Caminaron por el desierto día y noche, sembrando el terreno seco y baldío con semillas de enredadera. Surgieron de debajo de las aguas de los mares porque tenían frío y miedo de lo de allí abajo. Echaron a volar como las hojas de las ramas de los chopos cuando vienen las ventoleras de Septiembre, porque se quejan de su vicio de besos y abrazos de flores de olores dulces. Sabe la Luna que detrás de su cara esconde los secretos, y oculta quien sabe, si algo bueno o algo malo. Lo mismo que saben las abejas las flores que mejor huelen, y de ellas se quedan el polen, para extenderlo por caminos y hacerlos mas bellos. Y pasan los días y las noches esperando a su sirena, como el marinero que no pesca, como el arroyo que se seca. Clavan los frenos cuando aceleran, porque de tanto correr, se olvidan de lo de cerca. Los ecos se solapan y de un grito salen mil quejidos, y de una risa salen carcajadas, como de las aguas de las lluvias por los senderos de las montañas, surgen el ruido de las cascadas. Y brotan manantiales puros de los que un día bebimos las aguas, y nos bañamos en ellas, para convertirnos en cristales, que adornan las vidas ajenas de los que tal vez nunca conocimos. Porque se cayeron los pétalos de las rosas encima de las tumbas, porque todo se acaba, hasta aquel amor, de tiernas miradas.
..."Eskizofrenia lírika"...
Pablo A.K.

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