miércoles, 21 de mayo de 2014

Exteriores

Hablan de poder,
no de repartir.
De competir,
y no de disfrutar.
De repetir,
y no de crear.
De controlar,
y no de pensar.

Cuántos son los que se han ido
dejándonos toda su sabiduría,
nosotros mientras olvidamos
día a día los principios
de la libertad y el respeto mutuo.
Todo ahora es una fachada
decorada con flores que están marchitas
y pretenden que no digamos nada.

Musitan en sus pensamientos impuros
aguas lodosas y prados de estiércol,
y en el enjambre de las ciudades
los actos rebeldes calan los huesos.

Agitan las manos y alzan las voces,
llegan de todos los sitios feroces,
claman sedientos venganzas pasadas
de heridas en el alma, sangre que emana.

Pero todo termina, todo se acaba,
plácidas vidas de pronto truncadas.
Balas invisibles de formas macabras,
terminan con la agonía, sin querer, acatada.

A. AlPa & Pablo A. K.

lunes, 19 de mayo de 2014

Timú



Erase una vez una familia de cervatillos que vivían en un gran y extenso bosque, No hay mucho que contar sobre su vida, pues casi siempre hacían lo mismo; correr, saltar, jugar, comer, beber, escapar.

Un mal día, una de las crías de los ciervos, inexperta en la vida, se dejo llevar por un rastro de suculentas bayas, y ¡Zas!, un cepo la dejó sin patita.

Los cervatillos, cuando crecían, se iban por parejas a saltar, jugar, investigar. Pero a la cervatilla Timú, la cojita, no le gustaba, ella apenas se mantenía en pie con sus tres patitas.

¡Otro día! ¡Qué mala suerte la de Timú!, que se alejó un poco de la manada, junto a su hermano, para buscar setas por el bosque, cuándo de pronto, un hombre les vio. ¡Y salieron corriendo!, y Timú, se calló por una ladera arenosa, raspándose toda su cara.

Vaya mala suerte la de Timú, desfigurada y coja, pensaba que jamás encontraría un ciervo para procrear, pero por suerte, la familia iba en manada, y jamás la abandonarían.

El tiempo pasó y Timú ya era toda una cierva. No iba tan rápido como los demás, pero para tener solo tres patas lo hacía genial, era ágil y vivaracha.

Un día estaba toda la manada compartiendo batallas con los pequeños cervatillos en un claro, Timú estaba allí disfrutando, escuchando y compartiendo historias con los pequeños cervatillos, cuando de pronto, al levantar la cabeza y mirar hacia el bosque, pudo ver no muy lejos como una de las crías se adentraba en el con la cabeza pegada al suelo, siguiendo unas suculentas bayas. Timú, cardiaca, echo a correr todo lo veloz que podía ¡Y de un salto!, se puso en frente de la cría, parándola y evitando así que ella también perdiese su patita.

Una historia más para contar en el claro.

A. Alpa

jueves, 15 de mayo de 2014

Del trigo



¡¿Cuántos papeles hay dejados atrás!?

Olvidados;
metidos entre las paginas de un cuaderno,
arrugados en el fondo de una caja
o dentro de una carpeta, al fondo de un cajón.


O simplemente perdidos
en esta era de la sobre-información,
donde hay que separar la paja del trigo
pero no es de paja ni de trigo de lo que estamos hablando.


¡¿Cuántos papeles hay dejados atrás!?


Añorados;
quemados, guardados o, quién sabrá,
lo que está claro es que estos ojos no los verán,
como tampoco lo verán los vuestros.

Muchos están eliminados,
volviéndose grises en un blog o en el fondo del mar,
¿cuántos papeles hay dejados atrás? 
muchos, como está mierda que acabo de escribir ahora…

…hay que separar la paja del trigo
y elegir el trigo es responsabilidad de cada uno,
o así debería ser.

A. AlPa

lunes, 12 de mayo de 2014

Yferti



Había una vez una tierra a la que las mujeres llamaban Yferti, y puntualizo en las mujeres porque solo eran las mujeres, entiéndanme, digamos que era gobernado y movido por ellas, había también hombres, pero eran algo así como animales salvajes, andaban por ahí desperdigados, dormían a orillas del mar, en cuevas, y alguno que otro se hacía una cabaña.

Como ya he dicho, en Yferti  mandaban las mujeres, era una gran civilización mimetizada con la naturaleza. Se hacían sus propias herramientas, construían sus casas, sembraban y cosechaban, recogían frutos, hacían arte, ciencia, vivían en paz junto a los animales y de alguno que otro bebían la leche.
Utilizaban a los hombres para quedarse embarazadas, iban a por ellos en masa, y con cuidado, pues los hombres comían animales y tenían armas para cazar.  Una vez que les seducían con sus cánticos y sus danzas les llevaban hasta su poblado, les lavaban y acicalaban, para después hacer una orgía, quedándose embarazadas muchas de ellas.

Cuando nacía un niño se le educaba hasta que se podía valer solo en los bosques y las llanuras de Yferti. Si era niña, se quedaba en el poblado, transmitiéndola todos sus conocimientos. A las niñas que nacían con alguna deficiencia las exiliaban con los hombres, y estos, claro está, la acababan matando de alguna u otra manera, si no se aniquilaba por si misma, huyendo, la mataban intentando cogerla todos.

Como en toda tierra, el tiempo en Yferti pasó, y los hombres acabaron construyendo otra civilización en algún lugar. Inventaron su propia moneda y su propio credo, hicieron una especie de jerarquía, donde mandaban los más fuertes y ágiles. Y claro, ¿qué os pensabais? , esa manada de hombres invadió sin ninguna dificultad a las mujeres, destruyeron su poblado y dejando solo vivas a las mujeres jóvenes que eran maestras. Y en fin, Yferti dejó de ser Yferti, no se como lo llamarón, ni que más pasó, pero la historia me resultó curiosa.

A. AlPa

Ventanas.

Una bocanada de aire fresco. Sintió que le volvía de nuevo la vida, sintió otra vez la sensación de llenar los pulmones de algo que no fuera aire viciado. Tan sólo abrió la ventana. La ventana que da al mundo, no a la calle. Porque en las calles nadie nos espera. Porque de las calles viene el aire viciado, contaminado de mierda, de las voces, del ruido, de las chimeneas, de los micrófonos. Y también el volumen de la otra ventana, la de la televisión, tapa el sonido de los pájaros, frena el viento nuevo, y como el monóxido de carbono, mata lentamente, como sin enterarse. Porque su miedo se ha instaurado en la calle, y ya pocas veces abrimos las ventanas, las que dan a la vida. Pero casualidad, un día se equivocó de ventana, y abrió la que no era, y volvió a sentirse joven, y sus podridos pulmones fueron insuflados de nuevo del más puro de los aires, y su cerebró pensó, y sus extremidades se tensaron, y su vello se erizó... Y al abrir la ventana adecuada, de nuevo, volvió a sentir. Tan sólo abrió la ventana...



Pablo A.K.

Su bucle, nuestra miseria.

Pasa el tiempo, constante, no espera,
si cambias la rutina, te alteras
la calle cortada, rotas las aceras,
mueres de asco y la vida macera.

Cada vez mas grande el desierto,
todo está seco, no hay nada nuevo
te roes los huesos, duermes despierto,
cierras la boca porque no hay nada cierto.

Algunos que van y otros que vienen
dicen que no hay sitio, saben que mienten,
luego van a misa porque temen la muerte
mastican el alma, de caries sus dientes.

Y los agujeros están llenos de cenizas y banderas,
no valen de nada sus medallas y guerras.
Los gusanos de los cuerpos tienen sustento,
para unos petróleo, para otros simple alimento.

Desarrollan los tanques para erradicar el hambre,
de paz sus discursos, las fronteras de alambres.
Emiten los sueños televisados, y engañados
en su vano intento, muertos y ahogados, fiambres.



Pablo A.K.

Miradas...

- Vivimos en una sociedad capitalista, prácticamente a nivel global, exceptuando cuatro "dictaduras terroristas explotadoras y tiránicas" de las que los medios de comunicación nos recuerdan constantemente lo crueles que son, de hecho, creo que es probado que comen niños. Pero bueno, no es ahí donde me voy a parar.
En la actual sociedad, lo primero que nos venden es que consumamos, es la regla máxima para que en teoría todo funcione. Nos bombardean las retinas con sus sueños, con su felicidad de cartón, con sus proyecciones habituales de que si compras este producto, automáticamente eres más, te realizarás en vida, hasta nueva actualización. Y todos asentimos con la cabeza, porque es así, es un dogma irrenunciable, irrefutable y es la verdad absoluta. Eso es. Ya sabes, lejía y fregona del futuro para las mujeres, y cervezas y ocio para los hombres. Así ha de ser, ¿o no? ¿Lo discutes? Eres un/a puto/a loco/a.

Usar y tirar, otra gran verdad. Todo efímero, ojo, incluidas las personas. Hagamos de las relaciones entre nosotros un símil de usar y tirar, sin respeto, sin honestidad, sin amor, sin nada. Los escaparates de las multinacionales nos recuerdan qué importante es lo material, si no compras no podrás satisfacer a tu amigo/a , a tu familia, a tu novio o novia. Su cariño y confianza tienen precio, acorde claro está a la calidad, cuanto mas caro, mejor. ¿Qué es un paseo andando por el monte comparado con ir de tiendas por el centro comercial? ¿Estamos tontos? ¿Qué prefieres, pasar desapercibido o ser la envidia? Está claro, disfruto de la jodienda a los demás antes que mi propio beneficio.

No pienses, tercer mandamiendo. Simple y directo, otros lo pueden hacer por ti, no alces la voz, no grites, no desentones. Viste a la moda, y no te metas en complicaciones. Y si no puedes, pues te jodes. O te endeudas claro está.
No les gusta nada de nada que tengas un rato libre. Ellos se han encargado de aborregarnos en la era de la información. Todos tenemos los mas y mejores conocimientos disponibles con un solo click. Pero estamos tan saturados, que no sabemos ni por donde empezar. Ellos se encargan de encauzarnos, de clasificarnos la información entre lo aceptable y lo que no, y ya está. No te agobies, enciende la tele, fuma el nuevo cigarro con sabor a semen y todo irá como la seda. Si quieres discutir, habla de la Esteban, no te compliques.

Cuarta verdad. No hagas. No hagas joder, no hagas nada creativo o de provecho, sólo lo que se te ordene en beneficio del dinero. Si no da dinero, no vale. Así que tranquilo, yo te facilito una serie de cosas para que te acomodes. Pero a cambio, tienes que dejarte joder por un salario de mierda, para que semiahogado y con miedo, no hagas nada, y cumplas nuestros mandamientos. Y si no tienes ese salario, pues te jodes.

Quinta verdad. Para que unos vivan "bien", otros tienen que vivir peor. No hay recursos para todos. Mientras los alimentos sobran. Pero tranquilo, estamos en todo. Siempre puedes acercarte al contenedor de la esquina para rebuscar algún desperdicio, y joder, no te quejes que te lo damos gratis, aunque incluso a alguna le guste hacer negocio de eso. Pero date prisa, las ratas y gatos son hábiles y se pueden llevar la mejor parte. Es común encontrar por la ciudad a gente que rebusca en los contenedores, y han hecho de ello algo normal, algo en lo que no nos paramos a pensar, y si lo hacemos, sea para discutir si es bueno o no para la imagen de la ciudad. Recordad joder, tenemos que ser la envidia, y esos desahuciados del sistema, quedan bastante feo en nuestras calles.
Si no tienes donde caerte muerto, o tienes frío, hemos habilitado los contenedores azules, y hemos permitido, y fíjate si somos buenos, que las cajas  que sobran, por las noches, las puedan recoger los indigentes para que se acomoden en las bonitas calles de nuestra ciudad. Como para quejarse, a ver quien cuida de la gente como el sistema capitalista.

Estoy hasta los huevos de vomitar mierda. Queda en ti despertar, que yo ya me quiero ir a sobar. No pienses que te lo van a dar todo hecho, por muy cómoda que sea tu existencia. No te envidio, tampoco me la sudas. Soy así de gilipollas...

- Naciendo en este mundo que parece estar maldito, si caes en un entorno sin dinero, estarás jodido, y si el entorno goza de lujos tendrás que caer en una familia con poder adquisitivo, si no, estás jodido.
Sólo podemos cambiar el entorno por nosotros mismos, pues estamos encadenados a un sistema en el que sólo somos números, guiados por unos medios de información que transforman la realidad en la que vivimos, haciéndonos vivir en una realidad efímera, rodeada de miedo, para que si por un casual te da por pensar y salirte del surco, manches los calzoncillos.

Somos más en número y en voluntad que los que manejan los hilos, pero como ya he dicho, pintan la realidad para que vivas felizmente confundido, y aunque seamos muchos, muchos se dejan llevar por esa realidad abrazandose a algún fanatismo, ya sea político, religioso o deportivo, y así convierten a las personas en extras de su teatro.
Si tienes corazón estas jodido, aquí quien luce es perseguido, continuamente degradado, la envidia de los que caminan automatizados hará que seas el hazme reír y un incomprendido. En donde sólo hay oscuridad, luce, y molestarás.

Luego está esa historia que cuentan de que somos inventos de unos seres de las estrellas, los cuales están estancados y necesitan de nuestras experiencias para cubrir sus deudas, rodeandonos de opulencia para que sigamos dormidos, sin preguntarnos por que estamos ni de donde venimos. Que no te engañen, de la tierra somos hijos, aunque cierto es que a muchos les interesa que estemos perdidos, llorando, o yendo en manada a reírnos de la desgracia ajena, o a vitorear a un equipo, partido religioso o político. 

Pero... Pero... Pero hay un pero. Llevamos ya mucho tiempo con lo mismo, la misma historia, siguiendo ese camino que es un bucle que se repite una y otra vez, ya se sabe y ya se ve, quien no lo vea es porque no le interésa o porque simplemente no lo quiere ver, hay quien está demasiado incrustado en el teatro como para que la auténtica realidad le haga sentir bien, pero olvidémonos de el, y de todos. La revolución y el cambio sólo puede nacer en cada uno de nosotros, más suframos un poco, esta historia tiene que ser destruida para que los que vengan después de nosotros no vean como algo normal el ser en masa los esclavos de unos pocos que por llamarse como se llaman tienen poder sobre nosotros, seres superiores, y una mierda,  aquí conciencia tenemos todos, nadie está por encima de nadie, todos tenemos estómago, corazón y unos ojos, que nos hacen ver esta miseria que sustentamos desde hace...

Recuerda siempre, ser libres no es un delito, de errores se aprende y esto es lo que hemos aprendido, ya sabemos que el poder que les damos sobre nuestro camino es nuestro, con lo cual nosotros como siempre, decidimos.

Apaga la tele, la radio, cierra los libros, abre los ojos y los oídos, respira, e intenta escuchar a la tierra de la que somos hijos si te asaltan las dudas o si no comprendes por que te sientes tan vacío, aún estando rodeado por un paraíso.

Aunque a mí tampoco deberías hacerme demasiado caso, sólo soy otro gilipollas en este lugar que parece maldito, y como tú, sentado, casi todos los días cago.

Pablo A.K. & A. AlPa