martes, 25 de febrero de 2014

Su sueño, la realidad.

Desencanto, descontento, decepción,
palabras que resaltan en nuestra mente
al pensar en esta nación...
Es España.

Habeís convertido la política en una porquería,
la sociedad en una masa sin ningún tipo de ideología,
la cultura en algo pomposo y efímero,
mientras seguís orgullosos de vuestros putos medios de desinformación,
mientras seguís defendiendo esta educación
en la que se crea mano de obra
sin principios ni condición,
y se separa por clases a la población...
Más mientras tanto
la audiencia duerme.

Y nos limitáis, sorprendentemente con nuestra aceptación,
y pensar, que lo haga otro, que yo no entiendo,
y protestar, que lo hagan los que no tienen nada
que yo tengo mi trabajo de 600 euros mensuales
y para conservarle, todos los culos ando lamiendo.

Se trata de que no hagas, de que no pienses,
te van a esquilmar dentro de poco tus bienes,
mientras de presión estallarán tus sienes,
lenta agonía que durará quince mil meses.
Pero mientras tanto
La audiencia duerme.
Pablo A.K. & A. AlPa

viernes, 14 de febrero de 2014

Los hachas


Un día llego un gigante a un prospero poblado en el que habitaban cuatrocientos hombres, y a cada uno de ellos les entregó un hacha. Una minoría de hombres le detestaron y se exiliaron en grupo a otra parte de la tierra, otros se pusieron a cortar árboles y construirse casas, mientras hubo un grupo que esperó con el hacha en las manos a que acabasen las casas para matarles y robárselas. Pero hubo también una parte que no sabía qué hacer con el hacha y tampoco quería tirarle.

El día en que acabaron sus casas aquellos que trabajaron día y noche para vivir más cómodos, fueron asesinados brutalmente por los que estaban esperando… pero entonces, aquellos que se quedaron con el hacha sin saber que hacer se dieron cuenta de tal injusticia y los mataron.

Al final los pocos que quedaron, enterraron los hachas y se fueron con los que en un principio habían rechazado tal herramienta.

“Un hacha sirve para cortar árboles, y también cabezas”.
Herman Hesse.


10/12/2009
 
A. AlPa

domingo, 9 de febrero de 2014

Enfermos



Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un caballero:

-¿Qué tal está buen hombre?- Dijo el caballero mientras se agachaba rápidamente abrazándole para que se incorporase.

-Bien, bien. Un poco aturdido, nada mas. Muchas gracias.

Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un caballero que lo miro y lo bordeo, como si el hombre quemase. El hombre se levanto, se sacudió un poco y continúo su camino.

Una vez había un hombre que caminaba y tropezó, con tan mala suerte que cayó en un charco. Lo cuál le dejo un poco aturdido. Y paso un caballero:

-¿¡Qué haces puto matao!?- Grito el caballero -¡Límpiate!-. Acabo gritándole mientras le escupía.

El hombre se limpio el gargajo que le había dado en todo el brazo. Se enjuago la mano en el charco y dijo para si mismo “Enfermos”.

A. Alpa

sábado, 8 de febrero de 2014

Tanta niebla



Aquí la altura de las personas
se mide por su sinceridad y su corazón.
No estás mintiendo si te creas un caparazón,
sabemos que solo tratas de cuidar tu protección
entre tanta sanguijuela.

Aquí la sinceridad es lo que tiene valor,
en este mundo que para nosotros es tan estético,
pues ponerse una máscara es lo mas común,
para encajar por fuera disimulando lo de dentro,
si, parece que dé igual lo que sientas.

Sigue escuchando tu corazón, no te mientas,
la razón por la que te mueves en ti se encuentra,
tu luz esta en ti y no ahí fuera,
tu solo eres un espíritu mas
y haces mucho si de la oscuridad te alejas.

Seguiremos caminando con un solo principio,
"no hagas a los demás lo que para ti no quieras"
este se llama respeto, no hay otra meta
que continuar buscando respuestas
Y disfrutar del momento entre tanta niebla.

A. AlPa

jueves, 6 de febrero de 2014

Cebollas

Estaban sentados al calor de la chimenea. Y el abuelo, como era de costumbre, le comenzó a contar una historia antes de que el pequeño se fuera a dormir. “Te voy a contar la historia de por qué hacen llorar las cebollas, verás”;

Érase una vez. Cuando el mundo aún no era mundo. Una comunidad de cebollas, las primeras cebollas. Por aquel entonces las cebollas no hacían llorar. Y tampoco tenían tantas capas, ni esa fina piel que las cubre. En un principio eran muy risueñas y confiadas. Pero cada vez que alguien les hacía daño se creaban unas capas.

Primero se encontraron con la tierra. Las cebollas buscaban donde poder pasar la noche sin notar tanto el frío. Pues en un principio, no eran mucho más que el corazón.

– Hola, necesitamos un cacho de tierra para descansar esta noche y resguardarnos del frío- dijeron las cebollas a la tierra.

-Aquí podréis dormir todas las veces que queráis, sin problema-. Les contestó la tierra mientras se frotaba las manos.

Al día siguiente cuando despertaron las cebollas se dieron cuenta de que la tierra las había enterrado tanto que no podían salir.

 -¡Ayúdanos!- Gritaban.

Pero la tierra no les hacía ni caso y mientras reía les gritaba.

-No haber sido tan confiadas. Es vuestro problema haber confiado en la primera tierra que os encontrasteis. ¡Jajaja!.

Entonces unas cuantas cebollas aunaron fuerzas y pudieron salvar unas pocas. Las pocas que se salvaron empezaron por hacerse unas cuantas capas.

Las cebollas siguieron su camino y de pronto las dio sed. Se acercaron al río, y le preguntaron si podían beber. Este las recibió sin ningún problema y cuando estaban bebiendo a orillas del río. ¡Flusssh! El río hizo una ola hacia la orilla llevándoselas con la corriente. Pero no a todas se las llevó. Las pocas que quedaron salieron corriendo y se pusieron aún más capas.

Las cebollas siguieron su camino. Muy tristes porque tanto la tierra como el río las hicieron daño. Hasta que se encontraron con un hombre. El hombre las vio apenadas y las preguntó.

-¿Qué os ha ocurrido? ¿Porque camináis tan cabizbajas?

Las cebollas le explicaron como la tierra y el río las había engañado, y el hombre las ofreció una parte del huerto que cuidaba.

-Aquí estaréis cómodas, tendréis agua para beber y tierra donde dormir. Pero deberíais crearos una capa de abrigo para que por las noches no os coman el cuerpo los bichos. En mi huerto hay muchos que atacan a todo lo que planto.

Así pues las cebollas aceptaron. Se pusieron unas pocas capas más y se hicieron una piel que las protegería de las inclemencias del huerto de aquel hombre. Paso el tiempo y las cebollas procrearon. El hombre las cuidaba tan bien que se multiplicaron no tardando mucho, y se pusieron grandes, bien hermosas. Pero llego el día en que el hortelano las cosechó. Dejó algunas para las semillas y las que le sobraban se las dió al vecino.

Las cebollas se sintieron más traicionadas que nunca, el hombre las había roto el corazón. Entonces se prometieron a ellas mismas que cada vez que las personas utilizasen para sus guisos cebollas, cada vez que se atreviesen a picarlas les harían llorar. Y por eso lloras cuando pelas cebollas. Porque hubo un día, cuando el mundo no era mundo, en que un hombre las partió el corazón al traicionarlas.

***

A. AlPa




lunes, 3 de febrero de 2014

Almas metálicas.

Perdimos el norte para tal vez
encontrarnos en el camino.
Queremos hallar las respuestas
antes de formular las preguntas.
Que nos punzan nuestra mente
como afiladas chinchetas y puntas.
Nos perdemos en las conjeturas
de la incertidumbre del destino.
¿Quién conoce de la vida los acertijos?
¿Quién sabe las respuestas correctas?
¿Acaso te has preguntado cuando fue
la última vez que jodieron tus mitos?
La belleza del kaos y el desorden
despreciada por las mentes "selectas".
Viaje hacia dentro de vuestro alma
dúctil, viscosa y cada vez mas pesada,
sufres tanto que no crees en nada,
cicatrices profundas en el corazón
hace tiempo que ya no se ablanda.
Duro viaje en el pasar de la rutina
fermentan tus penas y emborracha la vida.
Calidez amada en las tardes de invierno,
los ríos van al mar, y la procesión, por dentro.



Pablo A.K.

Libertad.


Desconfianza a la benevolencia
jauría de hienas hambrientas.
"No hagas, no digas, no pienses"
Es el lema si su lado te sientas.
Europa como amo, y el tercer mundo
su mil veces violada prostituta.
Que la vejan, que la muelen, 
con tratados y guerras trazadas
con líneas maestras y astutas.
Intereses de euros y dólares,
si la tierra y los hombres se joden
a ellos les da exactamente igual.
OTAN, brazo armado capitalista,
afilados aguijones los misiles
innumerables muertes en sus listas.
Azote tuyo serán rojos y anarquistas,
si juntos como hermanos luchamos
por una nueva y próspera vida digna,
Solidaridad con nuestros pres@s, 
¡Pedímos su inmediata amnistía!

¡Luchemos por nuestros sueños anhelados,
porque tenemos la fuerza de la razón!
\\por el comun camino\\
¡Luchemos para liberarnos de candados
que destruyen y anulan nuestro corazón!
Hagamos lo imposible y soñemos realidad,

Oda a la revolución de hoces y fusiles,
de banderas negras y rojos candiles,
para acabar con los prejucios raciales,
y alimentar esperanzas multiculturales.
Esto es para aquellos/as que con fe desean,
por fin, ser auténticos/as espíritus libres.


Libertad, con L de love, amor en inglés,
L de lento como el pesar que se la va comiendo,
L de lluvia, la que ya aguantamos de hace tiempo,
pero sobre todo, L de locura,
locura con la que quieren pintar nuestros cerebros
y contaminar ese pensamiento de libertad

Nosotros siempre seremos locos para vuestros ojos,
los locos que saben que no tienen nada,
nada mas que lo que nace desde sus entrañas,
nada mas que la saliva que guardamos en la boca
hasta que en forma de lapo acaba en vuestra cara.


A. Alpa, Pablo A.K.