Erase
una vez una princesa, pero esta no era una princesa que esperase a ningún
príncipe, ella estaba a gusto como estaba sin necesidad de príncipes y cuentos
de hadas. Acostumbraba a salir por el bosque a dar paseos y acercarse a la charca
de las ranas, quedarse quieta y escuchar el comienzo de sus cantos junto al de
los pájaros, esa sensación le encantaba.
Un
día, mientras se encontraba sentada al lado de una charca, con los ojos
cerrados, una muchacha se le acercó y ceso el croar de las ranas. La princesa
abrió los ojos, la miró, y antes de que abriera la boca, la muchacha le
pregunto que qué era lo que hacía. La princesa, muy tranquila respondió que se
sentase en silencio y esperase.
Cuando
las ranas empezaron a croar de nuevo la muchacha chillo, volviendo todo a
quedarse en silencio. La princesa le pidió explicaciones y esta dijo que si
escuchaba el croar de las ranas no iba a haber príncipe ni muchacho que la
quisiese, así decía la leyenda. La princesa se exaltó y se quedo en silencio,
llena de tristeza. Se levantó y se marchó, sin decir nada, pensando en que no quería estar con nadie por
culpa de las ranas.
Desde
aquel día no volvió a salir, y al tiempo de ello, conoció a un príncipe con el
que se casó. Pero no era feliz porque jamás se sentía a gusto, así que un día
decidió volver al bosque, a la charca. Y en cuanto volvió a escuchar el canto
de las ranas junto al de los pájaros, una inmensa alegría la inundo, haciendo brotar
sus lagrimas, recordando que estaba mejor sola, que si no quería ningún príncipe
era porque pensaba que no sabían hacerla feliz, que solo se había dejado llevar
por las palabras de aquella muchacha engañada, la cual jamás sentiría esa
preciosa sensación de escuchar a los pájaros y las ranas sin ningún miedo.
Cuando
volvió a casa, agarro al príncipe y le llevó a escuchar las ranas, pues quería
compartir con el esa felicidad, felicidad de la que fueron participes hasta su
muerte, y con su muerte, desapareció esa tonta leyenda de las ranas.
07/09/2009
A.AlPa
No hay comentarios:
Publicar un comentario