viernes, 9 de mayo de 2014

¿Dónde hay que apuntarse?

Había pasado ya por limpiador de cubas de hormigoneras, las de los camiones, un trabajo que hace echar la gota gorda, y por dos duros, pero él, sabía que si no aguantaba eso sus hijos pasarían hambre, "ya no tengo edad para elegir trabajos" pensaba. También había estado limpiando alcantarillas, rodeado de un hedor que a veces hacía perder el sentido, obligándote a salir fuera, sacar la cabeza por un respiradero para coger aire pésimamente limpio, pues era en plena ciudad. En fin, había pasado por unos cuantos trabajos jodidos de llevar, incluso había perdido dinero en alguno, gastando pasta para ir al lugar donde le informaban para al final quedarse sin nada, o bien, eran trabajos en los que dependía del transporte y luego palmaba dinero. Eso fue lo que le ocurrió cuando le hicieron repartir panfletos en una zona de la ciudad, su salario acabó siendo menos cuatro euros con cincuenta, "al menos no fue mucho, pero perdí un día" decía el.

Así vivía y vive este hombre, haciendo lo indecente para salir a flote, soportando a hijos de puta despóticos, salarios de mierda, ordenes de peleles, comentarios y gestos, a los cuales, si estaría en otra situación, no tragaría de la misma manera. Pero estaban sus hijos, y la cuenta vacía, sus hijos era lo que le hacia guardar entereza.

Pasaba el tiempo y nada, el hombre no tenía otra manera de sobrevivir que tragando, día a día, trabajos de los que no quería nadie, mal pagados y con tiempos que volvían loco a cualquiera. Un día trabajaba en un sitio por la mañana, para a la noche meterse a otro lado, a veces, siquiera dormía.

Hasta que llegó el día en que conoció a Manuel, un activista antisistema, que solo aceptaba trabajos de palabra, jamás firmaba nada "yo no quiero formar parte" decía siempre. Manuel le enseñó a sacar dinero de otra manera, más rápido, vendiendo polvo y piedras. No era un trabajo muy honrado según el hombre, pero como le permitía alimentar y dar una mejor vida a sus hijos, sin necesidad de buscar y aguantar trabajos de mierda, lo cogió.

Manuel formaba parte de un grupo que producía destrozos de vez en cuando en cajeros, sucursales, tiendas de lujo, etcétera. El día que ofreció al hombre unirse, este le respondió, "¿Dónde hay que apuntarse?". Y harto ya de este sistema que le ahogaba día tras día, permitiéndole sobrevivir tirando con lo básico, sin aspirar a más. Se acabó uniendo a Manuel y su grupo, mas cuando sus hijos tuvieron un poco de edad, vendieron la casa y se fueron todos a ocupar juntos uno de los edificios del extrarradio.

A. AlPa

lunes, 5 de mayo de 2014

El portazo

Porras y botas, para ser exactos ocho botas y cuatro porras lo golpeaban sin cesar, pim, pam, una y otra vez. -¡Qué te jodan puto indigente!- Gritaban mientras se cebaban con él -¡Esto te enseñará!.

Quince minutos antes dos parejas de policías discutían que hacer con uno de los manteros que habían "cazado" después de correr a por él durante un buen rato. Le habían esposado, tras de pedirle los papeles y comprobar que no les tenía, metido en el coche patrulla y llevado a un callejón apartado, en el extrarradio. Allí discutían entre sí que hacer:
-Tenemos dos opciones, o arrestarle y al calabozo unos días, o le damos su merecido.- Dijó el más grande de los cuatro.
-Si le arrestamos seguramente le soltarán y le mantendrán vigilado. Una multa y a casa.
-Si, tienes razón, va a volver a las calles, a hacer mierda.- Interrumpió otro de sus cerebros vacíos.
-Demosle una paliza, si le multamos quizá desaparezca de la ciudad y se largue a otro sitio. ¡Igual que si le machacamos! jajajaj.- Todos rieron. Y fueron a por el Africano..

Pim, pam, pim, pam.

Allí estaba Idris, ensangrentado, rodeado de discos compactos reventados. Casi se podían contar los centímetros que no estaban manchados de sangre en tu túnica blanca. Respiraba con estertor, el cuerpo no le respondía, solo le dolía, y él, inconsciente, no entendía, por qué.

Alguien le despertó, acariciándole, hablándole con calidez. Era una chica, de tez blanca y pelo rojizo. -Hola, ¿Estás bien?, ¿Puedes oírme?, ¿Qué te ha pasado?-. Dijo la muchacha en cuanto le noto abrir un poco los ojos. Idris agito la cabeza afirmando, y con mucho cuidado, muy despacio, se fue incorporando hasta sentarse. -Yo... maal... vender en plaza películas... no tener papeles... y correr porque ver a policía.... policía cogerme y traer aquí.... yo... yo... "¿Qué pasa, qué pasa?.- Interrumpió la muchacha." yo no entender... por qué... traer aquí y pegar.- Idris rompió a llorar y la muchacha le abrazo, suave. Lloraron juntos. Se calmaron juntos. Después la muchacha acompaño a Idris hasta la casa de acogida en la que era voluntaria.

Esta misma chica, la voluntaria de la casa de acogida, se llama Rebeca, misántropa. Encontró a Idris en el descampado al que solía ir a pasear para despejar su cabeza, colocar ideas, limpiar la maleza de los sentimientos que se acumulan casi sin querer, poco a poco. Días antes había tenido una fuerte discusión en su casa, justamente por la inmigración. La discusión se acabo cuando Rebeca les espetó a todos "Sois unos retrógrados de mierda, dais asco, camuflados en vuestras vidas superficiales y con una bonita fachada, llena de flores. Y os creéis dueños de discutir sobre la vida y el interior de nadie sin pararos a pensar por lo que ha tenido que pasar, o cuál es la razón de por qué está así. Escupís sin mirar, sin ver que vosotros, sois los que estáis podridos por dentro, de la cabeza a los pies, con ese cerebro mohoso e infecto de ideas que son cadenas y limitaciones hacia vosotros mismos." Y se largó, dando un portazo.

A. AlPa


Por los que estaís aquí

Seres superficiales invaden hoy las calles destruyendo el sentimiento que nace de los corazones que despiertos arden, no creas que puedes pararles, es una plaga y en los cerebros pasó se abre incrustándose apegados a la imagen que en los espejos ven unos ojos perdidos y tristes que no tienen ni idea de que sentido ni camino escoger, jodida imagen, pero la esperanza es lo que vale sabiendo que somos capaces con fuerza de voluntad cambiar esta idea repugnante que el sistema que creo el dinero nos hace sobrellevar, nunca olvides, existe la libertad y nada puede parar a la única y auténtica verdad.

Sin embargo, confunden desde las antenas de los tejados los conceptos básicos, añadiendo a la idiotez un puñado de somnolencia, para que los sentimientos de libertad, armonía y respeto queden lo suficientemente lejos de los que no piensan, y que los que de vez en cuando lo hagan, despiertos, con los ojos cerrados y soñando, pongan un grito de cordura en sus vidas y sean tildados de cuanto menos, tarados. Pero aquí estamos, a un click de distancia, a unos 20 cm de tus ojos, escupiendo nuestra verdad, su mentira. Porque somos lo que somos, la ponzoña mas miserable que su sistema puede parir, y orgullosos estamos de serlo.

Eskizofrenialirika.

Pablo A. K. & A. AlPa

domingo, 4 de mayo de 2014

Que no te engañen

Fuerza para tu voluntad,
pues con ella pueden moverse montañas.
Libertad para tu imaginación,
pues para ella no hay cadenas que valgan.

Que no te engañen,
lo de dentro es lo que marca,
lo que sientas y aprendas
es lo que te llevas cuando la vida se gasta.

Que no te engañen,
dan más felicidad un abrazo
o una conversación sincera
que cualquier riqueza que poseas.

Tienen más fuerza las palabras que las balas,
llegas más lejos siendo tu mismo que si te disfrazas,
buenos y malos momentos es lo que marca,
los hechos son lo que valen y no las ...

Nada conseguirás si no haces nada,
ten abiertos los ojos, despiertas las ganas,
no hay más dueño que tu  de tus actos,
tus sentimientos, pensamientos y palabras.

De corazón para las personas honestas,
para las humildes y  las sinceras,
resistencia, pues la bondad
es lo que hace que la vida valga la pena.

A. AlPa

viernes, 2 de mayo de 2014

Día de cambio

Es una noche como cualquier otra noche de verano, el cielo despejado, inundado de estrellas y una pequeña línea sonriente que regala la luna menguante. Aquí en medio del bosque el miedo invade tu cuerpo aunque no lo quieras, los arbustos a veces se confunden con alimañas, su sombra despista, pero todo el miedo se desvanece cuando me acerco y descubro que sólo es eso, un simple arbusto.

Camino en dirección a la cima de la montaña, para poder contemplar el pueblo desde lo alto, pues visto así de noche, tiene otro encanto con la iluminación de las calles.
Y de pronto, zas, me encuentro con esa silueta, una persona bastante alta, vestida con lo que parece una capa y empuñando un gran bastón, como los de los magos de los cuentos de hadas. Va en dirección al interior del bosque, y no se ha dado cuenta de mi presencia, así pues, cambió de rumbo y sigo a... Eso.

Rodearse de árboles acojona aun más siendo de noche, pero mi curiosidad por saber hacia donde se dirige este tipo del bastón, apacigua todo apiz de miedo en mi interior. Llevo ya detrás de él un buen rato, se ha parado a mirar a su alrededor sin llegar a verme, se agacha, tira del suelo y sorpresa para mis ojos, levanta una trampilla y se adentra en la tierra. Por supuesto que después de esperar un rato para hacer tiempo me acerco a ver dónde lleva esa entrada, la cual esta bien escondida y mimetizada con el entorno, estoy seguro de que ni de día se ve.

Detrás hay una profunda cueva, la vista se pierde, pero por suerte esta iluminada con una especie de candiles. Así pues sigo el túnel y después de estar un buen rato caminando me encuentro en una gran sala, la cual parece estar hecha dentro de la montaña, pues mires donde mires ves solamente roca. Y en el centro está ese hombre sentado en un escritorio. Levanta la vista y dice:
-¿Quién eres tu? ¿Cómo has llegado hasta aquí?.
-Lo seguí.
-No si la culpa es mía, por salir antes de que caiga la luna nueva, que despiste. ¿Qué quiere?
-Nada la verdad, simplemente lo seguí por curiosidad.
El hombre arruga más su cara de lo que ya la tiene, se arrasca las barbas durante un buen rato y me dice -Siéntese.- Me acerco al escritorio y hay una silla justo en frente de el, la cual antes no vi. El tipo realmente parece un mago sacado de un cuento de hadas, con su pelo grisáceo y su larga barba, vestido con la túnica y la capa.
Me siento en la silla y antes de articular palabra suelta el tipo. -¿A ti te parece bien seguir a alguien en plena noche, no crees que es peligroso?
-No
-Sois curiosos vosotros, os cagáis de  miedo porque es de noche pero no tenéis reparo en seguir a alguien que deambula por el bosque.
-Bueno usted lo ha dicho, la curiosidad.
-Bueno, ya que estas aquí, ¿Qué es lo que quieres saber?
-Pues... ¿Que hace usted por ahí a la noche, y dónde estamos?
-Lo que yo haga no le interesa caballero, además, mi trabajo se hace en luna nueva, y hoy me equivoqué al salir.
-¿Y estamos en...?
-Estamos en una cueva, en el interior de la montaña. Ésta es mi casa y mi centro de operaciones, llevo aquí ya muchos siglos.
-¿Siglos?.
-Si, siglos,¿Qué sucede?. Ah, ya veo, ya veo. Esta cabezota mía a veces me falla, olvide que ustedes son mortales.
-¿Cómo?, ¿Me está diciendo que es usted inmortal?
-Claro chico, pero nuestra inmortalidad no es como la de las películas.
-¿Y cómo es?.
-Bueno, es fácil, gastamos el cuerpo que portamos, después buscamos a alguien más joven para poder renovar el cuerpo y seguir viviendo con el mismo espíritu más tiempo, de esa manera somos inmortales.
-¿Y como hacéis eso?
-Fácil. Buscamos a alguien en el último día de luna menguante, le traemos a nuestra cueva, y una vez aquí ya está nuestro territorio....

Y así fué como este cuerpo mío paso a ser de alguien inmortal de espíritu, fundiendo sus conocimientos con los mios. Ahora ya no tengo ningún tipo de miedo al salir al bosque y guardo el equilibrio que debe de haber entre el mundo real y el mundo onírico. Los días pasan tranquilos y lentos, más a estas alturas, ya va siendo hora de atraer un cuerpo joven hacía mi morada, jejeje.

A. AlPa

Algo tenue

Conscientes somos de
que esta vida vamos a perder,
más no queremos ver
que este espanto siga reproduciéndose,
sobreviviendo ante nuestros ojos
como si inmortal fuese,
pues atrofia el espíritu de los hombres
y se ancla en el de los que vienen
haciendo creer a veces
que es algo natural y corriente,
pero nosotros sabemos que no,
pues ese sentimiento hiere,
notamos como nos pudre el alma
ilusionándonos con el día de mañana,
cuando lo que tenemos únicamente
es el presente y nuestras andanzas.
Él nos quiere hacer ver que no pasa nada,
que el tiempo pasa y él lo marca,
pretende hacernos creer que esta vida
no vale nada más
que su paso por este mundo,
pero otra vez,
nosotros sabemos que no,
no es natural,
natural es nacer y morirse,
ser conscientes de
que esta vida vamos a perder.

Así pues vívete,
deja de lado todo lo que te limite
y elige tu forma para ser libre
y crecer,
teniendo presente
que todos somos lo mismo,
que ese sentimiento que impone alturas,
es lo que por los ojos nos quieren meter
¡Somos más de lo que nos quieren hacer ver!
Pero no somos nadie si les dejamos creer
que sobre nuestros pasos pueden escoger,
que sobre nuestro pensamiento tienen poder.


A. AlPa

Toda una escena

Era una mañana triste, "mandaba todo a tomar por el culo" pensaba, como otras veces. Mientras corría por su cabeza una idea vomitiva, comenzó a hablar solo: -En este puto mundo pasan todos los días atrocidades que derrumbarían la vida de casi cualquiera si lo sufriera en sus carnes, claro que hay muchas de las atrocidades que son, digamos, justificadas, porque hay mucho hijo de puta que se lo ha buscado el solito. ¡Joder! Cuántos habrá que merecen que les hagan atrocidades y caminan con el pecho alto. Hijos de puta... Que desequilibrado está el mundo, y que desequilibrado es todo, ¡Me cago en dios!- Dió un empujon a la taza y calló al suelo, reventando, manchando todo de leche y cereales-. La puta... Ahora a limpiar está mierda. Puto mundo de los cojones, puta gente. -Continuó hablando solo- No saben hacer otra cosa que continuar lo establecido, aunque estén conscientes de que comen mierda, como es lo que hay, ¡Pues venga! a comer mierda. Mientras tanto seguimos permitiendo que nos engañen, que nos capen, permitimos a cambio de una comodidad de mierda, porque realmente es una comodidad que transcurre con una soga al cuello, que nos digan lo que hay que hacer, como hay que hacerlo, lo que hay que comer, como hay que comerlo, cuando si y cuando no te puedes tirar un pedo. Luego también está el que sabemos que vivimos, digamos, bien, gracias a que otra parte del mundo se hunde en la miseria. Lo que digo, nos tienen capados. Se puede perfectamente mantener a todo el mundo de una manera equilibrada con los avances y los conocimientos que hay hoy, pero claro, lo vetan y lo limitan para que Tú, sigas viviendo en esta mierda de realidad. Luego están las culturas, las costumbres, que ahogan a la gente y la mantienen amontonada, todos con los mismos putos miedos y los putos mismos prejuicios, todos con la misma idea vomitiva de la felicidad y de la libertad. ¡¡¡¡AAAAARRRRRGGGG!!!! - Gritó lanzándose de rodillas al suelo. Toda una escena.

A. AlPa