme jóvenes.
Le contamos toda la historia, y Andri comenzó a contarnos otra mientras la prestábamos atención como búhos.
- Está es una historia secreta, parte de la sabiduría que guarda nuestra aldea. Lo que os atacó y luego huyó metiéndose con vosotros es un Prinisek. Los Prinisek son una especie de perros falderos de los Meint. Y los Meint, son unos seres que buscan conflictos con cualquiera de las razas, intentan llevaros a su territorio, y que así, acabéis odiándoles y rebajándoos donde están ellos, para con vuestro odio, manejaros.
Los Meint en “La Siembra” hicieron tanto por ser una energía superior que acabaron quedando mas bajo que todo tipo de energía, y ahora, buscan formas de vida que porten energía, para así, rebajarlas allá donde están ellos, y sentirse dichosos. Los Prinisek son una raza de duendes que acabo sucumbiendo a los placeres que los Meint les ofrecían. Y hoy les utilizan para atraer seres a sus tierras y contaminarles de odio y rencor, para así, conseguir que pierdan su energía en buscar maneras de aniquilarles. Pero no seáis tontos jóvenes, los Meint estuvieron en “La Siembra”, con lo cual siempre estarán. Dejadles en su sitio y no os inmiscuías, es lo único que buscan. Además , los tratados universales no les permiten salir de su territorio, por eso buscan seres que contaminar utilizando a su vez otros seres.
-¿Cómo son de aspecto?.
-Como nosotros, pero con la piel mas seca y agrietada. Duran menos físicamente y no son dueños del espíritu que portan, están condenados a volver una y otra vez a la misma situación.
[…]
A. AlPa
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