lunes, 17 de agosto de 2015

El agujero



Gusanos rebozados aun con los restos de esa tumba
salieron de bajo tierra para contemplar la dulzura 
despedida por las flores que la gente posa en la lápida,
lápida que aún sin nombre, un nuevo cuerpo tapa;

¡MENUDO FESTIN!
Chillan los gusanos
y al caer la noche
empieza la mudanza.

Cuando pongan la piedra con el nombre en esa lápida
ellos ya tendrán hogar en el muerto, en sus entrañas;
muertas, paradas, desechadas y envueltas en una caja,
como si de un producto se tratara.

...El nombre de muerto a los gusanos jamás les importará,
lo que les importa es el cuerpo y como se degrada.

A. AlPa

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