lunes, 12 de mayo de 2014

Yferti



Había una vez una tierra a la que las mujeres llamaban Yferti, y puntualizo en las mujeres porque solo eran las mujeres, entiéndanme, digamos que era gobernado y movido por ellas, había también hombres, pero eran algo así como animales salvajes, andaban por ahí desperdigados, dormían a orillas del mar, en cuevas, y alguno que otro se hacía una cabaña.

Como ya he dicho, en Yferti  mandaban las mujeres, era una gran civilización mimetizada con la naturaleza. Se hacían sus propias herramientas, construían sus casas, sembraban y cosechaban, recogían frutos, hacían arte, ciencia, vivían en paz junto a los animales y de alguno que otro bebían la leche.
Utilizaban a los hombres para quedarse embarazadas, iban a por ellos en masa, y con cuidado, pues los hombres comían animales y tenían armas para cazar.  Una vez que les seducían con sus cánticos y sus danzas les llevaban hasta su poblado, les lavaban y acicalaban, para después hacer una orgía, quedándose embarazadas muchas de ellas.

Cuando nacía un niño se le educaba hasta que se podía valer solo en los bosques y las llanuras de Yferti. Si era niña, se quedaba en el poblado, transmitiéndola todos sus conocimientos. A las niñas que nacían con alguna deficiencia las exiliaban con los hombres, y estos, claro está, la acababan matando de alguna u otra manera, si no se aniquilaba por si misma, huyendo, la mataban intentando cogerla todos.

Como en toda tierra, el tiempo en Yferti pasó, y los hombres acabaron construyendo otra civilización en algún lugar. Inventaron su propia moneda y su propio credo, hicieron una especie de jerarquía, donde mandaban los más fuertes y ágiles. Y claro, ¿qué os pensabais? , esa manada de hombres invadió sin ninguna dificultad a las mujeres, destruyeron su poblado y dejando solo vivas a las mujeres jóvenes que eran maestras. Y en fin, Yferti dejó de ser Yferti, no se como lo llamarón, ni que más pasó, pero la historia me resultó curiosa.

A. AlPa

Ventanas.

Una bocanada de aire fresco. Sintió que le volvía de nuevo la vida, sintió otra vez la sensación de llenar los pulmones de algo que no fuera aire viciado. Tan sólo abrió la ventana. La ventana que da al mundo, no a la calle. Porque en las calles nadie nos espera. Porque de las calles viene el aire viciado, contaminado de mierda, de las voces, del ruido, de las chimeneas, de los micrófonos. Y también el volumen de la otra ventana, la de la televisión, tapa el sonido de los pájaros, frena el viento nuevo, y como el monóxido de carbono, mata lentamente, como sin enterarse. Porque su miedo se ha instaurado en la calle, y ya pocas veces abrimos las ventanas, las que dan a la vida. Pero casualidad, un día se equivocó de ventana, y abrió la que no era, y volvió a sentirse joven, y sus podridos pulmones fueron insuflados de nuevo del más puro de los aires, y su cerebró pensó, y sus extremidades se tensaron, y su vello se erizó... Y al abrir la ventana adecuada, de nuevo, volvió a sentir. Tan sólo abrió la ventana...



Pablo A.K.

Su bucle, nuestra miseria.

Pasa el tiempo, constante, no espera,
si cambias la rutina, te alteras
la calle cortada, rotas las aceras,
mueres de asco y la vida macera.

Cada vez mas grande el desierto,
todo está seco, no hay nada nuevo
te roes los huesos, duermes despierto,
cierras la boca porque no hay nada cierto.

Algunos que van y otros que vienen
dicen que no hay sitio, saben que mienten,
luego van a misa porque temen la muerte
mastican el alma, de caries sus dientes.

Y los agujeros están llenos de cenizas y banderas,
no valen de nada sus medallas y guerras.
Los gusanos de los cuerpos tienen sustento,
para unos petróleo, para otros simple alimento.

Desarrollan los tanques para erradicar el hambre,
de paz sus discursos, las fronteras de alambres.
Emiten los sueños televisados, y engañados
en su vano intento, muertos y ahogados, fiambres.



Pablo A.K.

Miradas...

- Vivimos en una sociedad capitalista, prácticamente a nivel global, exceptuando cuatro "dictaduras terroristas explotadoras y tiránicas" de las que los medios de comunicación nos recuerdan constantemente lo crueles que son, de hecho, creo que es probado que comen niños. Pero bueno, no es ahí donde me voy a parar.
En la actual sociedad, lo primero que nos venden es que consumamos, es la regla máxima para que en teoría todo funcione. Nos bombardean las retinas con sus sueños, con su felicidad de cartón, con sus proyecciones habituales de que si compras este producto, automáticamente eres más, te realizarás en vida, hasta nueva actualización. Y todos asentimos con la cabeza, porque es así, es un dogma irrenunciable, irrefutable y es la verdad absoluta. Eso es. Ya sabes, lejía y fregona del futuro para las mujeres, y cervezas y ocio para los hombres. Así ha de ser, ¿o no? ¿Lo discutes? Eres un/a puto/a loco/a.

Usar y tirar, otra gran verdad. Todo efímero, ojo, incluidas las personas. Hagamos de las relaciones entre nosotros un símil de usar y tirar, sin respeto, sin honestidad, sin amor, sin nada. Los escaparates de las multinacionales nos recuerdan qué importante es lo material, si no compras no podrás satisfacer a tu amigo/a , a tu familia, a tu novio o novia. Su cariño y confianza tienen precio, acorde claro está a la calidad, cuanto mas caro, mejor. ¿Qué es un paseo andando por el monte comparado con ir de tiendas por el centro comercial? ¿Estamos tontos? ¿Qué prefieres, pasar desapercibido o ser la envidia? Está claro, disfruto de la jodienda a los demás antes que mi propio beneficio.

No pienses, tercer mandamiendo. Simple y directo, otros lo pueden hacer por ti, no alces la voz, no grites, no desentones. Viste a la moda, y no te metas en complicaciones. Y si no puedes, pues te jodes. O te endeudas claro está.
No les gusta nada de nada que tengas un rato libre. Ellos se han encargado de aborregarnos en la era de la información. Todos tenemos los mas y mejores conocimientos disponibles con un solo click. Pero estamos tan saturados, que no sabemos ni por donde empezar. Ellos se encargan de encauzarnos, de clasificarnos la información entre lo aceptable y lo que no, y ya está. No te agobies, enciende la tele, fuma el nuevo cigarro con sabor a semen y todo irá como la seda. Si quieres discutir, habla de la Esteban, no te compliques.

Cuarta verdad. No hagas. No hagas joder, no hagas nada creativo o de provecho, sólo lo que se te ordene en beneficio del dinero. Si no da dinero, no vale. Así que tranquilo, yo te facilito una serie de cosas para que te acomodes. Pero a cambio, tienes que dejarte joder por un salario de mierda, para que semiahogado y con miedo, no hagas nada, y cumplas nuestros mandamientos. Y si no tienes ese salario, pues te jodes.

Quinta verdad. Para que unos vivan "bien", otros tienen que vivir peor. No hay recursos para todos. Mientras los alimentos sobran. Pero tranquilo, estamos en todo. Siempre puedes acercarte al contenedor de la esquina para rebuscar algún desperdicio, y joder, no te quejes que te lo damos gratis, aunque incluso a alguna le guste hacer negocio de eso. Pero date prisa, las ratas y gatos son hábiles y se pueden llevar la mejor parte. Es común encontrar por la ciudad a gente que rebusca en los contenedores, y han hecho de ello algo normal, algo en lo que no nos paramos a pensar, y si lo hacemos, sea para discutir si es bueno o no para la imagen de la ciudad. Recordad joder, tenemos que ser la envidia, y esos desahuciados del sistema, quedan bastante feo en nuestras calles.
Si no tienes donde caerte muerto, o tienes frío, hemos habilitado los contenedores azules, y hemos permitido, y fíjate si somos buenos, que las cajas  que sobran, por las noches, las puedan recoger los indigentes para que se acomoden en las bonitas calles de nuestra ciudad. Como para quejarse, a ver quien cuida de la gente como el sistema capitalista.

Estoy hasta los huevos de vomitar mierda. Queda en ti despertar, que yo ya me quiero ir a sobar. No pienses que te lo van a dar todo hecho, por muy cómoda que sea tu existencia. No te envidio, tampoco me la sudas. Soy así de gilipollas...

- Naciendo en este mundo que parece estar maldito, si caes en un entorno sin dinero, estarás jodido, y si el entorno goza de lujos tendrás que caer en una familia con poder adquisitivo, si no, estás jodido.
Sólo podemos cambiar el entorno por nosotros mismos, pues estamos encadenados a un sistema en el que sólo somos números, guiados por unos medios de información que transforman la realidad en la que vivimos, haciéndonos vivir en una realidad efímera, rodeada de miedo, para que si por un casual te da por pensar y salirte del surco, manches los calzoncillos.

Somos más en número y en voluntad que los que manejan los hilos, pero como ya he dicho, pintan la realidad para que vivas felizmente confundido, y aunque seamos muchos, muchos se dejan llevar por esa realidad abrazandose a algún fanatismo, ya sea político, religioso o deportivo, y así convierten a las personas en extras de su teatro.
Si tienes corazón estas jodido, aquí quien luce es perseguido, continuamente degradado, la envidia de los que caminan automatizados hará que seas el hazme reír y un incomprendido. En donde sólo hay oscuridad, luce, y molestarás.

Luego está esa historia que cuentan de que somos inventos de unos seres de las estrellas, los cuales están estancados y necesitan de nuestras experiencias para cubrir sus deudas, rodeandonos de opulencia para que sigamos dormidos, sin preguntarnos por que estamos ni de donde venimos. Que no te engañen, de la tierra somos hijos, aunque cierto es que a muchos les interesa que estemos perdidos, llorando, o yendo en manada a reírnos de la desgracia ajena, o a vitorear a un equipo, partido religioso o político. 

Pero... Pero... Pero hay un pero. Llevamos ya mucho tiempo con lo mismo, la misma historia, siguiendo ese camino que es un bucle que se repite una y otra vez, ya se sabe y ya se ve, quien no lo vea es porque no le interésa o porque simplemente no lo quiere ver, hay quien está demasiado incrustado en el teatro como para que la auténtica realidad le haga sentir bien, pero olvidémonos de el, y de todos. La revolución y el cambio sólo puede nacer en cada uno de nosotros, más suframos un poco, esta historia tiene que ser destruida para que los que vengan después de nosotros no vean como algo normal el ser en masa los esclavos de unos pocos que por llamarse como se llaman tienen poder sobre nosotros, seres superiores, y una mierda,  aquí conciencia tenemos todos, nadie está por encima de nadie, todos tenemos estómago, corazón y unos ojos, que nos hacen ver esta miseria que sustentamos desde hace...

Recuerda siempre, ser libres no es un delito, de errores se aprende y esto es lo que hemos aprendido, ya sabemos que el poder que les damos sobre nuestro camino es nuestro, con lo cual nosotros como siempre, decidimos.

Apaga la tele, la radio, cierra los libros, abre los ojos y los oídos, respira, e intenta escuchar a la tierra de la que somos hijos si te asaltan las dudas o si no comprendes por que te sientes tan vacío, aún estando rodeado por un paraíso.

Aunque a mí tampoco deberías hacerme demasiado caso, sólo soy otro gilipollas en este lugar que parece maldito, y como tú, sentado, casi todos los días cago.

Pablo A.K. & A. AlPa

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Dónde hay que apuntarse?

Había pasado ya por limpiador de cubas de hormigoneras, las de los camiones, un trabajo que hace echar la gota gorda, y por dos duros, pero él, sabía que si no aguantaba eso sus hijos pasarían hambre, "ya no tengo edad para elegir trabajos" pensaba. También había estado limpiando alcantarillas, rodeado de un hedor que a veces hacía perder el sentido, obligándote a salir fuera, sacar la cabeza por un respiradero para coger aire pésimamente limpio, pues era en plena ciudad. En fin, había pasado por unos cuantos trabajos jodidos de llevar, incluso había perdido dinero en alguno, gastando pasta para ir al lugar donde le informaban para al final quedarse sin nada, o bien, eran trabajos en los que dependía del transporte y luego palmaba dinero. Eso fue lo que le ocurrió cuando le hicieron repartir panfletos en una zona de la ciudad, su salario acabó siendo menos cuatro euros con cincuenta, "al menos no fue mucho, pero perdí un día" decía el.

Así vivía y vive este hombre, haciendo lo indecente para salir a flote, soportando a hijos de puta despóticos, salarios de mierda, ordenes de peleles, comentarios y gestos, a los cuales, si estaría en otra situación, no tragaría de la misma manera. Pero estaban sus hijos, y la cuenta vacía, sus hijos era lo que le hacia guardar entereza.

Pasaba el tiempo y nada, el hombre no tenía otra manera de sobrevivir que tragando, día a día, trabajos de los que no quería nadie, mal pagados y con tiempos que volvían loco a cualquiera. Un día trabajaba en un sitio por la mañana, para a la noche meterse a otro lado, a veces, siquiera dormía.

Hasta que llegó el día en que conoció a Manuel, un activista antisistema, que solo aceptaba trabajos de palabra, jamás firmaba nada "yo no quiero formar parte" decía siempre. Manuel le enseñó a sacar dinero de otra manera, más rápido, vendiendo polvo y piedras. No era un trabajo muy honrado según el hombre, pero como le permitía alimentar y dar una mejor vida a sus hijos, sin necesidad de buscar y aguantar trabajos de mierda, lo cogió.

Manuel formaba parte de un grupo que producía destrozos de vez en cuando en cajeros, sucursales, tiendas de lujo, etcétera. El día que ofreció al hombre unirse, este le respondió, "¿Dónde hay que apuntarse?". Y harto ya de este sistema que le ahogaba día tras día, permitiéndole sobrevivir tirando con lo básico, sin aspirar a más. Se acabó uniendo a Manuel y su grupo, mas cuando sus hijos tuvieron un poco de edad, vendieron la casa y se fueron todos a ocupar juntos uno de los edificios del extrarradio.

A. AlPa

lunes, 5 de mayo de 2014

El portazo

Porras y botas, para ser exactos ocho botas y cuatro porras lo golpeaban sin cesar, pim, pam, una y otra vez. -¡Qué te jodan puto indigente!- Gritaban mientras se cebaban con él -¡Esto te enseñará!.

Quince minutos antes dos parejas de policías discutían que hacer con uno de los manteros que habían "cazado" después de correr a por él durante un buen rato. Le habían esposado, tras de pedirle los papeles y comprobar que no les tenía, metido en el coche patrulla y llevado a un callejón apartado, en el extrarradio. Allí discutían entre sí que hacer:
-Tenemos dos opciones, o arrestarle y al calabozo unos días, o le damos su merecido.- Dijó el más grande de los cuatro.
-Si le arrestamos seguramente le soltarán y le mantendrán vigilado. Una multa y a casa.
-Si, tienes razón, va a volver a las calles, a hacer mierda.- Interrumpió otro de sus cerebros vacíos.
-Demosle una paliza, si le multamos quizá desaparezca de la ciudad y se largue a otro sitio. ¡Igual que si le machacamos! jajajaj.- Todos rieron. Y fueron a por el Africano..

Pim, pam, pim, pam.

Allí estaba Idris, ensangrentado, rodeado de discos compactos reventados. Casi se podían contar los centímetros que no estaban manchados de sangre en tu túnica blanca. Respiraba con estertor, el cuerpo no le respondía, solo le dolía, y él, inconsciente, no entendía, por qué.

Alguien le despertó, acariciándole, hablándole con calidez. Era una chica, de tez blanca y pelo rojizo. -Hola, ¿Estás bien?, ¿Puedes oírme?, ¿Qué te ha pasado?-. Dijo la muchacha en cuanto le noto abrir un poco los ojos. Idris agito la cabeza afirmando, y con mucho cuidado, muy despacio, se fue incorporando hasta sentarse. -Yo... maal... vender en plaza películas... no tener papeles... y correr porque ver a policía.... policía cogerme y traer aquí.... yo... yo... "¿Qué pasa, qué pasa?.- Interrumpió la muchacha." yo no entender... por qué... traer aquí y pegar.- Idris rompió a llorar y la muchacha le abrazo, suave. Lloraron juntos. Se calmaron juntos. Después la muchacha acompaño a Idris hasta la casa de acogida en la que era voluntaria.

Esta misma chica, la voluntaria de la casa de acogida, se llama Rebeca, misántropa. Encontró a Idris en el descampado al que solía ir a pasear para despejar su cabeza, colocar ideas, limpiar la maleza de los sentimientos que se acumulan casi sin querer, poco a poco. Días antes había tenido una fuerte discusión en su casa, justamente por la inmigración. La discusión se acabo cuando Rebeca les espetó a todos "Sois unos retrógrados de mierda, dais asco, camuflados en vuestras vidas superficiales y con una bonita fachada, llena de flores. Y os creéis dueños de discutir sobre la vida y el interior de nadie sin pararos a pensar por lo que ha tenido que pasar, o cuál es la razón de por qué está así. Escupís sin mirar, sin ver que vosotros, sois los que estáis podridos por dentro, de la cabeza a los pies, con ese cerebro mohoso e infecto de ideas que son cadenas y limitaciones hacia vosotros mismos." Y se largó, dando un portazo.

A. AlPa


Por los que estaís aquí

Seres superficiales invaden hoy las calles destruyendo el sentimiento que nace de los corazones que despiertos arden, no creas que puedes pararles, es una plaga y en los cerebros pasó se abre incrustándose apegados a la imagen que en los espejos ven unos ojos perdidos y tristes que no tienen ni idea de que sentido ni camino escoger, jodida imagen, pero la esperanza es lo que vale sabiendo que somos capaces con fuerza de voluntad cambiar esta idea repugnante que el sistema que creo el dinero nos hace sobrellevar, nunca olvides, existe la libertad y nada puede parar a la única y auténtica verdad.

Sin embargo, confunden desde las antenas de los tejados los conceptos básicos, añadiendo a la idiotez un puñado de somnolencia, para que los sentimientos de libertad, armonía y respeto queden lo suficientemente lejos de los que no piensan, y que los que de vez en cuando lo hagan, despiertos, con los ojos cerrados y soñando, pongan un grito de cordura en sus vidas y sean tildados de cuanto menos, tarados. Pero aquí estamos, a un click de distancia, a unos 20 cm de tus ojos, escupiendo nuestra verdad, su mentira. Porque somos lo que somos, la ponzoña mas miserable que su sistema puede parir, y orgullosos estamos de serlo.

Eskizofrenialirika.

Pablo A. K. & A. AlPa